Tras verse obligada a postergar los conciertos europeos por un brote de fibromialgia, la excéntrica diva del pop escenifica este domingo el ‘Joane World Tour’ ante 15 mil personas en el Palau Sant Jordi

BARCELONA.

La diva del pop Lady Gaga ha pisado hoy con fuerza el escenario del Palau Sant Jordi de Barcelona, el primero del tramo europeo de la gira Joane World Tour, donde ha derrochado energía, empatía y carisma ante 15 mil personas.

La excéntrica cantante neoyorquina ha llegado dispuesta a conjurar el dolor con grandes dosis de espectáculo, tras verse obligada a anular los conciertos europeos por un brote de fibromialgia.

Y lo ha conseguido desde el primer minuto, cuando ha salido al escenario como una apisonadora, rebosante de energía y subida a una plataforma desde la que ha interpretado el primer tema de la noche: Diamond Heart, de su nuevo disco Joanne.

En la segunda canción, también de su nuevo álbum, han aparecido los esforzados bailarines que la acompañan y que se han dejado la piel esta noche, mientras ella, que también se ha entregado en cuerpo y alma, se ha quitado el sombrero dorado y la cazadora de cuero para coger la guitarra y hacerlo todo a la vez: cantar, bailar y tocar.

El Palau Sant Jordi ha temblado con el tercer tema de la noche, Poker Face, porque, si el público ha empezado el concierto saltando de alegría al ver a su reina en tan buen forma, celebrarlo con uno de sus temas más famosos ha disparado las endorfinas del personal.

Eufórico, el público ha entrado de lleno en un espectáculo sin tregua, en el que la estadunidense ha alternado los temas de su nuevo disco con algunos de sus hits más deseados, como Alejandro o Telephone.

Todo ello adornado con continuos cambios de vestuario y movimientos escénicos, que han llegado a su punto álgido cuando han descendido desde el techo dos pasarelas que han conectado el escenario principal con uno de los tres escenarios anexos.

Antes ya había aparecido una pantalla gigante, tres ovaladas, varias plataformas con posibilidad de inclinarse, fuego real sobre el escenario principal y luces en todas las direcciones y de todos los colores.

En siete ocasiones, Lady Gaga ha abandonado el escenario para cambiarse de ropa, pero el ritmo del concierto no ha decaído en ningún momento, porque los interludios han sido cubiertos con videos y efectos visuales preparados para mantener hipnotizados a los seguidores, que han salido del Palau Sant Jordi noqueados de tantos impactos visuales, sonoros y emocionales.

Porque la emoción y la empatía también han estado muy presentes, especialmente cuando Lady Gaga ha mencionado los atentados terroristas del pasado mes de agosto en Barcelona y ha dicho: “los amo y dedico esta canción a Barcelona, a su tragedia y a todos los que sufren”.

No ha hecho referencias directas a su enfermedad, pero sí muchas indirectas y se ha dejado querer cuando ha contado el origen del nuevo disco.

Joanne está dedicado a la hermana de su padre, Joanne Germanotta, que falleció a los 19 años de lupus y que la cantante no llegó a conocer porque murió antes de que ella naciera, pero que marcó a su familia y a ella misma, ya que la herida estuvo abierta muchos años.