Sobre la Ansiedad

No sabes de donde viene, o quizás podrías tener una idea sin estar muy seguro, pero el caso es que te hace sentir un temor horrible de que las cosas nunca vayan a estar bien. Se concentra en el pecho y se extiende a las extremidades, y lo único que puedes hacer es pensar en el pasado, en ese momento donde las cosas estaban mejor. Duele, pero no sabes exactamente donde, y quieres arrancarte la cabeza para no seguir pensando estupideces. No sabes cuánto tiempo durará, pero solo deseas que acabe lo más pronto posible, y lo único que puedes sentir es miedo, mucho miedo. ¿Estaré haciendo las cosas bien? Sin darte cuenta, llega como torrente la culpa, a recordarte que eres una basura de persona, todo el daño que habrás hecho a los demás, y te vuelves vulnerable al dolor ajeno, al dolor de los demás. ¿En qué momento fallé? Soy tan frágil al dolor de los demás, odio saber que los demás sufren por mi culpa. Lo mejor es que nadie sepa de mí, y guardarme donde no pueda lastimar a los demás. A veces es como hablarle a la pared, y sentir que todo se va desmoronando a mí alrededor, que me voy fragmentando, que me voy rompiendo a pedazos, que partes de mí se van cayendo. Claro que he pensado en el suicidio, claro que he pensado en la muerte, todos los días llegan esos pensamientos intrusivos, pensamientos de muerte, pensamientos de personas buenas que han sido dañadas por mí. Todos los días llegan fantasmas al cerebro para atormentar lo que jamás he de lograr. ¿Dónde está la estabilidad que alguna vez encontré? Aunque sé que soy yo quien lo arruinó, pensando que siempre todo estaría bien, en ocasiones deseo tanto que alguien llegue al rescate, que alguien más llegue y me salve de esta situación en la cual yo mismo decidí meterme. Qué ironía, sentirte poderoso un día, y al otro sentirte una basura, tan frágil y no poder contárselo a los demás porque no lo van a entender. Quiero arrancarme las venas, quiero morir pero no me atrevo a quitarme la vida, quiero pedir perdón a todas esas personas que me han hecho sentir tan frágil. Deseo todos los días salir de esto, o simplemente un día ya no despertar y no seguir encontrando información basura que solo me haga sentir culpable. ¿Tan mala persona soy? Quiero llorar todo el día, estar encerrado donde nada cause mal. Quiero todos los días sentirme útil para los demás. ¿Acaso soy el único al que le pasa? A veces comienzo a generar rituales para compensar la culpa, tengo que realizar acciones que me hacen sentir que obtengo un poco de paz, pero estas en ocasiones pueden quitarme mucho tiempo. La gente que no puede entender lo que siente usualmente tiende a juzgar las acciones que hago para sentirme bien; no es posible comunicar algo que los demás no están dispuestos a entender. He subido de peso últimamente, ya que una parte de la ansiedad también me ataca por la boca, existe el deseo inexplicable de consumir demasiada comida, en muchas ocasiones sin sentir hambre. Las acciones que tengo que hacer para reducir la culpa sé que están en mi mente, pero es que los demás no saben que los tengo que hacer porque me ayudan a sentirme bien para poder sentirme a la par de los demás y poder realizar las mismas acciones que todos; me siento tan expuesto al dolor, tan inferior, tan incomprendido… Qué difícil es lograr obtener un poco de paz. A veces siento que este es el fin de mi vida, que esto es a lo máximo que pude llegar, que no hay algo más para mí, que diario se repite el mismo día. Aunque los demás programan sus vidas, programan su familia, programan su rutina, la mía parece tan mierda y tan insignificante, a pesar de que me consideren exitoso. Quiero un día de paz, pero entre más lo deseo, más ganas siento de querer salir corriendo, de querer cansarme diario hasta dormir profundamente, pero, ¿sabes que es lo peor? Que solo logro dormir de día, cuando puedo evitar a todos, porque en las noches, en las noches cuando llega el insomnio, es cuando peor llegan las crisis de ansiedad, cuando más llegan esos deseos de morir. La ansiedad es una enfermedad real, que no se cura con “echarle ganas”, la verdad eso no significa nada, solamente son consejos absurdos y sin sentido que no tienen coherencia, que no tienen ni el más mínimo grado de empatía. La ansiedad afecta a muchísimas personas todos los días, que tiene una razón de existir y en muchas ocasiones el paciente es consciente de su procedencia y muchas otras es más difícil identificarlo.
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Sergio Rodríguez Bonilla: Psicoanálisis