Dice que lo han hecho feliz, decidido y fuerte.

Cuando Zhong Bo tenía 18 años, era virgen y ni siquiera sabía la diferencia entre la anatomía masculina y femenina. Hoy vive con cuatro muñecas sexuales.

Cada una tiene un valor de entre mil 500 y 11 mil 100 dólares (27 mil y 199 mil 800 pesos), posee nombre propio y una función es específica dentro de la “familia”. Una es su hija, dos más sus novias, y la que sobra se la presta a un amigo. 

Él mismo las fabricó cuando trabajaba para Exdoll, una empresa de muñecas eróticas y su historia bajo el mismo techo comenzó a escribirse el día en que dejaron de importarle los comentarios de sus amigos acerca de si este instrumento podía satisfacerlo como hombre. 

“Soy feliz con ellas, me han hecho una persona decidida y fuerte porque antes no tenía pensamientos propios y no era capaz de decir ‘no'”, cuenta.