* Suspenden por segundo día labores de rescate

POR LA REDACCIÓN
CIUDAD DE MÈXICO (apro).- Suspendidas las labores de rescate por segundo día consecutivo y nuevas órdenes de evacuación debido a que sigue cayendo material candente, casi desaparece la posibilidad de encontrar supervivientes tras la erupción, el domingo pasado, del Volcán de Fuego de Guatemala.
De acuerdo con el más reciente reporte la erupción ha dejado hasta ahora 109 muertos y los cadáveres se encuentran envueltos en bolsas plásticas blancas y mantenidos con ventiladores y hielo seco en una bodega de Escuintla, al sur de Guatemala, convertida en improvisada morgue.
El doctor Carlos Rodas, jefe de operaciones de la morgue temporal de Hunapú, en Escuintla, la más grande de las tres que están operando en la zona de la erupción, explicó a la agencia EFE que se usan distintas disciplinas, como la dactiloscopia o la odontología forense y también el análisis de tatuajes o cicatrices. Después extraen muestras genéticas para cotejarlas con muestras de sangre de familiares.
En camillas cubiertas por sábanas blancas, los expertos toman fotos y anotan detalles de cada cuerpo, mientras unos 40 cadáveres apilados sobre maderas esperan su turno. Al fondo, almacenan ataúdes en los que se devolverán los cuerpos para que sean enterrados con rapidez y evitar problemas sanitarios.
Hasta el jueves pasado, el forense había informado de la identificación de 35 personas de los 109 fallecidos hasta ese momento.
Mientras tanto, el Volcán de Fuego mantenía a todos en alerta. El desprendimiento de nuevos sedimentos y agua candente que arrastraba piedras de hasta tres metros de diámetro y árboles junto a nuevos flujos piroclásticos provocaron que las autoridades ordenaran nuevas evacuaciones este viernes por la mañana.
Supervivientes de la comunidad de El Rodeo, por ejemplo, que habían regresado a sus aldeas, fueron obligados a salir de nuevo porque las condiciones se volvieron nuevamente muy peligrosas.
Autoridades guatemaltecas señalaron que más de tres mil trabajadores atienden a cerca de tres mil 700 personas que se quedaron sin casa tras la erupción y ahora viven en albergues. Sin embargo, las labores de búsqueda de desaparecidos permanecieron paralizadas el viernes por segundo día consecutivo pese a la desesperación de muchos que luchaban por encontrar a los suyos hasta con sus propias manos.