LAS VEREDAS DE MI CIUDAD

Qué tal, amigo, lector; hoy es sábado 8 de marzo, así de rapidito se nos está yendo el nuevo año que en el terreno político de la nación está resultando en verdad distinto, hay cambios en la estructura de Gobierno federal lo que representa una verdadera transformación de fondo, en la que como suele ocurrir en estos casos, hay revueltas ideológicas, reacomodos, y también enojos estridentes de quienes pretenden dejar las cosas como antes. Cuando se anuncian gobiernos de cambio pocos cumplen con la promesa, la que sí ha hecho valer el nuevo gobierno republicano del Presidente Andrés Manuel López obrador. Se pueden decir muchas cosas, estar de acuerdo o no con las novedades para enderezar el barco y acabar con la corrupción, pero de que se está dando un cambio en el país, ni duda cabe… LAS VEREDAS DE MI CIUDAD. Camino por las calles de mi Tepic y encuentro el paisaje citadino, la gente y su bullanguero carácter, las vidas que deambulan de un lado para otro, algunos con prisa ejecutiva y otros con una calma que refleja la quietud del alma, o en algunos casos la desesperanza, como cuando se camina en dirección de la nada. Pero en esta ciudad todos somos parte del mismo paisaje, aunque en distintas tonalidades; los rojos vivos, los amarillos pacientes, los azules prósperos, y los grises, los oscuros que son adversidades; los matices que engañan la mirada. Así es mi Tepic, con historia, con pasado fulgurante, una cuna de grandes hombres, de guerreros, de artistas, y de escritores magnánimos y geniales, como el gran Amado Nervo. Aquí hay presente; un hoy donde el protagonismo político tiende a ser el comentario obligado en los lugares donde la gente se reúne. Realmente poco se puede divagar en un estado donde las miradas siempre están puestas al Palacio de Gobierno. Tepic es parte de la tierra Cora. y camina al ritmo de la entidad en general, aunque las imágenes de lo que aquí acontece puedan ser muy únicas; lo mismo se contempla la alegría de quien transita en un bello auto, visita buenos restaurantes y compra a manos llenas, que la triste estampa de los indigentes vaciando los cestos de basura para comerse los desperdicios que dejan los transeúntes; hay quien piensa que esto es común en las ciudades del mundo, pero en nuestro estado tan rico en tierra fértil, con mares y un universo de posibilidades para subsistir, la indigencia simple y sencillamente no debería existir. Los tepicenses por naturaleza somos alegres, siempre tenemos un motivo para festejar, nos encantan los festejos privados y públicos, cuando hay festivales, verbenas populares, los días de danzón, estos eventos donde la gente mayor demuestra que la edad no es un pretexto para hacer nuevas amistades y echarse un buen bailongo. Nuestra provinciana ciudad también es venero de músicos, actores, pintores, gente creativa que se expresa de la manera que puede para mostrar su arte, y cómo no habría de ser así; con un cielo, con un verde esplendoroso y un montón de cerros que envuelven a la capital de los nayares, con las mujeres más bellas y los lugares más exóticos. Así visualizo a Tepic, a su gente que está llena de virtudes y fortalezas, que no se doblega a las adversidades. Todos los días la Plaza Principal ve pasar a los hermanos que tienen la mente repleta de sueños; desde el más elegante, el mejor vestido, hasta el más humilde nayarita, todos siempre con una sonrisa o un aspecto afable; dicen los fuereños que es algo que nos caracteriza, qué bueno, porque así hemos sorteado tempestades, infortunios que nos han vuelto grandes. Camino por las calles de Tepic, y se me colma el alma de gratitud con Dios y con la vida, por dejarme disfrutar de este terruño nayarita, del que sueño un día será importante, con parques industriales, y con mejores maneras de vida para la gente noble. Ya hemos empezado con la modernidad en los centros comerciales y algunas vialidades, hace falta encontrar los incentivos adecuados para atraer a los grandes inversionistas que generen las fuentes de empleo, para que nuestros jóvenes progresen y echen raíces como Dios manda. Tepic es un pueblo maravilloso, creciente, que todos los días se levanta airoso para transitar por el camino positivo de la esperanza…EL POSITIVISMO. Hay quienes piensan que acabar con la corrupción es imposible, y creo que en parte tienen razón, pero una manera de dar la batalla a este mal, es empezando por cambiar nosotros mismos, haciendo a un lado las pequeñas cosas que a veces hacemos y que están prohibidas, por inofensivas que parezcan, un camino de actitud y mentalidad personal positiva podría ser la diferencia en el futuro de nuestros pueblos si desde hoy infundamos en nuestros hijos el respeto a las leyes y las normas de urbanidad, de valores humanos que se han ido perdiendo. Los gobiernos pueden apretar las tuercas a los delincuentes, crear leyes más estrictas, pero nada será mejor que incentivar el desarrollo de mentes inteligentes que manifiesten y expresen la conciencia positiva, algo que se consigue con cimientos sólidos y humanos desde la niñez. Hasta pronto. robleslaopinion@hotmail.com