EMPIEZAN A CAER LOS HOMBRES DE ALI BABÁ

Conocí a Federico Gutiérrez Villalobos cuando era funcionario de Roberto Sandoval en la Secretaría del Trabajo. El señor Federico, la señora Evelia y otro licenciado que trabajaban en SEDER, fuimos a la Fiscalía a exponer el robo de un tractor. Roberto Sandoval ordenó a Gutiérrez Villalobos me presentara con el Fiscal de Hierro (en ese tiempo), Edgar Veytia Cambero. Era un problema añejo del robo de un tractor a un ejido, el cual, se le hizo saber al Señor de las Vacas y los Caballos y; Federico, además de ser uno de los mejores amigos del fiscal, llevaba la venia del jefe del clan. Pensamos que, con tamaña palanca, Veytia nos escucharía y daría solución al problema. Allí miré los desplantes fanfarrones del fiscal; que alardeaba su valentía y amedrentaba sacando su pistola, que colocaba sobre la mesa. Se conducía como Señor de horca y cuchillo, regañando a todos y diciendo que en dos por tres resolvía los problemas. Después de larga plática y expuesto el problema, salimos de la Fiscalía. Veladamente me recomendaron que había que contribuir a la causa. Neófito en lo que tenía que hacerse para que la justicia fuera rápida y expedita, no entendí el mensaje, fallé. No ofrecí mordida y hasta la fecha, el juicio continúa. La influencia del Secretario del Trabajo y de la señora Evelia, de poco sirvieron; el fiscal ya había recibido dinero de la contraparte.
Tiempo después, a un año de que concluyera el gobierno de Sandoval, los gringos le agarraron a su fiscal estrella en San Diego, California. Pensamos que la mazorca seguiría desgranándose; pero no fue así, los arreglos con Peña Nieto y con el gobierno de Toñito Echevarría García han perpetuado la impunidad de los 40 ladrones que sirven al Señor de los caballos y el sombrero, Alí Babá. Después de esto, pura información intrascendente. El caso de Patricia Betancourt, la exdirectora de Tránsito del Estado; que como buena alumna de Edgar Veytia, ella y sus socios, siguieron el mismo camino;. Otro caso, el de INFONAVIT, que por ser dependencia federal y ya no está Peña Nieto; se ha destapado la corrupción de notarios, jueces y ministros de la Suprema Corte de Justicia de Nayarit, encabezados por Pedro Antonio Enríquez Soto; el señor que decía con palabras: “Soy Legal”, pero en los hechos, nadaba en corrupción.
Y ahora escuchamos que le echaron el guante al exsecretario del trabajo, Federico Gutiérrez Villalobos; al exsecretario de Fomento Industrial (FONAY) Alejandro Hernández Grimm y; a dos más de sus socios de las mismas dependencias. Según la información, parece que hicieron mal uso de recursos federales. Y sólo de esta manera, los que no comprueban el gasto de los dineros federales, han sido los que pisan la cárcel. Pero, sólo la pisan; porque no permanecen. El dinero que robaron les sirve para fianzas, sobornos y francachelas. Pero esto es risible; otros que robaron miles de millones de pesos están libres; la diferencia está en que estos han robado al erario estatal; por ello siguen tan campantes como si nada hubiera pasado. Allí tienen al Señor de los caballos; al de los Grandes Robos; a Mundito; al de Apaseo y al de acaballo; el Toro y su Vaca, entre muchos otros; sin olvidar al Chaparro Mololeño.
Pues pareciera que ahora sí les está llegando la lumbre a los aparejos; aunque, luego me acuerdo de Juan López Salazar y, se me pasa. Sigo pensando que en Nayarit hay gato encerrado. Hay arreglos entre el gobernador panista y el Brasero-Carnicero. ¿Qué ha pasado con los FIAT de Notario que entregó Roberto Sandoval? ¿Quién maneja las empresas del Fiscal Diablo? ¿Por qué sigue desapareciéndose el 12% de aportaciones a la UAN? ¿Qué pasó con las impugnaciones a las plazas concursadas en UPN? ¿Por qué Toñito sigue sosteniendo a su compadre Héctor Romero en la Ganadera Regional de Nayarit?
Como se puede observar, hay muchas interrogantes sin respuesta; unas por ineptitud de los responsables y otras porque siguen privilegiando los vicios y las trácalas de personas con criterios arcaicos. Pero ante la cerrazón al cambio y la pasión por seguir utilizando los mismos esquemas corruptos; no queda otra que solicitar transparencia y denunciar ante el gobierno federal. Aunque parezca que por tanta denuncia, se invoque al Chapulín Colorado… ¿Y ahora… quién podrá defenderme?