POR J. JESÚS ESQUIVEL

WASHINGTON (apro).- Paul Ryan, presidente y líder de la mayoría republicana en la Cámara de Representantes del Congreso federal de Estados Unidos, exigió al presidente Donald Trump desistirse de la idea de imponer tarifas arancelarias a las importaciones de acero y aluminio.
“Estamos extremadamente preocupados por las consecuencias de una guerra comercial y urgimos a la Casa Blanca a no seguir adelante con su plan”, indicó Ryan en una declaración por escrito.
El pasado viernes 2, la Casa Blanca informó que esta semana el presidente firmaría una orden ejecutiva para imponer tarifas arancelarias de 25% y 10% a las importaciones de acero y aluminio, respectivamente.
“No creo que vayamos a tener una guerra comercial”, asentó Trump este lunes en la Oficina Oval de la Casa Blanca durante una sesión de fotografías con el primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu.
“No, no nos estamos retractando, tenemos un muy mal acuerdo con Canadá y México, llamado TLCAN, y por muchos años este acuerdo ha sido un desastre”, agregó.
Por la mañana de este mismo lunes, a través de su cuenta personal en la plataforma de Twitter, Trump escribió un mensaje en el que daba a entender que la imposición de las tarifas dependería del resultado de las renegociaciones del Tratado de Libre Comercio de América del Norte signado con Canadá y México, países a los que acusa de ser los responsables del déficit comercial estadunidense.
“Tarifas al acero y al aluminio, únicamente se eliminarán si se firma un TLCAN justo y nuevo”, señaló Trump en su mensaje matinal de Twitter.
Durante su campaña presidencial de 2016, el magnate prometió a sus electores lo que sostiene ahora como presidente: que de no gustarle el resultado de las renegociaciones del TLCAN sacará a Estados Unidos del compromiso comercial tripartita.
Por ello, el juicio de lo que es un tratado “justo y nuevo” no se fincaría estrictamente en el resultado de las renegociaciones, sino en el criterio personal de Trump.
“La nueva ley de reformas tributarias ha robustecido a la economía y ciertamente nosotros no pondremos en riesgo esas ganancias”, destacó Paul Ryan, en clara referencia a las amenazas de los países que se verían afectados por las tarifas arancelarias que de manera unilateral pretende imponer la Casa Blanca a las importaciones de acero y aluminio.
Canadá, Corea del Sur, Brasil y México, que son los cuatro principales exportadores de acero a Estados Unidos, impondrían impuestos fronterizos elevados a las exportaciones estadunidenses como represalia a la decisión unilateral de la Casa Blanca.
China, el coloso económico y comercial del planeta, ha amenazado con aranceles muy elevados a las importaciones estadunidenses si Trump incrementa las tarifas tributarias a sus exportaciones de aluminio.
Una guerra comercial propiciada por Trump resultaría en el aumento a los precios de muchos productos de importación en Estados Unidos con gran potencial a provocar problemas de aumentos inflacionarios.
Y los republicanos como Ryan están conscientes de que una contracción económica en estos momentos tendría consecuencias electorales negativas para su partido en las elecciones de medio periodo de noviembre próximo.