Por: Martín Elías Robles

PREÁMBULO DE AÑO NUEVO

Qué tal, amigo lector; con la venia de Dios, aquí estamos de nuevo con nuestra columna. Ya pasó navidad, y el algarabío de los festejos decembrinos habrá de concluir puntualmente durante la noche del 31 de diciembre para recibir el Año Nuevo con todo el positivismo posible. Oiga, si por casualidad a usted el año que se va no le ha ido lo bien que esperaba, no se preocupe, no hay mal que por bien no venga; ahora sí, para el 2020 haga una seria reflexión, medite sobre las circunstancias que no le permitieron alcanzar sus objetivos de éxito; reacomode sus planes, analice sus probabilidades, sitúese en la realidad de sus proyectos, y esté consciente de lo que puede ganar; vaya pian pianito, paso a paso con sus objetivos, trabaje mucho, y recuerde que Roma no se hizo en un día. Pero por favor no decline en sus esfuerzos, ni se vuelva negativo antes de empezar el  camino a la cúspide de sus sueños, insista y vuelva a insistir, la perseverancia es la clave del éxito en la vida….TIEMPOS DE DAR AMOR. Amable lector; a usted no le ha tocado ver a gente que le cuesta mucho trabajo exteriorizar sus sentimientos afectivos; es curioso, pero aunque parezca raro, hay en el mundo millones de personas a las que se les hace muy difícil dar un abrazo, un beso, o una expresión verbal que indique que también sienten afecto por los demás. Y no me refiero al hecho de ocultar los afectos con los seres cercanos, que también suele suceder, me refiero al sentimiento que se debe expresar entre todos los seres humanos, más allá de los lazos consanguíneos o de afinidad donde los cariños pueden ser más comunes. Por ejemplo, dar un fuerte abrazo al vecino, a la vecina, al amigo entrañable, al maestro, al doctor, esto como prueba de nuestro raciocinio y humanismo de personas educadas. Digo, ya en lo que respecta a los besos en la mejilla tan común entre las jóvenes y las damas de sociedad, por lo general en nuestro país no resulta una práctica tan usual, como podría ser en Europa donde la costumbre son dos besos, uno en cada mejilla. Ciertamente también nuestra cultura juega un papel importante en esto de mostrar el aprecio; en México por ejemplo, los hombres no se besan en la mejilla unos a otros, eso es visto como una flaqueza de su hombría, y al final del día una limitante para expresar los afectos sanos, que no debieran faltar; más aún, es tanta la aversión respecto a esta expresión de sentimientos, que por ejemplo aquella foto tan famosa donde don Vicente Fernández le da un beso en la boca a Alejandro su hijo mayor, fue vista por ciertas personas con morbosidad, cuando en realidad se debiera apreciar el amor humano entre un padre y su hijo. En fin, hay mucho que comentar sobre este tema, hay mucho por trabajar para ser más afectuosos y condescendientes con nuestros hermanos. Por lo pronto, en esta celebración de fin de año, con que no falte un buen saludo y una sonrisa sincera ya estamos ganando… DEL POSITIVISMO. Así recordé lo que alguna vez leí de un sabio pensador, un hombre del siglo diecinueve, llamado Joseph Appel, él en su libro explicó: ¿Deseas ocupar un puesto mejor en tu trabajo, encontrar un lugar mejor y más gratificante en la vida?: Bien, piensa en este lugar mejor, y sitúate mentalmente en él como si ya formara parte de tu realidad. Hazte a la idea. Sigue pensando en esta posición más elevada, no pierdas de vista su imagen y… no, no te verás súbitamente transportado a ese puesto superior pero te irás preparando para ocuparlo… tu cuerpo, tus energías, tu mente y tu corazón irán creciendo para llegar a su altura… y, cuando estés listo, después de haber trabajado duro, quizá después de años de preparación, encontrarás esa posición más elevada en la vida y en el trabajo. Fue bueno para mí retomar esa lectura que hoy le comparto. Respecto al tema del positivismo, creo que todos los seres humanos deberíamos estar en sintonía con las vibraciones que nos enlazan al universo, a fin de conseguir paulatinamente lo que queremos… ACÁ ENTRE NOS. A propósito de estos tiempos decembrinos, tiempos en que la hermandad debe reinar más que nunca, le quiero invitar a que nos unamos en esa tarea de ayudar a quien menos tiene, aunque sea de la forma más sencilla, con el vecino, con el amigo que esté pasando por un momento difícil en su economía, por la razón que sea, no importa cuánto o que demos, el mínimo a veces representa mucho para quien no tiene nada; un detalle, un regalito, una comida, un refresco, vamos, hasta un buen abrazo cuando se da de corazón hace feliz a las personas que pasan por un mal momento. A veces la gente es incapaz de pedir nada y prefiere guardar silencio antes que molestar al amigo cercano, al familiar, pero no es difícil saber de las necesidades de alguien para tratar de mitigarlas. robleslaopinion@hotmail.com