Por Martín Elías Robles

EL GAS EN LAS NUBES

Qué tal, amigo lector: hoy es lunes 30 de julio. Día de Santa Julieta. Mientras son peras o manzanas con el nuevo gobierno que pronto entrará en nuestra nación, la verdad es que para rabietas no gana uno con esto de lo caro que está todo, y el valemadrismo de una gavilla de sinvergüenzas que por fortuna ya se van; lo digo porque esta administración federal puras desgracias le trajo al pueblo mexicano, empezando por la magra situación económica; ah, pero eso sí, por ejemplo, la administración del Presidente N
ieto ha sido la que más ha gastado de todas las administraciones recientes que han llegado para gobernar México, y también es la que dejará endeudado al país de manera increíble. Pero, volviendo al tema de lo encarecido; este pasado sábado me quería infartar de la congoja, el cilindro de gas doméstico está en 576 pesos, qué le vamos hacer, tuve que apechugar el gasto. Qué barbaridad. Hay gente que necesita dejar de comer una semana para pagar su gas. La verdad es que desde hoy debemos cuidar el combustible para que no se acabe muy pronto, bañarnos con agua fría mientras se pueda, y olvidarnos del boiler. Qué bueno que las autoridades federales ya están pensando en subir el salario mínimo, pues de no hacerlo los mexicanos acabaremos muriendo por inanición, lo que se gana en los empleos comunes no alcanza para nada. Oiga; el huevo, la carne, y el frijol son productos de la canasta básica que no toda la gente puede comprar de un jalón. Ni hablar, estos no son los tiempos de “La Bartola” aquel personaje de la canción que inmortalizara don Chava Flores, donde se canturreaba; “Oye Bartola, hay te dejo esos dos pesos, pagas la renta el teléfono y la luz”… VAYA FAMITA. Como es la vida, siempre se ha dicho que los mexicanos tenemos muchos problemas para acatar los compromisos laborales y la puntualidad; que un buen porcentaje de ciudadanos siempre estamos buscando la manera de no ir a trabajar, que hay empresas en este país donde realmente sufren por el ausentismo de sus incumplidos empleados, tal vez haya razón; pero también hay casos excepcionales de plena responsabilidad. Mire usted, mi padre que en paz descanse, fue un hombre muy comprometido con su trabajo, jamás faltó a impartir clases en la escuela secundaria donde laboraba, durante más de treinta años nunca llegó tarde, y era de los que acudía gustoso a cumplir con su deber. Claro, dicen que este hábito del cumplimiento es algo que se forja desde la niñez. Pero, ciertamente, en honor a la verdad esta famita de marrulleros laborales la tenemos muy bien ganada los mexicanos. Ahí tiene por ejemplo el tema de la puntualidad, otro de nuestros arraigados errorcitos que parece ser parte inherente de la generalidad mexicana; esta irresponsabilidad se da lo mismo en un evento oficial, que en una reunión particular, o en un compromiso social, causando el atraso del inicio formal en la celebración programada, algo a lo que todo mundo estamos acostumbrados; “citaron a las diez pero ya sabemos que empieza a las once, si bien nos va” comenta la gente por ahí. Así de sencillo pretextamos la impuntualidad, que irónicamente aderezamos con el clásico “tardecito pero sin sueño” excusando a quienes nos han hecho esperar. En otra columna le contaré de nuestras virtudes que son muchas, para que luego no se diga que sólo ventilamos lo malo de nuestra identidad como mexicanos… LAS FARMACIAS PLURIFUNCIONALES… Con el asunto de la pésima atención médica en las instituciones gubernamentales federales, todos los días es una renegadera. De verdad que están curiosos. Mire, en el IMSS y en el ISSSTE (aseguran, algunos de mis amables lectores) no sirven para nada, tienen un deficiente servicio que además es atendido por “divas y divos” que se sienten como hechos a mano, claro me refiero a los médicos y enfermeras déspotas que atienden sin ganas a la ciudadanía. Yo mismo he sido testigo de sus famosos desplantes. Es por ello que la gente decepcionada de sus clínicas asignadas muchas veces se ve obligada a ir y pagar en los consultorios de farmacia para ser atendidos de sus enfermedades, evitando así un maltrato y la pérdida de muchas horas para recibir la consulta en las incomodas y atiborradas clínicas gubernamentales. Ahí en los consultorios de farmacia por una módica suma de dinero siempre hay un doctor amable y paciente que escucha a los enfermos, con la única consigna de que en sus farmacias se compre el medicamento. Es claro que hay una desatención sobre estos asuntos por parte del gobierno federal a quienes les importa un reverendo pepino la ciudadanía, y el derechohabiente en lo personal, pero eso sí, las cuotas de seguridad social se siguen cobrando sin empacho alguno. A dónde vamos a parar con este sistema del gobierno federal que resulta ser como un viejo, sordo, tuerto y sinvergüenza… SERENOS. Para quienes están preocupados por los apoyos que reciben de SEDESOL se ha informado que los programas sociales tendrán cobertura hasta el 31 de diciembre.

robleslaopinion@hotmail.com