DEL BUEN TRATO Y LA EDUCACIÓN

Qué tal, amigo lector; hoy es lunes 3 de diciembre, el mes más festivo del año. En México con nuevo Presidente y una gran esperanza para que de la mano de Andrés Manuel López Obrador nuestra nación recobre el camino del progreso y la regeneración. Entrando de lleno al comentario de la semana, déjeme le cuento que hoy más que nunca vivimos en una sociedad cambiante, pujante, que requiere de maximizar todo el esfuerzo para inculcar en los jóvenes la educación y los valores, en la idea de enderezar los conductos para el respeto humano que parece se ha ido olvidando con los años. Mire usted, amable lector; sabemos desde siempre, existen reglas cívicas que son universales, importantes para afianzar la personalidad y el comportamiento de quienes estamos considerados como personas civilizadas. En esa tesitura, todos los días debemos conducirnos bajo los preceptos de los valores humanos, los mismos que hemos aprendido al paso de los años, ya sea en la casa o en la escuela. No sé si usted aún recuerde cuando en la escuela secundaria llevábamos aquella materia de Educación Cívica, la que a muchos alumnos les parecía aburrida, pero que sin duda, en aquellos insipientes años mozos, fue una asignatura importantísima para consolidar y moldear nuestro comportamiento en la sociedad; para aprender a convivir en la colectividad, pero sobre todo, a dirigirnos con mucho respeto hacia los demás. Al transcurrir de los tiempos, donde la vida se nos ha venido trasformando con una rapidez meteórica, dando paso a diferentes circunstancias, costumbres y actualidades que tienen que ver con el avance de la tecnología y las novedades cibernéticas, pareciera que empiezan a perderse ciertos detalles esenciales para el buen comportamiento, el respeto y la sana comunicación entre las personas; éstas tal vez han sido algunas de las conjeturas a las que ha llegado la gente del sector educativo, cuando encuentran hoy en día factible y necesario volver como en antaño, a la formación cívica y ética, para nuevamente arraigar en nuestros jóvenes el respeto y la compasión por los seres humanos. Cuando hablamos con cierta melancolía del respeto hacia los demás, resulta importante señalar que en la pérdida de valores que se palpa en muchos ciudadanos, por desgracia se encona un fenómeno inhumano que viene a repercutir en problemas graves como la situación que nos aqueja con la criminalidad, con la delincuencia organizada. De ahí la imperiosa necesidad de concientizar a los jóvenes respecto a los llamados valores universales. Verá, hoy por ejemplo; resulta muy necesario involucrar al internet en estas cuestiones de educación, valores humanos y seguridad pública; porque con estos gigantescos pasos a la modernidad, tiene también que haber una manera de conciliar la frialdad de la tecnología y la cibernética con el contexto netamente humano para que las personas, y principalmente los jóvenes, se comprometan con su realidad generacional, y con el buen trato entre los seres humanos, más allá de la pantalla virtual, que si bien es cierto es la base del promisorio futuro, no debiera, irónicamente, a veces ser un obstáculo en la clara comunicación de las personas. En fin, no me haga mucho caso, pero, regresar al estudio de la formación cívica y ética es como habremos de volver al camino del respeto ciudadano. Debemos cimentar nuevamente en nuestros jóvenes y niños los valores humanos, esos mismos que en un tiempo fueron la regla para hacer de los hombres y las mujeres personas de bien… TIEMPO DE DAR AMOR. Oiga, a usted no le ha tocado ver a gente que le cuesta mucho trabajo exteriorizar sus sentimientos afectivos, es curioso, pero aunque parezca raro hay en el mundo millones de personas a las que se les hace muy difícil dar un abrazo, un beso, o una expresión verbal que indique que también sienten afecto por los demás. Y no me refiero al hecho de ocultar los afectos con los seres cercanos, que también suele suceder, me refiero al sentimiento que se debe expresar entre todos los seres humanos, más allá de los lazos consanguíneos o de afinidad donde los cariños pueden ser más comunes. Por ejemplo, dar un fuerte abrazo al vecino, a la vecina, al amigo entrañable, al maestro, al doctor, esto como prueba de nuestro raciocinio y humanismo de personas educadas. Digo, ya en lo que respecta a los besos en la mejilla tan común entre las jóvenes y las damas de sociedad, por lo general en nuestro país no resulta una práctica tan usual, como podría ser en Europa donde la costumbre son dos besos, uno en cada mejilla. Ciertamente también nuestra cultura juega un papel importante en esto de mostrar el aprecio; en México por ejemplo, los hombres no se besan en la mejilla unos a otros, eso es visto como una flaqueza de su hombría, y al final del día una limitante para expresar los afectos sanos, que no debieran faltar; En fin, hay mucho que comentar sobre este tema, hay mucho por trabajar para ser más afectuosos y condescendientes con nuestros hermanos.
Hasta pronto. Para comentarios mi correo electrónico robleslaopininion@hotmail.com