Por Martín Elías Robles

DEL HORARIO ESTACIONAL Y OTRAS LINDEZAS

Ahí estábamos el jueves pasado en el Congreso del Estado de Nayarit, presenciando la sesión pública ordinaria en la que se atendían puntos importantes de la agenda legislativa. Las diputadas y diputados (por aquello de las chiquillas y chiquillos, que puso de moda don Vicente Fox, el ex presidente de México, que ahora deambula en las redes sociales de la internet,  lloriqueando porque le quitaron su jugosa pensión) atentos atendían la sesión. Todo parecía caminar sin novedades, en tiempo y forma, como dicen ellos, hasta que en tribuna fue presentada una proposición de acuerdo que pudiera ser remitida a la Cámara de Diputados del Honorable Congreso de la Unión, proposición que dio a conocer el diputado Rodolfo Pedroza, en referencia a la abrogación del Horario Estacional, las ganas que tenemos muchos ciudadanos de que nos dejen un sólo horario nacional; no lo hubiera hecho, más rápido que veloz  fue el  diputado Pedro Roberto Pérez, quien subió a tribuna y objetó la propuesta al asegurar que no se perdiera el tiempo en esos temas, que no llegarían a ningún lado, y que además la idea era estar bien con el presidente de la república, sin hacer cosas que le molestaran. Como la ve amigo lector; el diputado Pedro olvidó que es representante del pueblo, pero además, habló como si supiera la opinión del Presidente. Así, esta propuesta en la que millones de mexicanos claman para que se imponga un sólo horario, a este diputadillo le parece que es mejor dejarla por la paz. Hágame usted el refregado favor… LA BENÉVOLA PROPUESTA DE LÓPEZ OBRADOR. Lo dijo hace días, “falta que nuestros niños y jóvenes regresen a la educación cívica en las escuelas”. Y tiene razón el Presidente Obrador. Mire usted, déjeme le cuento: Hoy más que nunca vivimos en una sociedad cambiante, pujante, que requiere de maximizar todo el esfuerzo para inculcar en los jóvenes la educación y los valores, en la idea de enderezar  los conductos para el respeto humano que parece se ha ido olvidando con los años. Verá usted, amable lector; sabemos desde siempre, existen reglas cívicas que son universales, importantes para afianzar la personalidad y el comportamiento de quienes estamos considerados como personas civilizadas. En esa tesitura, todos los días debemos conducirnos bajo los preceptos de los valores humanos, los mismos que hemos aprendido al paso de los años, ya sea en la casa o en la escuela. No sé si usted aún recuerde cuando en la escuela secundaria llevábamos aquella materia de Educación Cívica, la que a muchos alumnos les parecía aburrida, pero que sin duda, en aquellos insipientes años mozos, fue una asignatura importantísima para consolidar y moldear nuestro comportamiento en la sociedad; para aprender a convivir en la colectividad, pero sobre todo, a dirigirnos con mucho respeto hacia los demás. Al transcurrir de los tiempos, donde la vida se nos ha venido trasformando con una rapidez meteórica, dando paso a diferentes circunstancias, costumbres y actualidades que tienen que ver con el avance de la tecnología y las novedades cibernéticas, pareciera que empiezan a perderse ciertos detalles esenciales para el buen comportamiento, el respeto y la sana comunicación entre las personas; éstas tal vez han sido algunas de las conjeturas a las que ha llegado el mandatario de la nación, cuando encuentra hoy en día factible y necesario  volver como en antaño, a la formación cívica y ética, para nuevamente arraigar en nuestros jóvenes el respeto y la compasión por los seres humanos. Cuando hablamos con cierta melancolía del respeto hacia los demás, resulta importante señalar que en la pérdida de valores que se palpa en muchos ciudadanos, por desgracia se encona un fenómeno inhumano que viene a repercutir en problemas graves como la situación que nos aqueja con la criminalidad, con la delincuencia organizada. De ahí la imperiosa necesidad de concientizar a los jóvenes respecto a los llamados valores universales.  Hoy por ejemplo; resulta muy necesario involucrar al internet en estas cuestiones de educación, valores humanos y seguridad pública; porque con estos gigantescos pasos a la modernidad, tiene también que haber una manera de conciliar la frialdad de la tecnología y la cibernética con el contexto netamente humano para que las personas, y principalmente los jóvenes, se comprometan con su realidad generacional, y con el buen trato entre los seres humanos, más allá de la pantalla virtual, que si bien es cierto es la base del promisorio futuro, no debiera, irónicamente, a veces ser un obstáculo en la clara comunicación de las personas. En fin, no me haga mucho caso, pero, regresar al estudio de la formación cívica y ética es como habremos de volver al camino del respeto ciudadano. Debemos cimentar nuevamente en nuestros jóvenes y niños los valores humanos, esos mismos que en un tiempo fueron la regla para hacer de los hombres y las mujeres personas de bien… DESIDERATA. Si te comparas con los demás te volverás vano y amargado, pues siempre habrá personas más grandes y más pequeñas que tú. Hasta pronto. 

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