El mural creado por el artista norteamericano, Amos Gregory, busca generar consciencia sobre la lucha de excombatientes quienes, a pesar de servir a EU, fueron expulsados a causa de su estatus migratorio

SAN DIEGO

Un mural con la bandera estadounidense pintada al revés, en el muro fronterizo entre Tijuana y San Diego, se encuentra en la mira de autoridades federales.

Esto luego de que la oficina local de la Patrulla Fronteriza recibió “quejas del público sobre grafiti en propiedad federal”, en específico a un costado del Parque de la Amistad, según explicó un portavoz de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) de Estados Unidos.

El mural en el que cada fin de semana se reúnen familias separadas por la inmigración, fue pintado sobre unos barrotes y, visto de un lado, se observa a la bandera estadounidense boca abajo, mientras que del otro aparecen nombres de personas deportadas.

La obra del artista norteamericano Amos Gregory, creada hace cinco años, busca generar consciencia sobre la lucha de los excombatientes, quienes pese a servir al país han sido expulsados a causa de su estatus migratorio y tras incurrir en algún delito.

El muralista dijo estar sorprendido de que solo recientemente las autoridades de EU hayan expresado su disconformidad con su obra.

Es una bandera de auxilio, que significa que si estás en combate y requieres de toda la ayuda necesaria en ese momento es cuando levantas la bandera al revés”, explicó Gregory, quien fue miembro de la Marina estadounidense.

Aquí representa la situación de los veteranos deportados, están aquí deportados en México, y les duele, están en angustia”, agregó el artista, que hoy acudió al lugar para hacer mantenimiento a su obra.

El portavoz de CBP en San Diego, Ralph DeSio, señaló que “actualmente no hay planes de retirar el mural”.

Es importante entender que el jefe de sector no ha tomado ninguna decisión final y actualmente se está acercando a los involucrados en crear los murales en un intento por ofrecerles una voz”, precisó.

Se trata de propiedad del Gobierno de Estados Unidos y todos los grafitis o pinturas fueron colocados sin permiso”, recordó.

Gregory, quien no ha sido notificado por las autoridades estadounidenses sobre su mural, es consciente de que su obra está alojada en una propiedad federal, pero también de que la suya es la única de las tantas en el sitio que está bajo lupa.

La Patrulla Fronteriza ha contactado en México vía telefónica a un grupo de veteranos deportados, dos días después de que el presidente Donald Trump visitase la frontera de San Diego en marzo pasado, de acuerdo con Héctor López, director del grupo Veteranos Deportados Unidos.

El también excombatiente, quien formó parte del ejército norteamericano por seis años y fue deportado a México en 2006 tras haber vivido 40 años en Estados Unidos, rechazó que el mural conlleve un mensaje irrespetuoso.

Simplemente es decirle al país que los veteranos estadounidenses están en apuros. ¡Hagan algo!”, declaró.

Actualmente, una petición en línea en apoyo a la conservación del mural ha recaudado más de 33 mil firmas de una meta establecida de 35 mil.

La Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU) estima que el Gobierno estadounidense pudo haber deportado a más de 230 veteranos de guerra.

Un informe de esta organización denuncia que a muchos soldados se les hizo creer que obtendrían la ciudadanía de manera automática por su tiempo de servicio, cuando en realidad, debían hacerlo a través del proceso de solicitud.

En 2016, había más de 300 mil excombatientes no nacidos en el país que vivían en Estados Unidos, de los cuales, 97 mil no tenían la ciudadanía.