Por Martín Elías Robles

A lo Japonés

Qué tal, amigo lector; hoy es lunes 21 de enero. Dicen que este día ni las gallinas ponen, que todo mundo inicia labores como en cámara lenta, esta costumbre que tenemos algunos mexicanos de darle un toque cuachalangón al trabajo y a las variadas actividades de la semana. Luego es común que allá por el jueves la gente diga que para el vienes inicia la pachanga, y prácticamente ya no es tiempo para hacer nada, así se nos va la vida. Bueno, con la excepción de muchos mexicanos que siempre traen las pilas recargadas, la actitud positiva por todo lo alto, y la inquebrantable convicción de que para lograr cosas grandes en la vida hay que, como dicen en el argot futbolístico, dar el extra. Los mexicanos sin perder nuestra esencia de bullangueros, deberíamos aprender un poco de la disciplina mental y física de los japoneses, esta raza de hombres y mujeres admirables que desde pequeños planifican su vida para la juventud y la edad adulta, mayor, son personas muy limpias, educadas, trabajadoras y ahorradoras. En las escuelas primarias los niños y jóvenes son educados para que se formen como hombres de bien, como árboles que crecen derechos, firmes y productivos, de tal manera que al llegar a la edad adulta de los 40 años son personas en plena productividad, dando frutos, y ya en el tiempo de su vejez, a diferencia de lo que ocurre con la mayoría de los mexicanos, ellos los japoneses se convierten en árboles gigantes que continúan dando sombra y cobijo a sus descendientes, con la fortaleza que les da el haber vivido en sana disciplina física, mental y económica; porque en lo económico son grandes ahorradores y siempre están pensando en lo que guardarán para el futuro. Fíjese usted que le comento esto porque mi hija tuvo la suerte de casarse con un noble japonés, y he podido constatar sobre la cultura nipona, una cultura que en términos generales le ha permitido al Japón ser esa gran nación creciente y productiva que hoy es. Qué diéramos porque nuestra nación un día se convirtiera en un país de primer mundo; tenemos recursos naturales, grandeza de espíritu y fortaleza como seres humanos, una gran sensibilidad, y la inteligencia para salir adelante, sólo falta hacer a un lado a las alimañas que son un obstáculo para el desarrollo, y lo más importante, creer en lo genial de nuestra raza… LA INCERTIDUMBRE HUMANA. Fíjese usted, amable lector; en nuestro frágil mundo lleno de problemas y vicisitudes, donde lo principal sería tratar de encontrar solución a las cosas que limitan la existencia de los humanos, resulta increíble que los gobiernos ingratos estén más interesados en gastar millones de dólares en armamento nuclear para mostrar su poderío militar, que en atender a las personas que mueren de hambre en muchos países. La política del dominio, del enriquecimiento, del empoderamiento y la supremacía que implementan algunos países de primer mundo, está ocasionando la desgracia de millones de personas que están muy lejos de lo que significa el bienestar social, económico y político; más aún, como en el viejo mundo donde las guerras servían para acrecentar el poder territorial de los reinos, hoy en nuestros tiempos también se libran batallas subsidiadas por gobiernos fascistas que intentan controlar a las demás naciones, todo por la obtención de la riqueza y el poder absoluto. De ahí que por ejemplo, es entendible porqué también en cuestiones de salud no se otorgue el dinero indisponible para investigaciones científicas que lleven a encontrar alguna cura a enfermedades mortales como el Cáncer y el SIDA que año con año mata a millones de personas. Del SIDA, se ha revelado, muy pronto podría surgir una nueva cepa del virus de inmunodeficiencia humana (VIH) más poderosa, contagiosa e incontrolable, incluso a lo ya descubierto en Cuba, algo que significaría un peligro mayúsculo para la supervivencia de los humanos, un peligro que no llega claro a la conciencia de los políticos y los poderosos que nos dominan… RÁPIDAS Y VELOCES. Que las personas que acudieron a robar gasolina del ducto que se reventó en Hidalgo, y que luego ocasionó la ya tan comentada tragedia, no eran huachicoleros, sólo personas que querían un poco de gasolina. Lamentable en verdad, una pena que no debe ser adjudicada al gobierno de López Obrador que está buscando no sólo acabar con la corrupción en PEMEX, sino también con el peligro que significa este tipo de ductos clandestinos donde ocurrió la tragedia… En la UAN y sus problemas económicos ya no sabe uno ni qué comentar, es como un expediente amañado en el que no se sabe quiénes son las víctimas, cuales los traidores, los sinvergüenzas y los despistados, los afectados y los beneficiados. Para eso de pedir ayuda económica todos levantan la mano. Y lo peor del caso es que los ciudadanos ya les ven con indiferencia, pues se tiene la sensación de que en el delito de hurto a la máxima casa de estudios nadie está siendo claro en eso de destapar a los delincuentes. Hasta pronto. robleslaopinion@hotmail.com