LOS LOBOS SE QUEJAN DE LAS OVEJAS

Ahora los bandidos se dicen los robados; los que compraron votos para los candidatos del PRI se sienten timados por la Alianza “Juntos por ti”.   El líder del PRI municipal, Carlos Alberto Saldate Castillón impugnó la elección, (según él) porque el Instituto Estatal Electoral de Nayarit (IEEN) desapareció a 73,180 personas del listado nominal.   Es para reírse; ahora los cangrejos se comieron a los mapaches; como quien dice,,,  les salió el tiro por la culata; la Alianza “Juntos por ti” les dio una sopa de su propio chocolate.   Infinidad de calificativos podríamos encontrar para los bandidos que después de la tempestad, lloran y dicen que los han robado. Carlos Saldate es un desvergonzado; su vida es una historia de fraudes y traiciones; de usar por mucho tiempo el poder de su compadre Veytia para despojar a ciudadanos y falsificar permisos para vehículos de transporte.   Desde hace seis años estuvo tirando dinero público, regalando casas y gastando en su promoción, con una obsesión enfermiza de llegar a ser presidente municipal de Tepic.
Cuando fue legislador, cada año informaba y publicaba sus (dizque)  miles de iniciativas que metía al Congreso y; en todos los anuncios se ponía ‘Presidente’.   Cuando se le acabó la ‘chiche’ en el Congreso, se metió de “Aguador”; secuestró pozos de agua del municipio para llenar sus pipas y distribuir el líquido por las colonias de Tepic.   El robo del agua de los pozos del municipio lo hacía con el apoyo de la Policía Nayarit, en contubernio con su compadre Veytia.
Saldate se convirtió en un vulgar ladrón, al estilo de Chucho el Roto.   Con la diferencia de que el Roto de Saldate fue acumulando riqueza con los robos y despojos que les hacía a los mismos ciudadanos.   La intención del Roto de Saldate siempre fue disfrazar la ayuda a la gente para satisfacer sus pretensiones; llegar al poder mediante el engaño.
En Atonalisco, su tierra natal, hay muchos paisanos que lo conocen; era un Don Nadie, cuyo instinto de avaricia y voracidad lo empujaron a timar al prójimo; de emplear las más sucias estrategias para robar, despojar y enriquecerse.   Lo dicen sus propios paisanos; algunos lo conocen desde la cuna y, la mayoría de ellos no guarda gratos recuerdos del eterno candidato.
Así fue Saldate el Roto, así es y así sigue siendo.   Un enfermo obsesionado de poder que tiró mucho dinero (del robado) para poder ser alcalde de Tepic; pero que no llegó porque la gente olió sus engaños; y también, porque la gente está harta del PRI.   La realidad le provoca hoy, rencores, estravíos y cobardía.
Esta impugnación es otro de sus engaños, pero ahora quiere hacerse el mártir.   Saldate el Roto, que siempre robó y estafó, ahora denuncia que fue robado.   Pobre lobito con piel de oveja, ahora le teme a los corderos.
Es raro que Manuel Humberto Cota, siendo un político experimentado y de mucho vuelo, como dice él; esté avalando las patadas de ahogado del Roto de Saldate.   Que más parecen, lloriqueos para negociar.   Pero…   ¿Qué va a negociar?   Sin duda, quiere que le traigan a su compadre Edgar Veytia.
Lo que no se han puesto a pensar los políticos del PRI, es que con estas impugnaciones van a enardecer más a la gente, que ya no está para escuchar sus lloriqueos.   Están cansando a la gente; al grado de que ya se escucha que cogerán al Roto de Saldate; lo encuerarán y bañarán de miel para luego, cubrirlo de plumas.   Pero es seguro que el mismo Saldate ya sepa de esta sentencia, porque quienes la hicieron es la misma gente bronca de Atonalisco, seguidos por gente de Puga, San Fernando y Tepic.
En tiempos de la Revolución, a varios hacendados y políticos emplumaron los revolucionarios.   Esperemos que al Roto de Saldate en lugar de que lo emplumen, lo enjaulen.

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