El partido fue suspendido al minuto 86 por tormenta eléctrica, al 87 se dio por concluido y la victoria de Rayados se decretó.

Estadio BBVA Bancomer –

Bajo un verdadero diluvio, Rayados venció 3-0 a Xolos en el Gigante de Acero volviendo a la senda del triunfo y sumar tres puntos a más de un mes de su última victoria en la Liga, para llegar a 20 unidades y de esta manera meterse a la parte alta de la Tabla.

Por las condiciones en que se encontraba Rayados después de cuatro juegos de Liga sin triunfo, lo más importante contra Tijuana eran los tres puntos antes que las formas, algo que los albiazules entendieron a la perfección y que llevaron a la práctica.

Mucho ayudó a Diego Alonso y sus pupilos lograr una ventaja tempranera y poder llevarla hasta el descanso, pues al 11’ Leonel Vangioni se barrió y habilitó a Funes Mori, quien enfrentó la marca de Canto, le quebró la cintura y sacó un zurdazo potente y cruzado que fue a dar a la base del poste derecho y terminó por introducirse al arco defendido por Lajud para el 1-0 a favor del Monterrey.

Los albiazules estuvieron cerca de la segunda anotación cuando Pabón, al 27’, filtró un balón al espacio hacia donde estaba Jesús Gallardo, este entró por izquierda al área y sacó su remate a puerta, pero Lajud achicó para tapar el disparo.

Para la segunda mitad vino el nocaut de Monterrey sobre Xolos, pues al 55’ Pabón sufrió una falta en el área de parte de Miler Bolaños y el silbante Jonathan Hernández no dudó en marcar la pena máxima, para que viniera Nico Sánchez y con un cobro excelso pusiera el 2-0 en el marcador.

La lluvia se presentó con mayor fuerza en el cielo de la Sultana del Norte y la cancha comenzó a presentar charcos en varias zonas, lo que dificultó que rodara el esférico, el bote y la conducción para los jugadores.

Esto ayudó a que al 74’ Jesús Gallardo hiciera el 3-0, luego de recibir un pase de Dorlan por derecha, picó la pelota para eludir la salida de Lajud y con la portería abierta la empujó a las redes.

A los 85 minutos, el juez central decidió dar por terminado el encuentro, pues era imposible continuar jugando con el estado inundado del terreno de juego y el riesgo de una lesión para cualquier jugador era inminente, por lo que jugadores y técnicos estuvieron de acuerdo en finalizar las acciones.