Por: Martín Elías Robles

YA SOMOS MUCHOS

 Ni hablar, somos muchos en nuestra gloriosa nación; según el INEGI somos 125 millones de mexicanos. La última encuesta 2018 señala; el  51.1 por ciento son mujeres y el 48.9 por ciento son hombres. La mayoría de los ciudadanos andamos en edades que fluctúan entre los 30 y los 59 años de edad. Curiosamente el número de jóvenes de entre 15 y 29 años se ha reducido, y en cambio la población de adultos mayores de 60 y más ha tenido un incremento del  12.3 por ciento, lo que indica que México pronto será una nación de viejos; aunque hay que reconocer que los mexicanos somos únicos en eso de revertir las cifras, sobre todo cuando se trata de hacer la chamba necesaria para mejorar los términos estadísticos en cuanto al aumento de ciudadanos. Políticamente existe un gran compromiso de los gobiernos para optimizar las condiciones de vida de los mexicanos en términos reales, en lo social y lo económico, un compromiso que debe abarcar el fortalecimiento en la estructura de apoyo a la cultura, al deporte, al sistema educativo,  a los servicios de salud, a los programas e incentivos para incrementar las fuentes de empleo, al mejoramiento de la seguridad pública que es un dolor de cabeza y una preocupación constante, a la infraestructura para las vialidades, y todo lo que signifique avance para el progreso. Somos 125 millones de mexicanos que representamos el reto para ser una gran nación que sin duda debe estar apoyada por un gobierno honesto y justo, sensible y efectivo. Veremos y diremos, como dice mi amigo columnista el Ministro don Julio Casillas… TIEMPO DE DAR AMOR. Oiga, a usted no le ha tocado ver a gente que le cuesta mucho trabajo exteriorizar sus sentimientos afectivos, es curioso, pero aunque parezca raro hay en el mundo millones de personas a las que se les hace muy difícil dar un abrazo, un beso, o una expresión verbal que indique que también sienten afecto por los demás. Y no me refiero al hecho de ocultar los afectos con los seres cercanos, que también suele suceder, me refiero al sentimiento que se debe expresar entre todos los seres humanos, más allá de los lazos consanguíneos o de afinidad donde los cariños pueden ser más comunes. Por ejemplo, dar un fuerte abrazo al vecino, a la vecina, al amigo entrañable, al maestro, al doctor, esto como prueba de nuestro raciocinio y humanismo de personas educadas. Digo, ya en lo que respecta a los besos en la mejilla tan común entre las jóvenes y las damas de sociedad, por lo general en nuestro país no resulta una práctica tan usual, como podría ser en Europa donde la costumbre son dos besos, uno en cada mejilla. Ciertamente también nuestra cultura juega un papel importante en esto de mostrar el aprecio; en México por ejemplo, los hombres no se besan en la mejilla unos a otros, eso es visto como una flaqueza de su hombría, y al final del día una limitante para expresar los afectos sanos, que no debieran faltar; En fin, hay mucho que comentar sobre este tema, hay mucho por trabajar para ser más afectuosos y condescendientes con nuestros hermanos… EL CHIVITO DE MANO EN MANO. Dice mi compadre Gaudencio que él ya le perdió el amor a su quincena, que ni la ve. Que trabaja como burro sólo para mal comer y mal vestir a su familia. Esa es la historia de millones de mexicanos, le comento como para consolarlo. La verdad, el amigo tiene toda la razón; el chivito que uno recibe nada más pasa de mano en mano. Ya sabe usted, amigo lector, que cuando llega el salario es para pagar deudas, el dinero ya no alcanza para nada. También dice Gaudencio que si no fuera por lo fiado no sabe cómo sacaría a su familia adelante, y no es que gaste más de lo que gana, lo que pasa es que lo que percibe de sueldo es muy poco, entonces con la “fiadera” resuelve momentáneamente sus necesidades, aunque bien sabe que a veces tapa un hoyo para destapar otro, “pero si no es así cómo le hago”, me refiere.  Bueno, también habrá para quienes la vida es color de rosa, salud, amor, y dinero, bien por ellos. Pero las incongruencias de la vida nos muestran pasajes que rayan en lo irónico; mientras existen gentes que no pueden comprarse un par de zapatos, hay otros que pueden darse el lujo de estrenar un auto cada mes; hay tantos factores que determinan la suerte de las personas. Ya platicaremos en otra columna sobre estas cosas tan especiales de los seres humanos en las que dicen, el destino juega un papel muy importante… CAFETEANDO LA NOTICIA. Dicen que dinero llama dinero, tal vez será por eso que el hombre más rico del mundo, don Carlos Slim, logró consolidar y crear grandes negocios durante las gestiones de Felipe Calderón y Enrique Peña Neto. Lo cierto es que por ejemplo, la empresa constructora operadora Cicsa propiedad del magnate recibió 94 mil 152 millones de pesos a través de contratos de obra pública; según lo señalado por el Instituto Mexicano para la Competitividad (OMCO). 

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