Por Luis Melgar Carrillo, lumelca@live.com.mx

El sistema de compensaciones para puestos oficiales de la administración pública, está concebido, para que la acreditación de méritos académicos abra la puerta, para que los ejecutivos puedan optar a mejores salarios. El incremento de estos salarios es proporcional a sus méritos académicos.
Este noble principio, ha conducido a que cientos de profesionistas busquen la manera de incrementar sus créditos académicos, mediante el estudio de maestrías y doctorados. Lo que se busca es dirigir el rumbo de los profesionistas, hacia un incremento del conocimiento. Lo que finalmente se pretende, es la conformación de profesionistas más eficientes y calificados.
La otra cara de la iniciativa anterior, se puede observar en la forma en que realmente funciona en algunas instituciones, este encomiable esfuerzo. En algunos centros de enseñanza, claramente se ha burlado el propósito inicial. Se pueden analizar, que algunas especialidades que ofrecen maestrías, como por ejemplo, la maestría en ciencias administrativas con especialidad en recursos humanos, se puede llegar a calificar, que lo que ofrece, es una maestría con minúsculas.
Para sustentar esta opinión, el lector puede analizar aspectos como los siguientes: Para acreditar la maestría, el estudiante acude a recibir sus asignaturas los días viernes y sábados, para recibir un total de 10 horas por semana. INCAE, que es un centro de enseñanza conforme a los patrones de la universidad de Harvard, exige 25 horas a la semana de clases. En otras palabras el estudiante nayarita recibe solamente el 40 % de las horas que Harvard tiene programadas.
El simple análisis de las horas recibidas, conduce a inferir, que al final de sus estudios, un egresado de alguna de las maestrías de Nayarit, se puede considerar, equivalente a un profesional al 40 % de un egresado de INCAE. INCAE es considerado el más acreditado centro de estudios de posgrado en administración de Latinoamérica.
El lector podrá investigar que un egresado en medicina, ingeniería, leyes, y en general un profesionista graduado en una profesión ajena a la administración de empresas, prácticamente no ha recibido en sus programas académicos, asignaturas ajenas a las de su especialidad. Por ejemplo, en medicina se estudia patología, anatomía, fisiología, oncología, y un sinnúmero de asignaturas, sin haber considerado temas administrativos.
Siguiendo con el ejemplo, imagínese también el lector, que como consecuencia del devenir de su profesión, un médico asciende, en la pirámide organizacional del centro en que trabaja. En vista de que muchas de sus nuevas funciones son de carácter administrativo, este médico toma la decisión de obtener una maestría en administración, y decide hacerlo con énfasis en recursos humanos.
Al final de sus estudios al obtener el grado de maestría, se lo puede considerar un verdadero maestro sobre la especialidad. Sin embargo, al analizar el programa o pensum de estudios de la maestría en ciencias administrativas con énfasis en recursos humanos, la asignatura de “selección de personal” no es parte del programa. Ni siquiera se la menciona.
Lo anterior induce a pensar que este médico, no aprendió a analizar el currículum de un candidato, ni tampoco a elaborar una entrevista de trabajo, no sabe cómo hacer una investigación de referencias, ni tampoco como elaborar un programa de inducción. ¡Vaya calidad de maestro!
Algunos ingenios grandes de Guatemala, cuentan entre sus principales ejecutivos, a un gerente de selección de personal. Resulta que en algunos programas de maestría de Nayarit, se ignora este tema. No cabe duda que si no se lo enseña, nunca se lo va a aprender y mucho menos a aplicar. En Nayarit no se hace selección de personal. Los ejecutivos se nombran a dedo, por recomendación y por compadrazgo. No se practican pruebas de eficiencia, ni psicológicas. Guatemala es un país considerado subdesarrollado. Una buena pregunta es: ¿A qué nivel de desarrollo administrativo nos encontramos en Nayarit?
Lo triste, es que las autoridades de las universidades tienen poco interés en mejorar la calidad de los egresados. En el año 2004 el suscrito le planteó estos conceptos al secretario privado del rector de la UAN. La respuesta fue tan complicada, que tomó la decisión de no ahondar. La propuesta recibida prácticamente fue: “Redacte usted un documento en el cual se incluya la problemática encontrada, los objetivos, la estrategia, la metodología, las formas de implementarlos, y otros conceptos, para ser sometidos a la Academia”. En otras palabras que redactara una especie de tesis de grado, para que estos señores de la Academia lo analicen.
Ante esta propuesta, la respuesta fue que para esa gracia, era mejor redactar un libro, registrar sus derechos de autor, y de alguna manera tratar de difundir la obra. De esas cuentas nació el libro “El Arte de Contratar”, redactado por el suscrito. Quince años después, el programa de maestría mencionado sigue igual, sin incluir el tema de Selección de personal.
Finalmente analice el lector, que en muchos programas de maestría se contrata a catedráticos que generalmente vienen de afuera para impartir sus cursos. Estos instructores toman el fin de semana como una oportunidad para incrementar su currículum, así como para recibir ingresos adicionales. Al terminar sus presentaciones vuelven a sus lugares de origen. Si los estudiantes desean ampliar conceptos, tienen que viajar al lugar en que residen los maestros. Naturalmente, que así las cosas, queda muy poca oportunidad para que los instructores les puedan dar seguimiento a sus alumnos.
La tristeza de la situación es que muchos alumnos egresados de programas de maestría, creen haber recibido los mejores conocimientos, y que egresaron como verdaderos especialistas. La realidad objetiva es, que casi funciona como que si hubieran sido estafados. Que Dios ilumine a las altas autoridades universitarias, para que los conduzca a buscar la mejora de los principales programas de posgrado.