“La desnudez de los mexicanos”

Los norteamericanos nos siguen llevando la ventaja en eso de mostrar su desnudez con desparpajo y naturalidad, su cultura tan distinta a la nuestra no le da a la desnudez del cuerpo la mesura que los mexicanos solemos emplear; ellos son desinhibidos, nosotros por lo general pudorosos. Mire usted, amable lector; déjeme contarle una anécdota: En una de estas playas maravillosas de la Riviera Nayarit, por casualidad hace unos meses me encontré a la orilla del mar un par de preciosas mujeres que caminaban alegremente por la arena, platicando quien sabe de qué, conduciéndose con toda la naturalidad del mundo; sí, el paisaje era bello, el mar, el sol, las palmeras, y el cielo azul; pero las diminutas prendas que traían como traje de baño, y que no dejaban nada a la imaginación, finalmente acaparaban las miradas de hombres y mujeres poco acostumbrados a ver al aire libre la desnudez del cuerpo humano. Debo decir que hasta yo me sentí un tanto apenado al presenciar en público un espectáculo que de ninguna manera critico, pero que es causa de una verdadera impresión en quienes estamos un tanto ajenos a estas exaltaciones de la modernidad humana. Mire, respecto al tema le voy a transcribir lo que el gran Octavio Paz opina en uno de sus interesantes libros, es sobre el pundonor de nosotros los mexicanos: “Si en la política y el arte el mexicano aspira a crear mundos cerrados, en la esfera de las relaciones cotidianas procura que imperen el pudor, el recato y la reserva ceremoniosa. El pudor, que nace de la vergüenza ante la desnudez propia o ajena, es un reflejo casi físico entre nosotros. Nada más alejado de esta actitud que el miedo al cuerpo, característico de la vida norteamericana. No nos da miedo ni vergüenza nuestro cuerpo; lo afrontamos con naturalidad y lo vivimos con cierta plenitud –a la inversa de lo que ocurre con los puritanos. Para nosotros el cuerpo existe, da gravedad, y límites a nuestro ser. Lo sufrimos y gozamos; no es un traje que estamos acostumbrados a habitar, ni algo ajeno a nosotros: somos nuestro cuerpo. Pero las miradas extrañas nos sobresaltan, porque el cuerpo no vela la intimidad, sino la descubre. El pudor, así, tiene un carácter defensivo, como la muralla china de la cortesía o las cercas de órganos y captos que separan en el campo a los jacales de los campesinos. Y por eso la virtud que más estimamos en las mujeres es el recato, como en los hombres la reserva, ellas también deben defender su intimidad”. Ni hablar, así somos los mexicanos, aunque a decir verdad, mucho se agradece de vez en cuando disfrutar de la belleza cultural que las representantes de Norteamérica nos regalan. En plan serio; de la cultura de los países hay mucho que aprender, lo que para unos es naturalidad, para otros puede ser una grosería, lo que para unos puede ser un acto de amor, para otros una reverenda barbaridad; hay que conocer del porqué de las cosas o las acciones, para comprender la actitud de los pueblos, de las naciones, la cultura en general puede ser tan abstracta como comprensible…. EN OTROS COMENTARIOS. Que mi México lindo y querido es una fábrica de pobres dicen por ahí, esta es una vieja revelación de hace más de 80 años; tal parece que en nuestro país siempre viviremos con ese estigma. Pero también, con la pena, insisto, somos culpables de la situación económica los mismos 50 millones de pobres mexicanos, porque no hemos sabido salir adelante con decidido ahínco, porque siempre estamos buscando pretextos para culpar a los demás de nuestros fracasos; si como decía el gran Amado Nervo, somos arquitectos de nuestro propio destino, pues mucho bien nos haría empezar a diseñarnos una vida mejor con el trabajo, el esfuerzo y la actitud mental positiva. Bien decía mi viejo tío Pancracio, del cielo nada nos cae, hay que salir a buscar el pan, a ganarse la vida, porque las lamentaciones y la parálisis mental no dejan nada bueno. A este país le hacen falta muchas cosas, empezando por políticos honestos y cumplidores, pero también le hace falta gente luchona, trabajadora y dispuesta a levantase temprano sin pensar en el pie izquierdo, sin mentalizar las fatalidades, y sin creer que todo es imposible. A este país le hace falta gente que piense que las cosas buenas pueden suceder… EN APRIETOS LOS ADULTOS MAYORES. Se reveló que para el 2050 los problemas para atender a la gente mayor se agravarán, pues el 30 por ciento de la población estará integrada por personas mayores de 60 años. Desde luego que aquí caben algunas preguntas de suma importancia: al día de hoy qué se está haciendo para mejorarle la vida a los adultos mayores, o de qué manera el Congreso Federal apoyará con leyes benévolas para los ancianos, pues es un hecho que el gobierno no se debe quedar de brazos cruzados ante la obligación de solución a las necesidades que crecerán para este sector. En México viven 10.5 millones de adultos mayores de los cuales 10 de cada 100 tienen 60 años o más. robleslaopinion@hotmail.com