En estos tiempos de desempleo y de Jubilaciones forzadas, todos quieren ser candidatos

Por Antonio El Lobo Rodríguez

En estos tiempos de desempleo y de jubilaciones forzadas –aunque se apliquen a septuagenarios–, para muchos las candidaturas a cualquier cargo de elección popular, se han convertido en una apetitosa alternativa. Ya sea porque consideran que así lograrán impunidad gracias al fuero Constitucional de que gozarán después de haber cometido cualquier cantidad de delitos al amparo de un cargo público ejercido en la presente o pasada administración, o quieren seguir ordeñando la vaca, ya que no se conforman con haber saqueado las arcas públicas durante más de tres o seis años, o bien de hacer negocios gracias a la situación de privilegio que han tenido. Motivo por el que este 2018 trae consigo un frenesí desmedido por la participación política y muchos quieren ser candidatos. Aunque las condiciones de admisión son mínimas, pero varían en cada caso. Es decir, cada partido demanda a los pretensos atributos personales distintos.
Por lo que en este 2018, muchos quieren ser diputados federales, ya que cada diputado federal gana mensualmente 148 mil 558 pesos libres de impuestos. Preciso, que eso es un Diputado Federal del montón porque hay legisladores que por presidir comisiones o estar en otros estratos, perciben mucho más que 148 mil pesos. Ya no digamos dádivas y entres por aprobar reformas o guardar silencio. Además es bien sabido año con año que los 500 legisladores federales se embolsan aproximadamente 450 mil pesos de aguinaldo a fin de año, también libres de impuestos y bonito de Reyes Magos.
Y este dineral que reciben es tan solo por algunas horas de trabajo legislativo (Parar el dedo), claro hay que resaltar que hay sesiones maratónicas, otras tan breves como ellos lo deseen y por un receso de cuatro meses al terminar cada periodo ordinario. Periodo en el que algunos legisladores aprovechan para hacer actos proselitistas en sus distritos o municipios, otros aplicaditos en el tema tienen agenda, realizando gestiones sociales y muchos otros actividades personales. Claro todos dirán que se la viven trabajando.
Es aquí donde los electores se hacen la pregunta y los diputados que tenemos ¿Qué han hecho? Por su entidad o distrito que representan. Primeramente amable lector dígame, ¿Usted sabe para qué sirve o cuál es la función de un diputado federal? Seguramente la primera respuesta será “que no sirve para nada” lo que no pretendo debatirle. Pero sí le diré en teoría, que un legislador federal tiene como función, primero representar a los ciudadanos ante el Congreso de la Unión.
De ahí se derivan diversas tareas pero en resumen hacer valer derechos y obligaciones, legalizar y fiscalizar. Sin embargo, a diferencia de nuestros diputados, los concursantes en programas de televisión que aspiran a ganar grandes cantidades de dinero necesitan conocimientos, a veces triviales, a veces sofisticados, una buena dosis de audacia, iniciativa, creatividad e imaginación. Curiosamente, todos estos atributos en un diputado, regidor o gobernante, serían muy mal vistos.
Todo lo anterior, nos hace preguntarnos ¿Qué han hecho por nuestra entidad y sus ciudadanos los diputados federales que representan a los nayaritas en el Congreso de la Unión? ¡Nada verdad!!. Pero no agitemos el avispero, que el pasado, pasado está y el futuro es incierto, aaah, pero sí es importante que tengamos en cuenta al presente para la toma de decisiones en este 2018. Por lo que es necesario saber qué hicieron y que han hecho por Nayarit, Manuel Cota, Margarita Flores, Efraín “El Gallo” Arellano y otros más.
Actualmente en México, llegar a ocupar un cargo de elección popular no es sueño de patriotas –por algo será que este término haya pasado de moda–, sino que se ha convertido en la aspiración de quienes, queriendo hacerse millonarios, prefieren el camino fácil de las prerrogativas, las compensaciones, sueldos enormes, los bonos y aguinaldos, la exención de impuestos, viajes y celulares pagados, los regalos de los intereses particulares a cambio del esfuerzo mínimo de levantar el dedo en la votación indicada.
En México y especialmente en Nayarit. Necesitamos diputados que conozcan las leyes, que sepan de los procedimientos parlamentarios; los miembros de las comisiones tienen que ser personas enteradas de la función que desempeñan. Porque no por ver televisión va a ser un experto en telecomunicaciones y no por vivir en la ciudad de México se puede declarar urbanista, o no por ser mujer es una experta en temas de género. Sin embargo, éste es el tipo de argumentos –más o menos disfrazados– que sostienen a algunos personajes de la política.
Es por eso que una persona ocupe un cargo de elección popular, tendría que someterse a un examen mínimo de conocimientos: ¿Qué quiere decir la palabra presupuesto? ¿Qué significa la noción conflicto de intereses? ¿Cuál es la diferencia entre déficit y superávit? ¿Qué quiere decir parlamento? ¿Canonjía es el nombre de un sitio arqueológico en Chihuahua? La persona que responda correctamente a estas preguntas podrá ser regidor, presidente municipal, diputado, gobernador y mandatario de la nación ¡Felicidades!