Por: Martín Elías Robles

LOS AÑOS QUE VENDRÁN

Qué tal, amigo lector; estamos iniciando con este año 2020, que es augurio de grandes cambios en el mundo, de eventos espectaculares en todos los ámbitos de la vida, un año que según aseguran los videntes, marcará el principio de una nueva era en el terreno de la tecnología, de los descubrimientos médicos para la cura de enfermedades, para abatir el envejecimiento; pero también para el enlace con otros mundos, para el contacto extraterrestre. Está pronosticado un reacomodo de la tierra, con fenómenos climatológicos extremos; y vendrá a la realidad un nuevo diseño político global que será concebido luego de duros enfrentamientos entre naciones del primer mundo desde donde surgirá la jerarquía de una nación que increíblemente doblegará al resto de las naciones, por su poderío militar y económico. En fin, a partir del 2020 vendrán años difíciles, sorprendentes, con un final incierto. Sera el sereno, como dice una actriz cómica de la televisión mexicana, pero de que hemos iniciado con cosas raras ni duda cabe; ya ve el conflicto que se ha desatado entre Irán y los Estados Unidos, luego de que Donald Trump mandará matar al General Soleimani, el poderoso y temido jefe de las fuerzas Quds de Irán, a quien acusó de terrorista, lo que a la sazón ha originado las tenciones entre los dos países, y el temor de la comunidad internacional por la posibilidad de una tercera guerra mundial. Ojalá no suceda nada, porque de ser así, Dios nos agarre confesados. Oiga, cambiado de tema; siempre me había tocado ver en la televisión los tristes acontecimientos de los actos delictivos cometidos en las escuelas de los Estados Unidos, donde jóvenes estudiantes asesinan a sus compañeros y maestros, pues mire que cosas, hace días en Chihuahua México se presentó un caso que tiene consternado  todo mundo; resulta que un menor de 11 logro meter a su escuela dos pistolas escondidas en su mochila, para disparar primero contra su maestra, y luego contra sus compañeros, y finalmente se suicidó, En el lugar quedaron murtos la maestra y el agresor, además de tres estudiantes heridos. Qué está pasando en nuestro mundo. Este niño vivía con su abuela y era hijo de padres separados, sólo Dios sabe lo que estaría pasando por su cabeza para cometer semejante barbaridad… DE CANCIONES. No cabe duda que estamos viviendo en una era de locos, como en los tiempos de los romanos, igual se sabe de actos criminales, que de conductas indecentes. También los políticos se pierden por el poder, y hay un pueblo sumiso ante los pisoteos de quienes gobiernan. Qué tiempos  aquellos de la infancia donde uno no se preocupaba de nada. Recuerdo la música que se escuchaba allá por los 70s en el norte del país, por Tamaulipas y Nuevo León, entonces los famosos Cadetes de Linares, un grupo norteño que se sigue escuchando hasta estos días, sonaba en la radio con aquella canción llamada “Cuatro de a caballo”con una letra simpática, de ciencia ficción, que ahora por desgracia en muchos lugares se vuelve realidad, y ya no es tan grato escucharla ante las calamidades que se viven en el mundo. La canción decía en una de sus estrofas, si mal no recuerdo: “Mariano allá viene el tren lo vas a descarrilar. Francisco deja ese cura no lo vayas a matar. Ten compasión ya Guillermo de esa joven virginal. Dónde la escondes Felipe si te robas Catedral. Eran cuatro de a caballo de aquel real del Mapimí, Dios los haya perdonado pues los mataron ahí”. Hasta película hicieron de ese tema… VAYA FAMITA. Como es la vida, siempre se ha dicho que los mexicanos tenemos muchos problemas para acatar los compromisos laborales y la puntualidad; que un buen porcentaje de ciudadanos siempre estamos buscando la manera de no ir a trabajar, que hay empresas en este país donde realmente sufren por el ausentismo de sus empleados, tal vez haya razón; pero también hay casos excepcionales de plena responsabilidad. Mire usted, amigo lector; mi padre que en paz descanse, fue un hombre muy comprometido con su trabajo, jamás faltó a impartir clases en la escuela secundaria donde laboraba, durante treinta años  nunca llegó tarde y era de los que acudía gustoso a cumplir con su deber. Claro, dicen que este hábito del cumplimiento es algo que se forja desde la niñez. Pero, ciertamente, en honor a la verdad, esta famita de marrulleros laborales la tenemos muy bien ganada los mexicanos. Ahí tiene por ejemplo el tema de la puntualidad, otro de nuestros arraigados errorcitos que parece ser parte inherente de la colectividad; esta irresponsabilidad se da lo mismo en un evento oficial,  que en una reunión particular, o en un compromiso social, causando el atraso del inicio formal en la celebración programada, algo a lo que todo mundo estamos acostumbrados; “citaron a las diez pero ya sabemos que empieza a las once, si bien nos va” comenta la gente por ahí. Así de sencillo pretextamos la impuntualidad, que irónicamente aderezamos con el clásico “tarde pero sin sueño” excusando a quienes nos han hecho esperar. Hasta pronto. Para comentarios robleslaopinion@hotmail.com