Por Álvaro Delgado
CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- Concebida como un “gobierno de salvación nacional” –una vieja idea de Santiago Creel, el principal consejero del candidato presidencial Ricardo Anaya–, la coalición Por México al Frente comenzó a resquebrajarse desde antes de las elecciones del domingo 1.
Unidos por el reparto de candidaturas y posiciones, con la oferta de cambiar el régimen mediante un gobierno de coalición –que ni siquiera está legalmente reglamentado–, los partidos Acción Nacional (PAN), de la Revolución Democrática (PRD) y Movimiento Ciudadano (MC) han empezado a tomar su camino, por lo pronto a través de sus respectivas facciones internas.
Un ejemplo de la conflictiva interna de los partidos aliados es el éxodo de perredistas al proyecto de Andrés Manuel López Obrador, el candidato de la coalición que encabeza Morena y al que se han sumado también panistas, y muchos de quienes no lo han hecho disputarán a Anaya el control del PAN.
Otro ejemplo nítido fue el choque por la repentina reunión de Anaya con el Frente Nacional por la Familia (FNF), el 19 de junio, en el que hizo suya la agenda de ese grupo de extrema derecha, lo que generó el repudio de dirigentes y feministas, como Patricia Mercado, candidata a senadora, así como la senadora Martha Tagle y la diputada Cecilia Soto.
“De ninguna manera Movimiento Ciudadano acompaña ni avala una agenda antiderechos y ultraconservadora como ésta. En el Congreso seremos un dique para impedir que avance”, puntualizó Tagle, candidata a diputada federal.
Patricia Mercado también rechazó lo suscrito por Anaya: “La coalición Por México al Frente no va a adoptar la propuesta del Frente Nacional por la Familia. En la plataforma firmada por los tres partidos no se incluyeron aborto y matrimonio igualitario, así que cada quien es libre de expresar sus posiciones o escuchar a quien quiera”.
Y el diputado federal de MC Jorge Álvarez Máynez puntualizó sobre los compromisos de Anaya: “Así no. Así nunca”.
Las fricciones
Las diferencias se exacerbaron luego de que Anaya pospuso dos veces la reunión que ofreció a la coalición, que finalmente canceló.
Pero días antes, el 14 del mismo mes, ya había habido un choque por la misma razón: Lucía Riojas, de la Iniciativa Ahora y candidata plurinominal del PAN, celebró la aprobación en Argentina de la despenalización del aborto.
“En Argentina lo lograron y en México lo vamos a lograr. Vamos por aborto legal ya en todo el país”, tuiteó, y recibió, de inmediato, la respuesta de Everardo Padilla, hasta hace poco secretario juvenil del PAN.
“Te recuerdo que eres candidata a diputada federal en la lista del PAN, un partido que en sus principios defiende la vida desde la concepción hasta la muerte natural. Si tus convicciones son distintas no debiste haber aceptado ese espacio”, le reclamó a Riojas.
Intervino Álvarez Máynez, diputado federal de MC, y respondió a Padilla:
“Te recuerdo que Laura Riojas es candidata en representación de Ahora y de su agenda. Los partidos son un vehículo. Y ni tú ni nadie va a decirle a otro integrante del Frente por México por cuáles derechos tiene la libertad de luchar y por cuáles no. Aquí no es el PRI ni Morena.”
A la discusión se sumó Carlos Lara, consejero nacional del PAN de Jalisco y quizá el único panista experto en cultura: “No, no es el PRI ni Morena, es algo peor: un amasijo de oportunistas que no distinguen entre doctrina e ideología. Dan pena”.
Y es que, como afirma el senador con licencia Roberto Gil Zuarth, la coalición encabezada por Anaya desnaturalizó al PAN y ni siquiera le dio votos.
Lo que quedó claro el domingo 1 “es que el Frente le salió muy caro al PAN por todo lo que le dimos a MC y al PRD. Ojalá me equivoque, pero no veo al Frente como una fuerza parlamentaria unificada. Van a agarrar camino inmediatamente PRD y MC”.
Explica: “Parte del PRD va a ir a tocarle la puerta a López Obrador o incluso se irá a formar parte de Morena. Veo también con mucha preocupación que MC va a ser un aliado estable del nuevo gobierno, porque va a tener a Jalisco y algunas plazas que van a querer conservar con una buena relación con el gobierno, y va a tener todos los incentivos para abandonar al PAN”.
Y prevé: “Vamos a tener una bancada que no nos representa en términos de votos que logramos, porque les cedimos distritos y posiciones en el Senado que no debimos haberles cedido, porque la fuerza mayoritaria en el país era el PAN. Renunciamos a muchas cosas, dimos muchas candidaturas pensando que nos iban a aportar ese 8 o ese 11% que se cansaban de insistir que implicaba la suma de esos dos partidos”.
Vehemente, pregunta: “¿Dónde están esos 8 y 11%? La elección, en términos de cuentas, cerró con el PAN en el mismo lugar que tenía en noviembre de 2016: Ni Anaya le aportó un solo voto al PAN ni el Frente le aportó un solo voto al PAN. ¡Nos quedamos con el voto duro del PAN!”.
Ambición personal
Ese “voto duro”, afirma Gil Zuarth, pudo haber sido la plataforma para haber ganado esta elección si hubiésemos apostado por nosotros mismos, como dijo Carlos Castillo Peraza, en lugar de andar construyendo frentes que sólo estaban motivados por ambiciones personales: “La ambición de una candidatura en Jalisco (para Enrique Alfaro), la ambición personal de una candidatura en la Ciudad de México (para Alejandra Barrales), la ambición personal de unas candidaturas al Senado y la ambición personal de la candidatura presidencial (para Anaya)”.
Concluye: “¿Quiénes ganaron? Los que intercambiaron ese supuesto apoyo, que no se tradujo en ningún voto; los que jugaron con la expectativa de sumarle votos al PAN pero se quedaron con las candidaturas. Ahí está el balance del Frente: No tuvo narrativa, no tuvo votos y sí desdibujó al PAN”.
En efecto, aunque en el convenio de la coalición la mayor parte de las candidaturas a diputados federales de mayoría fueron para el PAN –136–, cedió 100 al PRD y 48 a MC, y sumó a las plurinominales los casos, por ejemplo, de Riojas, Paulo Díez Gargari y Carlos Morales, de Iniciativa Ahora.
En total, Ahora logró cinco candidaturas a diputados federales y tres a senador en la Ciudad de México, con Emilio Álvarez Icaza Longoria, con Rogelio Gómez Hermosillo como suplente, y en Morelos José Álvarez Icaza, hermano de Emilio, sólo por Movimiento Ciudadano, y Leticia Cuesta Madrigal, compañera de fórmula del expriista Antonio Astiazarán en Sonora.
El PAN también cedió el segundo lugar de su lista plurinominal al Senado al exjefe de gobierno Miguel Ángel Mancera, sólo detrás de Josefina Vázquez Mota y por cuyo lugar podría no entrar Luis Felipe Bravo Mena, expresidente de ese partido.
El 26 de marzo, cuando formaron el acuerdo con Anaya, Emilio Álvarez Icaza advirtió: “Desde su autonomía e independencia, Ahora formará parte de un frente legislativo, bajo la figura de candidaturas externas y ciudadanas. Posteriormente conformará un grupo parlamentario propio como parte de una alianza parlamentaria”.
El escenario en el PRD es más sombrío: Más que las recientes renuncias de personajes prominentes como Ifigenia Martínez y Amalia García, que en los hechos ya se habían ido con López Obrador, es la votación en los estados en los que perdió el poder, como la Ciudad de México, Morelos y Tabasco.
El electorado del PRD también lo abandonó, como en el Estado de México, Oaxaca, Veracruz y Puebla.
Un desastre.

Compartir
Artículo anteriorCapturan a dos ratas
Artículo siguienteVulcanizadora en llamas