¿ESTARÁ TEMINANDO EL CRISTIANISMO?

Por Luis Melgar Carrillo. (lumelca@live.com.mx)

En la Europa actual, se han cerrado centenares de iglesias cristianas por falta de miembros. Aún en Estados Unidos grandes templos religiosos como la iglesia Brew Works en Pittsburgh han sido cerrados por ese mismo motivo. El 44 % de la población de Holanda está compuesta por ateos. Hay un 28 % de católicos y un 19 % de protestantes. El resto son creyentes de otras religiones, entre las que está el islam. Los templos históricos de Holanda se están convirtiendo en museos, cafeterías, centros de entretenimiento, salas de conciertos y hasta en expendios de licores. La secularización ha vaciado grandes construcciones que en el pasado fueron templos. Estos templos han sido vendidos o rentados tanto por parte de la iglesia católica como de la protestante.
Desde finales del siglo pasado, la iglesia cristiana universal ha venido atravesando serias crisis. En consecuencia, muchas personas, especialmente los jóvenes han ido perdiendo la fe cristiana. Gente que originalmente se inició en esa fe, hoy día se ha ido volcando a doctrinas extrañas como el islam, el budismo y el yoga. Muchos gurús han captado los corazones de personas que no han encontrado respuesta a sus necesidades espirituales en el cristianismo. En el peor de los casos, algunos creyentes se han llegado a volver ateos.
En otros países de Europa, la proliferación de mezquitas ubicadas en antiguas iglesias cristianas refleja el surgimiento del islam como la religión de más rápido crecimiento en el viejo continente. En algunas partes de Europa hay más musulmanes practicantes que cristianos practicantes. El fenómeno no solo se ha reflejado en los grandes centros urbanos, sino también en pequeñas ciudades y pueblos. El islam ha ido reemplazando al cristianismo. Con su rápido crecimiento, se está convirtiendo en la religión que probablemente vaya a predominar en el futuro próximo en ese continente.
Cada día, más y más templos históricos se pueden llegar a convertir en mezquitas. En toda Europa, estadísticamente, el Islam crece más que el cristianismo, mientras que los judíos están emigrando en cantidades crecientes del viejo continente.
El cristianismo ha ido perdiendo credibilidad. Esta falta de credibilidad ha causado el desaliento y la deserción de centenares de creyentes. Las principales causas de este deterioro son las cuatro siguientes. La falta de “poder espiritual” de la iglesia. La manera como se implementa la gran comisión. Las debilidades en el pastoreo. Y el poco crecimiento y desarrollo espiritual personal, que tienen y proyectan muchos de los dirigentes cristianos.
Gran parte de los que se dicen ser religiosos cristianos no asisten regularmente a los lugares de celebración de servicios y cultos de sus congregaciones. La primera consecuencia es que sus hijos crecen sin el conocimiento de los principios morales que puedan frenar sus instintos naturales. Por esa razón es relativamente fácil que esos niños sean un campo fértil para la proliferación tanto de la delincuencia, como de las drogas.
La iglesia primitiva se consolidó y creció por las señales y prodigios que los creyentes experimentaron. Hay registros de la resurrección de Dorcas cuando Pedro oró por ella. Cuando Pablo intercedió se dio la resurrección de Eutico. El mismo Pablo se levantó cuando lo lapidaron y dieron por muerto. La iglesia primitiva crecía y crecía. Muchas personas sacaban a sus enfermos a las calles, con la esperanza de que al menos la sombra de Pedro cayera sobre algunos y los sanara.
La primera iglesia creció aceleradamente. El crecimiento fue tal, que comenzó a perseguir a los creyentes cristianos. La persecución se desató, debido a que el Imperio romano llegó a considerar al cristianismo como una amenaza a su sistema religioso pagano. Por más de doscientos años la iglesia primitiva fue perseguida por los romanos. La historia registra que las iglesias cristianas de Roma, para escapar del circo romano, se congregaban en catacumbas. En el circo, las familias cristianas eran arrojadas a los leones.
También hay registros históricos que revelan que una manera de escapar de la muerte en las garras de los leones, era confesar en público no ser cristianos. Para salvar la vida, era necesario que los creyentes renunciaran a sus convicciones. La gran pregunta que se puede plantear es la siguiente: Si hoy día se le presentara a los miembros de las iglesias cristianas, la renuncia a su fe como única alternativa para escapar del paredón de fusilamiento: ¿renunciarían a su fe? La respuesta que se puede esperar obtener es simplemente “si”, si renunciarían.
Ante esa posible respuesta la otra gran pregunta que se puede plantear es la siguiente: ¿por qué razón ante la amenaza de muerte, los primeros creyentes estuvieron por cerca de dos siglos sin renunciar de su fe arriesgando a sus familias?. La respuesta no es fácil. Muy probablemente los primeros cristianos tuvieron experiencias espirituales obtenidas directamente de los cielos. Esas revelaciones se convirtieron en hechos sobrenaturales llamados milagros. Hoy día la iglesia carece de esa calidad de espiritualidad. La respuesta que está viniendo de Europa, probablemente vaya a repercutir en unos pocos años en los países de América Latina. Probablemente los latinoamericanos, viviendo por el reloj de los europeos, terminen abandonando una iglesia que carece de espiritualidad y de poder.