* Para cumplir condena por corrupción

POR ANNE VIGNA

RÍO DE JANEIRO (proceso.com.mx).- Después de dos días de especulaciones sobre lo que iba a hacer el mayor político popular de la historia reciente brasileña –frente al mandato de prisión expedido por el juez Sergio Moro menos de 24 horas después del rechazo al Habeas corpus de la Corte suprema– Lula decidió este sábado entregarse.
Eran numerosos sus aliados que intentaron convencerlo de resistir con los millares de personas que estaban acampando frente al sindicato de los metalúrgicos, el lugar mas emblemático de la historia política del expresidente, donde nació su militancia y donde terminó, por ahora, su carrera política.
“Allende no se entregó”, decían algunos. “João Goulart (presidente entre 1961 y 1964) se dio por vencido y nos entregó a la dictadura”, pensaban otros.
Pero parece que el expresidente fue convencido por sus abogados de rendirse pacíficamente y seguir luchando por probar su inocencia.
“Los que quieren juzgar sobre la base de la opinión pública, dejan la justicia y vayan para la política”, dijo el expresidente en un recado directo para los jueces de la Corte suprema.