• Ha pedido a Estados Unidos que intervenga ante China para
    que se respeten los derechos humanos de sus habitantes

Hong Kong, China; Domingo 8 de septiembre del 2019/agencias.- En lugar de perder fuelle por la retirada de la ley de extradición a China, anunciada el miércoles, la crisis de Hong Kong se agrava y amenaza con provocar un serio conflicto diplomático. Decenas de miles de personas, muchísimas más de lo esperado, han marchado este domingo hasta el consulado de Estados Unidos para entregar una carta pidiéndole al Congreso que apruebe lo antes posible el Acta por los Derechos Humanos y la Democracia en Hong Kong.
Si saliera adelante, dicha Acta obligaría a la Casa Blanca a comprobar cada año el nivel de autonomía política de la antigua colonia británica, garantizado en teoría por el modelo de «un país, dos sistemas» vigente desde su devolución al autoritario régimen de Pekín en 1997. Tal evaluación determinaría si Hong Kong merece o no el estatus comercial especial que Washington le otorgó en 1992, y que resulta vital para las numerosas inversiones que llegan a esta capital financiera de Asia, muchas de las cuales entran luego a China continental.
Con esta presión internacional sobre un importante asunto económico, los manifestantes elevan su órdago a Pekín y juegan la baza de la trascendencia que Hong Kong tiene en el mundo de los negocios. Ondeando banderas estadounidenses, la multitud gritaba «¡USA, USA!» bajo los rascacielos del distrito financiero y rodeados por un fuerte cordón policial, que se llevó todos los insultos de los enfadados manifestantes. Unas imágenes que, sin duda, van a sentar como un tiro al régimen chino, que acusa directamente a la Casa Blanca de ser la «mano negra» detrás de las protestas y, además, libra una virulenta «guerra comercial» con Trump por sus aranceles multimillonarios.
«Lo que queremos es que el mundo sepa lo que está ocurriendo en Hong Kong, donde las autoridades no escuchan al pueblo; solo obedecen al Gobierno central chino», se quejaba Vincent, ingeniero tecnológico de 45 años que acudía con sus tres hijos pequeños a la marcha, autorizada por la Policía. En su opinión, «la retirada de la ley de extradición no es suficiente porque tenemos cinco demandas, entre ellas la creación de una comisión independiente para averiguar lo que ha pasado en Hong Kong estos tres meses». Aunque reconoció «no tener muchas esperanza porque el Gobierno chino no quiere ceder y seguirá controlándolo todo bajo el presidente (Xi Jinping)», abogó por «seguir luchando por la libertad para mostrarle al mundo cómo es la gente de Hong Kong».