MEMORIAS DEL OLVIDO

Pasaban los días y hasta sentía lentas las horas y no llegaba mi octavo libro desde Guadalajara. Ser uno mismo su propia empresa no resulta fácil, el tener de nuevo el ciclo creativo que cada fase es emocionante, sufrimiento puro y un enredo de emociones. Solamente aquellos que son artesanos de la palabra sabrán entenderlo. El acto de encerrarse para ir construyendo la casa de los sentimientos con la sucesión de ladrillos, los elementos necesarios y precisos, es tocar el infierno y el cielo. En la permanente reparación, en la hilaciòn, tu estilo, el contenido y la forma. Archivarlo y delineando el cuerpo en cada centímetro verbal, la escritura en su reposo cambiante. La cotización en la imprenta en el estricto sentido comercial, el libro ansiado, verlo vivo, transformado los que eran tus emociones ya tenerlo registrado como página, medidas y portada. Hacer la transacción de asistir el banco, depositar la cantidad, pero también esperanzas. Estar en contacto por correo electrónico y en dos días te notifica que van a enviarte el ejemplar de muestra, te llegan las palpitaciones como una revuelta de golondrinas, como una marcha de hormigas a más no poder hasta tenerlo en tus manos y ojos. A pesar de la revisión del archivo en PDF, de todo lo relacionado al producto literario, se escapan los duendes negros del cansancio, del estar desconcentrado y de nuevo revisión letra por letra, espacios, formato, número de páginas, títulos. Y tiemblas imaginando que no has enviado la revisión completa o la antepenúltima. Lo envías como un barco en el mar de la incertidumbre. Y aquí estoy esperando y no llega Estafeta, hay veces que me hundo en el espiral de la desesperación, y yo de iluso pensé que lo tendría para el IV Festival de las Letras en Tepic. Bueno en este jueves llega como la carta aquella que nunca le llegó al Coronel, a Rigoberto sí hay quién le mande libros. Tomo el cuchillo y abro el primer cajón y aquí están las Memorias del Olvido engarzadas por un mismo destino. Regreso a publicar poemas, al principio escribí dos poemarios en el filo de dos siglos, Luz Azul y Verde Luz, estuve por los caminos de entrevistas, relatos, reportajes, columnas y crónicas; regresé con cierto reto o necesidad, la respiración del amor, escribir poemas a la mujer que ya tenía la idea de titularlo precisamente con Mujer. Lo dividí en cuatro capítulos: Atado de cartas, Violetas, Memorias del olvido y Colores. Mis primeros poemas que conservé, los que salvaron del naufragio y de la tragedia del fuego o el vuelo en los vientos negros. Los de la inocencia amorosa y llenos de dudas y cariños, la sensualidad declarada, los que a profundidad se sienten hasta el hueso entre la magia y las lunas, y los del mar, los del lobo solitario y que anda en manada. Mi intimidad desnuda, mis manos con sus recuerdos de piel, los ojos en el agua de insomnios y de aquellos sueños de amor. Los que se lloran en penumbras o los que te hacen sentir bonito vivir. Escribir para mí se ha convertido en una pasión que nunca, nunca imaginé. El estar por las mañanas lanzando palomas para todos los tiempos es algo extraño que no puedo explicarlo. Se siente.
De nuevo recorrer como publicista y vendedor de libros, es una alegría, pero también de incertidumbres. Me encanta que los primeros comentarios es que les gustó la portada: el rostro cándido de una mujer soñadora y por ende enamorada, bajo un velo blanco de seda y una mariposa azul que se posa en su ojo izquierdo cerrado. Nariz y boca sensual, el hechizante reflejo de los sentidos en explosión para el que la admira. Me siento pleno con la portada y el título sugerente y poético. Memorias del Olvido que reflejan mi sentir, los poemas no se explican, simplemente busco que vivan en ti, que los sientas también como yo los sentí en cada acto, lugar y minutos.
Salir para ofrecer estos territorios de las metáforas, unas rudas y otras sugerentes, que me otorguen el diploma del placer, de volver a tener la dicha y la compensación de lectores viejos y nuevos. El estrechar la mano, el saludo, al abrazo, abrir el celofán, dedicarlo y la imagen que queda como gratitud, me hacen inmensamente feliz y es algo que mis venas bailan, mis ojos brillan inmensamente y sigo en la ruta de la memoria colectiva y vamos a Santiago Ixcuintla a la Universidad de la Costa a presentarlo a los jóvenes el doce de marzo, a Compostela en el Congreso de cronistas de Nayarit y Sinaloa el 15, 16 y 17. Ojalá que se logre presentarlo en el Congreso del estado en una fecha que se programe. Todo en la compañía de Liliana Hernández, cantante y locutora de Radio Aztlán, que muy amable y generosa me escribió el prólogo.
Mientras tanto sigo recorriendo a mis amigos a los lectores que contribuyen a seguir creyendo en la literatura y sobretodo en la poesía, en el canto de las flores, en cada regalo de la naturaleza. En lo más maravillosos del Universo, más mágico e impactante, en los labios, las caricias, la voz: la mujer. Una bandera de luz que ondea en cada corazón. Tu cuerpo, aquellas noches mágicas, irrepetible, cuando fuiste la hoja, el cuaderno de mis versos, todo tu cuerpo se convirtió en poema.