Por: Martín Elías Robles

Aquellos tiempos de la artisteada

 Claro que recordar es volver a vivir. Hoy, amable lector, me he permitido comentarle sobre mis andanzas en la artisteada. Un tiempo en el que me dediqué a promocionar mi música. Como dicen en el rancho, ya llovió; pero que grato es revivir momentos felices de la vida: Esa mañana un tanto calurosa, llegué al Restaurant Focolare en la Ciudad de México, para estar presente en la conferencia de prensa que los organizadores del Festival Ranchero “Canto de México 95” prepararon para presentar a los intérpretes y compositores que formarían parte del concurso. Desde luego para mí era algo fabuloso, pues en mi calidad de compositor de música balada, el participar con una canción que escribí especialmente para el género ranchero ya era un agasajo; Rosalinda Risso una cantante vernácula y actriz del cine mexicano era mi intérprete, ella se haría acompañar por el Mariachi “Arriba Juárez” el mismo que alguna vez fue el grupo musical del gran Juan Gabriel. Entre las estrellas de la canción ranchera que ese día llegaron al evento  estaban Humberto Cravioto,  Alberto Ángel “El Cuervo”, Imelda Miller, a quien usted recordará por sus participaciones en el famoso Festival OTI, Irma Infante, Valente Pastor, Queta Jiménez “La Prieta Linda” que fue una de las artistas exclusivas del programa “Siempre en Domingo” de don Raúl Velazco; también estaba Valentina Leyva, Lupe Mejía “La Yaqui” y doña Rozenda Bernal, la nayarita, entre muchas figuras más.  Bueno, para qué le cuento, yo estaba soñado, y hasta cierto punto algo apenado con el gran maestro Rubén Esparza, repertorista de las más grandes estrellas de México, y amigo mío, quien me animó a participar asegurándome que el género ranchero sería una nueva experiencia en mi carrera; total que para no quedarle mal al maestro acepté el reto. En ese desayuno con los medios informativos, al escuchar que Rozenda Bernal estaba presente, inmediatamente me entraron unas ganas enormes de ir a conocerla, a saludarla; quería externarle mi gusto, primero por reencontrarme con una nayarita, y segundo para decirle que yo también participaría como compositor en el especial evento; así que decidido ubiqué la mesa donde estaba la estrella y me planté frente a ella: -Señora soy Martín Elías Robles, y al igual que usted soy nayarita, también concursaré, me da mucho gusto saludarla. -Gracias. Me contestó fríamente la afamada cantante, regresando a la charla con sus amistades. Me retiré. Más que con pena, con una gran decepción. Con el tiempo la perdoné, por así decirlo, pues entendí que a veces las personas traen tantas cosas en la cabeza que no logran percibir el sentimiento de los demás, o simple y sencillamente están distraídas al grado de no enterarse de su desparpajada actitud ante la vida y la gente.  El Festival de la Canción Ranchera se celebró en el Antiguo Teatro de la Ciudad, Esperanza Iris. Para cerrar este curioso capítulo de la artisteada, le cuento que ni doña Rozenda como intérprete, ni yo como compositor logramos ganar el mentado concurso, fue el cantante Valente Pastor quien se llevó el primer lugar con una bellísima canción titulada “No soy de piedra”. Si me lo permite, amigo lector, ya le contaré en alguna otra ocasión, sobre la interpretación que hizo el gran Yoshio con la canción que presenté en el Festival Nacional de Composición “México Lindo y Querido”, pero esa, como dicen en la televisión, es otra historia… DE SABADITO. Me acordé de doña Sara García la gran actriz del llamado cine de oro mexicano, una mujer que muy seguramente también las viejas y las nuevas generaciones de ciudadanos le recordarán con admiración, pues pocas actrices llegaron a realizar una carrera tan fructífera como la abuelita del cine mexicano, que según una anécdota, siendo doña Sara muy joven, un día se quitó la dentadura para aparentar mayor edad en una de las películas exitosas que protagonizó; hasta ese grado llegó su profesionalismo y su amor por la actuación. Como leerá, amable lector, los sábados me gusta comentarle de anécdotas o historias diferentes a las noticias que toda la semana rondan por los medios informativos, en la idea de que pase usted un momento más agradable, sin el estrés que provocan los acontecimientos estridentes de nuestra cotidiana vida… LO REPITO Y LO REPITO. Cuando un perro muerde a alguien que pasa en su bicicleta por la calle, o cuando el animal saca la cabeza por las rejas de su domicilio para atacar a todo lo que se mueve, no es culpa del perro si comete alguna barbaridad, es culpa de su dueño que actúa de manera irresponsable a la hora de cuidar a su mascota. En el caso de los perros callejeros no existe conciencia social para denunciar a los vecinos que echan a la calle a los animales cuando su deber es atenderlos y protegerlos. Los perros dependen totalmente de sus dueños, y deshacerse de ellos de esta manera tan inhumana no se vale. Cuando se adquiere una mascota se debe pensar en que se tiene la obligación de darle un trato digno, proporcionarle sus vacunas, alimentarlo, bañarlo, esterilizarlo y tenerlo en un lugar limpio. NUNCA ECHARLOS A LA CALLE. 

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