* A Nicolás Maduro aún le quedan algunos amigos.

México 3 de Diciembre del 2018/ Agencias.- Y hay uno que quiere serlo cada vez más; Se trata del presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, que llegó a Venezuela en visita de Estado después de participar en Argentina en la cumbre del G20, el foro que reúne a los países más industrializados del mundo.
La oficina de la Presidencia turca afirmó en un comunicado que Erdogan espera poder firmar con su homólogo venezolano varios acuerdos que permitan “mayores avances” en las relaciones entre ambos países.
Estas se han estrechado en los últimos tiempos hasta convertir a Turquía en un aliado vital para Caracas.
¿Por qué Maduro y Erdogan son cada vez más amigos?
“Venezuela y Turquía tienen el mismo enemigo, Estados Unidos, que ataca a todo el mundo”, le dijo a Bloomberg Hayri Kucukyavuz, director de la oficina que el gobierno turco abrió este año para fomentar los negocios de las empresas de su país en Venezuela.
La rivalidad compartida con la superpotencia del norte ha empujado el acercamiento entre dos países a los que antes unían pocos lazos y separados además por una gran distancia geográfica y cultural.
Washington viene imponiendo sanciones contra el Estado venezolano desde 2015, cuando Barack Obama ocupaba la Casa Blanca, y que su sucesor, Donald Trump, ha intensificado.
Estados Unidos acusa al gobierno de Maduro de violaciones de los derechos humanos, corrupción y de haber acabado con la democracia en Venezuela.
Maduro, en cambio, afirma que las sanciones son fruto de los intentos del “imperialismo yanqui” de destruir a la revolución venezolana.
Las sanciones dificultan las exportaciones y la financiación de Venezuela, golpeada además por lo que el Fondo Monetario Internacional ha descrito como “una de las peores crisis económicas de la historia”.
Turquía, integrante de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), la estructura militar creada durante la Guerra Fría en el bloque capitalista liderado por Washington, se ha distanciado en los últimos años del que fuera uno de sus principales aliados.
Erdogan reclama que EE.UU. le entregue a Fetullah Gülen, el clérigo residente en Estados Unidos, al que acusa de planear la rebelión militar que intentó derrocarlo en julio de 2016.
Después de que las autoridades turcas detuvieran a un pastor evangélico estadounidense acusado de espionaje y de participar en el alzamiento contra Erdogan, Estados Unidos impuso sanciones específicas contra algunos altos funcionarios del país y el presidente Trump amenazó con más medidas similares.
“Turquía se está alejando del bloque conformado por la OTAN y EE.UU., y se inclina hacia focos alternativos como son China y Rusia. Venezuela tiene un papel que jugar en esa tendencia”, dice a BBC Mundo Basem Tajeldine, analista internacional que trabajó durante años en la Cancillería venezolana y simpatiza con el chavismo.
Erdogan ha descrito a Maduro como “un amigo y líder de un nuevo mundo multipolar”.
¿Qué obtiene la
Venezuela de Maduro?
Como las sanciones bloquean en gran medida que en las arcas públicas entren dólares, la moneda en la que se realizan la mayoría de operaciones financieras en el mundo, Maduro y su equipo económico buscan desesperadamente alternativas para comercializar las materias primas de cuya exportación ha dependido tradicionalmente la economía venezolana.
Desde que el pasado mes de agosto anunciara su Plan de Recuperación Económica, Maduro insiste en que sus enormes reservas de petróleo y sus riquezas mineras, que incluyen grandes yacimientos de oro, permitirán a Venezuela sortear el veto que se le ha impuesto en los mercados internacionales que operan en dólares.
Y, como explica, Kucukyavuz, “Venezuela tiene muchos recursos naturales bajo tierra que Turquía no tiene, pero carece de la experiencia de las empresas turcas en la industria manufacturera, industrial, empresarial y de servicios”.
Ahí hay potencial para la colaboración en la que Maduro y Erdogan querrán profundizar.