* En temas como petróleo, seguridad fronteriza o combate al crimen organizado el tabasqueño no tomará en cuenta la agenda estadunidense

Por J. Jesús Esquivel

WASHINGTON (Proceso).- Un informe recientemente entregado al Capitolio hace un balance puntual del sexenio de Enrique Peña Nieto –al que reprueba por los altos índices de corrupción, violencia e impunidad– y aventura algunas hipótesis de lo que podría ser el gobierno de Andrés Manuel López Obrador. Y ahí todo son incógnitas. El texto presume que en temas como petróleo, seguridad fronteriza o combate al crimen organizado el tabasqueño no tomará en cuenta la agenda estadunidense, lo que pone nerviosos a los legisladores en Washington.
Andrés Manuel López Obrador podría dañar la relación bilateral en caso de que diera marcha atrás a algunas reformas, advierte un informe dirigido al Congreso federal de Estados Unidos.
“Pese a que algunos temen que López Obrador –cuya coalición, Morena, también ganó las mayorías en ambas cámaras– dará marcha atrás a las reformas de México y dañará las relaciones con Estados Unidos, otros predicen que gobernará pragmáticamente”, se lee en el documento entregado al Capitolio el martes 2.
Elaborado por Clare Ribando Seelke, especialista en temas latinoamericanos del Congressional Research Service (CRS, Servicio de Investigación del Congreso), el reporte hace un balance minucioso del sexenio de Peña Nieto y vaticina los temas que serán relevantes en la relación con el de Andrés Manuel López Obrador (AMLO).
El informe resalta: “La aprobación al trabajo de Peña Nieto se ha mantenido relativamente baja desde 2014; su gobierno ha luchado para resolver casos de alto perfil sobre abusos a los derechos humanos, se embrolló en escándalos de corrupción y enfrenta retos de seguridad”.
La investigación del CRS, actualizada hasta el pasado martes 2, hace hincapié en el futuro de la relación entre Donald Trump y López Obrador, y señala que en Washington persiste la duda respecto a lo que hará el próximo presidente mexicano en torno a temas de gran interés para Estados Unidos.
“Hay cierta incertidumbre sobre los planes de López Obrador para el sector de la energía. Aunque se opuso a las reformas (estructurales) de 2013, él y su futuro gabinete han dicho que su gobierno respetará los contratos existentes que no estén involucrados en corrupción. Sin embargo no está claro si el próximo gobierno pretende revertir la reforma o el proceso de su implementación.
“En julio de 2018 López Obrador anunció un plan energético que incluye la modernización de seis refinerías existentes, a un costo de 2 mil 600 millones de dólares, y la construcción de una más en Tabasco, que costaría 8 mil 600 millones de dólares”, resalta el informe de 38 páginas, al que ¬Proceso accedió.
La participación del capital privado estadunidense en el sector energético mexicano fue uno de los aspectos ríspidos en la reciente renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), ahora rebautizado por Trump como USMCA (Acuerdo Estados Unidos-México-Canadá).
En esas negociaciones el equipo de transición de AMLO, representado por Jesús Seade, concretó directamente con la Casa Blanca un capítulo sobre los contratos, donde se cree que el tabasqueño estableció –para el caso de los otorgados por Petróleos Mexicanos (Pemex) a multinacionales estadunidenses– que no se pueda demandar jurídicamente al Estado en caso de que, por cualquier incumplimiento de lo suscrito, se determine la anulación del compromiso.
“Su plan también incluye (…) revitalizar Pemex, no obstante que la persona a quien ha designado para dirigir a la empresa (Octavio Romero) carece de experiencia en el sector (…) hay oportunidades para que continúe la cooperación energética entre Estados Unidos y México en el sector de los hidrocarburos, pero el futuro de esos esfuerzos dependerá de las políticas adoptadas por el gobierno de López Obrador”, destaca el documento distribuido en el Capitolio.
La inquietud en el gobierno de Trump y entre los inversionistas de su país no se concentra sólo en AMLO; la posición de contraste de Morena con las políticas neoliberales de Peña Nieto también es motivo de intranquilidad.
“Morena ha prometido dar marcha atrás a algunas de las reformas adoptadas entre 2013 y 2014. La legislatura considera varias propuestas para enmendar y eliminar la educativa. López Obrador ha dicho que aunque respetará los contratos petroleros existentes, podría congelar dos años la subasta de petróleo, lo cual provocó alguna preocupación entre los inversionistas”, subraya el reporte titulado México: Antecedentes y la relación con Estados Unidos.
Incógnitas y contradicciones
La investigación avizora un futuro en el que, por la magnitud de su triunfo el 1 de julio y por sus promesas de campaña, López Obrador tendría que cambiar el curso de la política mexicana.
“Por ejemplo”, apunta el reporte, “prometió gobernar con austeridad, pero ¬propuso un gran número de nuevos ¬programas sociales. Su futuro secretario de Hacienda, Carlos Urzúa, economista entrenado en Estados Unidos, ha dicho que el próximo gobierno honrará los contratos petroleros, al tiempo que quien será secretaria de Energía, Rocío Nahle (ingeniera química y exlegisladora de Morena), se ha opuesto a la participación del sector privado en la industria (de los hidrocarburos)”, añade el documento.
El nerviosismo en Washington por lo que suponen que vendrá con el sexenio de López Obrador no se limita al sector de los energéticos: “Algunas de sus propuestas en seguridad podrían desatar sospechas entre funcionarios de Estados Unidos, como pretender la despenalización de la mariguana y potencialmente de la producción de opio, propuesta de su elegida como (próxima) secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero”, se anota en otros de los incisos del informe.
En cuanto a la política exterior que ejercerá el próximo gobierno federal mexicano, el CRS enfatiza que Marcelo Ebrard, quien asumirá la titularidad en la Secretaría de Relaciones Exteriores, ya adelantó el regreso a la Doctrina Estrada, de no intervención en los asuntos de otras naciones. “Predice que México se retractará del papel que ha jugado en buscar solución a la crisis en Venezuela”.

Migración y narcotráfico
De acuerdo con el informe, de todo esto se desprende que pese a la supuesta empatía entre Trump y López Obrador, seguirán los roces y las diferencias políticas por la inamovible posición del presidente estadunidense de criminalizar a la inmigración indocumentada.
La insistencia de Trump de edificar un muro en la frontera sur de su país eventualmente implicaría choques con AMLO.
Al respecto, el reporte apunta que por encima de las promesas electorales de Trump de obligar a México a pagar el proyecto de infraestructura fronteriza, en el Capitolio no existe el respaldo necesario para aprobar un presupuesto a fin de amurallar la región limítrofe del sur.
Aun cuando con el gobierno de Peña Nieto –mediante los oficios del canciller Luis Videgaray– el de Trump consiguió muchas concesiones en materia migratoria, la elección de AMLO propició que la Casa Blanca viera abruptamente trastocados sus proyectos de sometimiento migratorio.
La intervención directa de Ebrard paró la intención de Videgaray de aceptar la propuesta de Trump de convertir a México en un “tercer país seguro” por medio de un tratado según el cual el gobierno de Peña Nieto se comprometería a ser un filtro migratorio del estadunidense.