EU. Domingo 8 de septiembre del 2019/agencias.- Donald Trump había invitado a los líderes de la Guerrilla Talibán a un encuentro secreto en Camp David justo en la semana en la que Estados Unidos conmemora el decimoctavo aniversario de los atentados terroristas del 11-S, en los que murieron casi tres mil personas en Nueva York y Washington. El presidente canceló el encuentro en el último momento, alegando en la red social Twitter que a pesar de las negociaciones la guerrilla islamista mató a un soldado norteamericano el jueves.
Lo cierto es que la guerrilla Talibán no ha abandonado sus atentados durante el año en que lleva negociando en EE.UU. Desde que Trump llegó a la Casa Blanca, en enero de 2017, han muerto 58 soldados de la OTAN en servicio en Afganistán, en su inmensa mayoría víctimas de ataques de los talibanes. En total, desde que comenzó la invasión en 2001, han muerto en el país centroasiático 3.562 uniformados extranjeros, sobre todo norteamericanos.
El último ataque islamista en Afganistán ocurrió el jueves, precisamente cerca del complejo fortificado que alberga la embajada de EE.UU. en Kabul. Un coche bomba mató a 12 personas, entre ellas el sargento estadounidense Elis A. Barreto Ortiz, además de un soldado rumano, Ciprian-Stefan Polschi. Los Talibán asumieron después la autoría del ataque.
El sábado por la noche, Trump reveló en Twitter que los enviados de la Guerrilla Talibán debían haber llegado a EE.UU. este domingo, para reunirse con altos funcionarios norteamericanos en Camp David, una de las residencias presidenciales. «Para ganar peso en la negociación, admitieron un ataque en Kabul en el que mataron a uno de nuestros grandes soldados y 11 personas más. Cancelé el encuentro inmediatamente y he anulado las negociaciones de paz», dijo el presidente.
El gobierno de EE.UU. comenzó a negociar directamente con los talibanes en julio de 2018 en Qatar, aceptando que quedara fuera del diálogo el gobierno legítimo afgano, instaurado después de que el propio ejército norteamericano depusiera a los islamistas tras los atentado terroristas de 2001. A pesar de estar negociando directamente con EE.UU., hace dos meses los talibanes emitieron en redes sociales un vídeo en el que justificaron los atentados del 11-S como respuesta legítima «a las políticas intervencionistas del imperio americano».