* Jesús Seade echó abajo el capítulo energético

Por Jenaro Villamil

CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- Llegado de última hora a la renegociación del TLCAN (ahora AMEC), Jesús Seade echó abajo el capítulo energético que ya habían negociado Ildefonso Guajardo y Luis Videgaray, y con ello logró preservarse la soberanía mexicana sobre los hidrocarburos. El representante del presidente electo cuenta en entrevista cómo anuló la “cláusula de extinción”, la que le permitía a Estados Unidos abandonar el acuerdo en cualquier momento.
En la penúltima semana de las negociaciones entre México y Estados Unidos para el acuerdo de libre comercio “se cambió totalmente el capítulo energético” y lo que habían acordado los secretarios mexicanos de Economía, Ildefonso Guajardo, y de Relaciones Exteriores, Luis Videgaray, se modificó para incluir un “párrafo soberanista”, recuerda en entrevista Jesús Seade Kuri, designado por el presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, para participar en la renegociación.
Seade reconstruye para Proceso que pudo vencer las resistencias del negociador de Estados Unidos, Robert Lighthizer y cómo destrabó la llamada “cláusula sunset” o “de extinción” del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) para lograr una vigencia de 16 años del nuevo acuerdo, con una primera revisión hasta pasados los primeros seis años.
“Logramos que para ‘matar’ el acuerdo se necesitara la concurrencia de al menos dos presidentes sucesivos tanto en Estados Unidos como en México. Para Estados Unidos la “cláusula sunset” significaba salirse del tratado sin consecuencias. Es la tendencia del unilateralismo exacerbado de Trump. Nosotros logramos modificar eso”, destaca Seade Kuri.
–¿Entonces usted le ganó una partida más a Lighthizer y a Trump?
–Sí. Eso le gusta a Donald Trump. Respeta a quien le gane. No hay nadie que entienda mejor esa mentalidad de Trump que Lighthizer; realmente es muy cercano y esto nos permitió destrabar los temas álgidos, como el capítulo de solución de controversias, todo el tema energético y por supuesto la “cláusula sunset”.
–¿Qué tanto influyó que usted y Lighthizer se conocieran desde antes? ¿Cómo fue este acercamiento?
–Desde julio de este año, tras las elecciones presidenciales, Lighthizer mandó señales muy claras de que me tenía un gran respeto. Nos conocimos en la Organización Mundial de Comercio, cuando tuvimos una gran disputa sobre el tema del acero. Yo era el fiscal de cargo por parte de México y él era un chief adviser, un abogado independiente contratado por una poderosa empresa norteamericana. Lighthizer ya había sido antes viceministro de Negociaciones Comerciales.
“Ahí nos conocimos. Nos peleamos, le gané en la disputa, pero nos hicimos amigos. El respeta a quien le gane.
“El secretario de Estado norteamericano, Mike Pompeo, se lo dijo a Andrés Manuel López Obrador cuando tuvieron su primer encuentro en la casa de transición: que Lighthizer me mandaba saludos. Me lo dijo a mí Luis Videgaray. Y también me lo comentó un multimillonario mexicano, empresario del acero, después de un encuentro que tuvieron con otros empresarios en Washington”.
–¿Esta cercanía facilitó destrabar temas complicados como los energéticos, la resolución de controversias y otros?
–Desde el principio fue muy claro que Lighthizer prefería tener tratos conmigo. Desde el primer día de las negociaciones me sentó y me reconoció con la categoría de negociador. Todas las ocho semanas me senté al lado de Lighthizer. Incluso dijo, en tono de broma: ‘De aquel lado están las corporaciones’ (señalando a Videgaray y Guajardo) y ‘de este lado, está the people’, es decir, el pueblo, para congraciarse con López Obrador.