MANAGÜITO
1 DE 2 PARTES

Por Rigoberto Guzmán Arce

Muy estrujante la noticia, el mensaje que recibo por parte de uno de sus amigos más íntimos, de José Ángel Gutiérrez, son las siete veinticinco de la mañana cuando inicio a escribir mi diario, esta vez muy especial y doloroso. A las seis cuarenta me derrumbo, me quedo quieto, helado, titubeante escribo la noticia. Lloro. Un amigo como Héctor Javier Sànchez Fletes, no lo tiene uno en la vida tan fácilmente, no los encuentra sino eres buena gente. Managüito así con su apodo que desde niño le pusieron en la familia Quintero, fue, es y será un hombre sincero, altruista que por razones del destino se hizo comerciante, ingresó al mundo de la política para revolucionarla acompañado de sus amigos. Tenía la vocación de ser buena gente, al grado que formó el famoso Club del Amigo, apoyando a los que necesitaban. Siempre atento para servir a sus semejantes, amar al prójimo. Lo conocí de adolescente robusto, de ojos claros, fue forjando su personalidad. Un idilio con su Lonchería La Veracruz, siempre atento para recibir a los comensales. Sentado disfrutando la presencia de sus amigos, de los infaltables a desayunar entre el olor a café y conversaciones variadas. Feliz porque su esposa Luz Margarita y sus hijos creían siempre en el proyecto de seguir creciendo. Héctor, un hombre talentoso para gobernar, dirigir, muy organizado que le gustaba hacer las cosas bien, hasta los mínimos detalles que en sus gobiernos inventaba programas sociales, artísticos y culturales con frases contundentes como Mano Dura a la Basura, NaviDad a Todos, El Universo de los Niños.
La primera vez que nos conocimos formalmente fue para hacerle una entrevista, él era un joven candidato para presidente municipal postulado por el partido Convergencia Democrática, y estaba en su negocio. Atento y risueño, aceptó todas las preguntas para El Express Regional. Triunfó y a los dos meses me invitó a trabajar como Director de Arte y Cultura. Acepté y fue de las experiencias más fértiles estar junto a su lado, hombro con hombro, fue una vorágine de actividades, incansable, siempre buscando el qué y cómo. Nunca en Ixtlán se había visto eventos de grandes magnitudes, de impacto nacional y que le redituaron un prestigio de convertirse en todo un personaje carismático, los niños lo idolatraban, los ancianos lo buscaban, los jóvenes lo respetaban. Estuve como un aliado incondicional al grado de buscarme en las noches cuando las cosas no iban bien. Nos hicimos amigos que después de algunos años nos regalamos el tiempo para evocar aquellos años maravillosos que nadie podrá superar. Llegó la tecnología y la aprovechó al máximo, le hice una entrevista en vivo y gozamos de su ejemplo de vida. Estuvo un tiempo muy delicado de salud y volvió con energía para ver la apertura del negocio de su hijo Javier, Veracruz Express y del sueño familiar Veracruz Campestre. Ya se está llenando la red social de Facebook de la noticia desgarradora para todos, familiares, asociaciones, todos realmente estamos tristes. Este es uno de los amaneceres más tristes de mi vida. Hasta pronto mi amigo, Héctor, te convertiste en un ser de luz, inmortal.
¿Qué hay maestro? La frase que siempre recibí de tu parte para saludarnos. Muy bien amigo Héctor, deja contarte aquí sentados en tu mesa preferida de tu querida Veracruz Restaurante. Claro que me dices que si deseo comer o tomar algún café, mientras sonríes de manera sincera y cruzas los brazos. Nos impactó la noticia y nos desgarraste el alma, Luz Margarita, Héctor Javier y Ximena en su profundo dolor, tus familiares, tu mamá María Cruz, tu hermano Jorge, tus sobrinos, primos…tus amigos, gente de pueblo. Pocas veces he sentido un ambiente de dolor, realmente extraña luce la ciudad, una lamentable noticia que desde la madrugada nos cimbró. Olas emocionales recorrieron hasta inundar los corazones que en las redes y calles, en las casas no se leía o escuchaba, lo estupefacto de no creer la noticia. Postearon tanto, los pésames desbordados. Sí, nos dolió tanto tu partida, nos conmovimos y lloramos, la gente escribía historias, anécdotas, compartidas tuyas, subían imágenes en diferentes etapas de tu vida. Creaste tu leyenda en base al constante trabajo y te gustaba hacer bien las cosas. Amable, diáfano, solidario, recuerdo las ayudas invaluables y sobre todo con lo de la enfermedad de mi madre, mi madre te quería mucho, la llevaba a todos los eventos, me decía que le recordabas a los años aquellos dorados dónde se vivía en comunidad, bailables, música y la manera de tratar al pueblo. Fue un enorme descubrimiento colaborar contigo, mandabas con el ejemplo.
Ayer estuve en tu funeral ya se había extendido la noticia, allí estaban tus íntimos, rezaban, llegaban más y más y estuvo tan cálido que tus hijos y esposa se sentían cobijados de tanto cariño que sembraste. La luna no se contempló con el máximo esplendor porque estuvo también de duelo. Hoy durante el día en el recuerdo colectivo, la memoria comunitaria estabas tú. Tu familia solicitó ningún homenaje ni filmación, fue uno de tus deseos. Sí, habías comentado que los homenajes valen en vida. Estuvimos en misa y todos unidos sin importar distingos, las campanadas estaban al unísono del sonido de los cohetes. Sí, sé que te acuerdas de tantas fiestas y la alegría. Tu sobrino Daniel expresó el agradecimiento general dijo lo que siempre sentimos por ti. Y estallaron los aplausos cuando saliste de misa. El padre confesó que te convertiste como un fruto eterno, concuerdo. Estaban tus viejos amigos, muchos, todavía consternados.