* A pesar de que se ajustan a las reglas, los obligan a retirarse

Por: Víctor Trejo Olmos

Bahía de Banderas, Nayarit. Lunes 04 de junio del 2018.- Aunque la mayoría de los hoteleros de Nuevo Vallarta han optado por acondicionar un espacio para la venta de artículos y souvenirs en la zona federal, para los vendedores de playa aún hay quienes se resisten y hacen todo lo posible para cansar a estos trabajadores y obligarlos a retirarse de su zona asignada.
Tal situación ocurre en el hotel Marina fiesta en donde su gerente, Ricardo Roldán, movió el puesto semifijo que hace varios meses comer antes playeros del municipio tenía para ofrecer sus artículos a los paseantes y dueños, estos últimos aceptaron el proyecto sin problema. Sin embargo a su regreso el gerente retiró las instalaciones hacia un lugar por donde sale el agua pluvial que capta el hotel por lo que en las prometas lluvias el canal se llevaría su mercancía a la mar.
Tania, vendedora, en este lugar, esto según su registro ante la Semarnat, expuso la situación a la que se enfrentan los vendedores de playa de este hotel ante el acoso del gerente para que retiren su mercancía.
“A diferencia de otros compañeros que hasta han llegado a buenos acuerdos con losas autoridades y los hoteles para construir unos mercaditos, aquí va ps para atrás como los cangrejos. Son varias las reuniones que hemos tenido y el señor Ricardo insiste en que nos vayamos hacia donde salen las aguas. Este armado que tenemos lo hacemos también para venir a descansar e ingerir nuestros alimentos, estar bajo el sol cansa. No lo hacemos para molestar, la gente de aquí lo vio bien y no apoyo. Hasta nos quieren formar una carta en la que nos dicen que no hay orbe a para ellos como dueños, pero solo se fueron y el gerente nos retiró de esta esquina en la que a nadie le hacemos daño”, explicó la vendedora de playa.
Al igual que ella, Alejandro, otro vendedor de playa lamentó que esto sucediendo cuando ya parece e que existe un consenso por incluirlos como parte de los servicios que tiene el hotel, el folclor, como él lo considera. “Aquí viene el extranjero y el Mexicano todos se llevan algo de su visita. No le hacemos nada a nadie, si nos dicen que pintemos el puesto de un color o que le pongamos algo, lo hacemos. Nada más queremos trabajar. Luego, además, esto es cansado y buscamos una sombra. También lo ponemos con esa intención para cubrirnos algo del sol y después ya seguirle”.