Por Martín Elías Robles

Nos llegó Noviembre

Qué tal, amigo lector; hoy es lunes 5 de noviembre. El onceavo mes del año 2018. Quien lo dijera, de cualquier modo con la venia de Dios hemos llegado a un año más de vida, imagino que algunos de manera positiva y feliz, otros con ciertas dificultades, ya sea económicas, de salud o de conflictos sociales, pero todos seguramente con la firme esperanza de que el próximo año que iniciará en escasos dos meses, sea de grandes parabienes. En fin preparémonos para dejar la tristeza, y vayamos a divertirnos con las pre-posadas y posadas que tanto nos gustan, a darle vuelo a la hilacha, que en enero Dios dirá. Entrando en los avatares de la tierra Cora; fíjese usted que los diarios nacionales el día de ayer mostraron titulares como: “Fiesta de Halloween terminó en cárcel” “Salvadoreños también harán caravana a Estados Unidos” Pero ninguno hizo referencia a la tragedia que está viviendo Nayarit en su zona norte por los estragos del huracán Willa, pareciera que en el entorno nacional nuestra pequeña patria no existiera. 180 mil damnificados no han significado nada para que las autoridades federales y los ojos de los mexicanos echen un vistazo a las penas amargas que miles de nayaritas están viviendo, donde muchas familias han perdido sus pertenencias, sus bienes muebles, su casa, sus animales, vamos, en muchos casos todo; gente que sólo se ha quedado con la ropa que trae puesta. Ante los desastrosos acontecimientos, es la generosidad de los propios nayaritas lo que es digno de reconocer, la hermandad que hoy más que nunca se ha dejado ver; miles de personas de todos los municipios se han acercado a los centros de acopio para donar víveres, ropa, un importante apoyo que hasta el momento ha sido insuficiente, pero que de mucho ha servido para amortiguar el golpe y la tragedia que dejó el mencionado huracán. Tratándose de un caso excepcional, desde luego que ha habido fallas en la distribución y la entrega de la ayuda, de repente hay personas a las que no les ha llegado nada, pero son incidentes que se han ido subsanando al paso de los días. También se han detectado abusos de algunos sinvergüenzas que han querido sacar ventaja de la tragedia, escondiendo las bolsas de alimentos para su propio beneficio, y lo más reprobable es ver a funcionarios públicos y políticos tratando de hacerse publicidad oportunista mediante la supuesta generosidad hacia la gente en desgracia, desde luego en redes sociales, eso como diría mi tía Eustaquia, no se vale. A los Tuxpeños, a los Acaponetenses, a los tecualenses les falta mucha ayuda para salir adelante, por eso es importante que en la medida de las posibilidades los sigamos ayudando, sin esperar que llegue ayuda de otros lados donde nuestro estado no figura en el panorama nacional… EN LA CÁMARA DE DIPUTADOS LOCAL. También ahí hace aire en favor de los damnificados. El Presidente del Congreso de Nayarit, el doctor Leopoldo Domínguez, informó que continúa el apoyo a familias afectadas por las inundaciones. Para Acaponeta, Tuxpan y Tecuala, salieron 400 cobijas y 150 despensas, una aportación otorgada por las diputadas y diputados, por el Voluntariado del Congreso, trabajadores y ciudadanía; además de una aportación de 350 mil pesos por parte de legisladores, personal de confianza y legisladores. También se aportaron 25 toneladas de cal para labores sanitarias… UNA DE FANTASMAS. Corría el año de 1996, cuando mi hermano Mayo y su servidor preparábamos un disco para la compañía BMG, ARIOLA, de tal modo que permanentemente teníamos que estar acudiendo a la compañía para arreglar algunos detalles relacionados con la grabación. En ese tiempo tuve la oportunidad de conocer a un agradable señor llamado Guillermo Barrera, quien por muchos años había tenido un puesto como director artístico en la empresa discográfica, pero que ya por su avanzada edad que pisaba los 80 años estaba dedicado al trabajo de repertorista para las contadas ediciones discográficas especiales del catálogo musical de México. El Ingeniero Barrera desde que me conoció aseguró que mi persona mucho le recordaba al gran compositor José Alfredo Jiménez a quien tuvo la oportunidad de dirigir en los inicios de su carrera artística; nunca me dijo don Guillermo de qué manera me relacionaba con el famoso artista, supongo que tal vez se refería al carácter bonachón que según la gente poseo. Un día, después de un buen tiempo de no ir a la oficina, me presenté ahí para firmar unos documentos, y a la entrada, en la recepción, saludé al Ingeniero Barrera, fue una conversación corta porque ya me esperaba el director artístico de la compañía; así enfilé a la elegante segunda planta del edificio donde platiqué un buen rato con José Luis un extraordinario director artístico, forjador de grandes figuras del espectáculo; bueno, el caso es que una vez firmados los documentos me despedí de José Luis, no sin antes comentarle que en la recepción había saludado a don Guillermo Barrera; el ejecutivo se me quedó viendo con cara de incredulidad y me preguntó inmediatamente, ¿Cómo que saludaste al Ingeniero Barrera, eso es imposible, el ingeniero murió hace tres meses? Me quedé helado. Sin más, me despedí llevándome la extraña sensación de haber vivido una experiencia inexplicable. Hasta pronto.

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