¿Estará terminando el cristianismo? II

*La condición de la Iglesia contemporánea

Por Luis Melgar Carrillo. (lumelca@live.com.mx):

A la edad de treinta años, Jesús comenzó su ministerio. En un período de tres años y medio, realizó una gran cantidad de sucesos sobrenaturales, llamados milagros. Entre esos milagros se registran tres resurrecciones, la de Lázaro, la del hijo de la viuda de Naín, y la de la hija de Jairo, un principal de la Sinagoga. Sin embargo el mayor registro de todos los sucesos sobrenaturales de Jesús, fue la llamada liberación de demonios. Cuando él partió de esta tierra, dejó instrucciones a sus apóstoles que hicieran tanto sanidades, como ese tipo de liberaciones.
La condición de la iglesia cristiana universal de los últimos tiempos ha tenido un franco deterioro que se inició en Europa desde finales del siglo pasado. La fuerza con la que comenzó la iglesia primitiva, en donde se hacían señales, prodigios y milagros, ha desaparecido. Hoy día, para sanar de una sencilla gripa, se pasan días completos de oración sin grandes resultados. Por otra parte gran cantidad de endemoniados no pueden ser liberados de sus ataduras.
El alcoholismo y las drogas son una nueva forma de posesión. Hay cientos de personas esclavizadas que no pueden liberarse pese a sus esfuerzos. Quien haya tenido dentro de su familia a un drogadicto puede dar testimonio que, aunque los afectados quieran, no es fácil que logren enderezar sus vidas. Estas formas de posesión afectan principalmente a los jóvenes. Ante esa arremetida, la iglesia universal se encuentra prácticamente inerme. Casi no tiene poder espiritual que permita este tipo de liberaciones.
Para adquirir los alucinógenos, quienes están atrapados en este tipo de vicios están dispuestos a delinquir y hasta a matar. Los consumidores de drogas viven abiertamente sin esconderse. Tatúan sus cuerpos, usan piercings, andan sucios y andrajosos, usan peinados en desorden, y actúan sin acatar las normas de urbanidad del pasado. Ante esa arremetida, los líderes cristianos no están en capacidad para hacer prácticamente nada.
Por otra parte, no es fácil que los científicos admitan que las drogas son una nueva manera de posesión satánica. Muchos ni siquiera creen en Satanás. Por lo mismo, tanto ellos como los líderes religiosos, no actúan conforme a lo que se hizo en la primera iglesia. Como un resultado de su inoperancia hoy día, hay una gran proliferación de drogadictos.
La gran erosión moral a todos los niveles está llegando a tal grado que no hay duda que el anuncio que hizo Jesús acerca de los tiempos del fin está cerca. No hay paz. Se escucha de guerras y de rumores de guerras. Constantemente hay terremotos y catástrofes. Por otra parte, se está presentando el fenómeno que se presentó cuando él vivió al inicio de su ministerio: la iglesia universal de los tiempos actuales está llena de mercaderes.
Hoy día las iglesias son negocios y formas de vida. Muchos líderes dizque “espirituales” de las grandes congregaciones tienen avión propio y son poseedores de fortunas. En los servicios religiosos, los dirigentes de las distintas denominaciones insisten, como tema importante en sus predicaciones, sobre el aporte de los diezmos y ofrendas. En general se están dando muchas de las condiciones que Jesús les planteó a sus discípulos acerca del fin.
Mientras todo eso sucede, las personas de buena voluntad que buscan genuinamente a Dios, se encuentran con que la iglesia del siglo veintiuno casi no tiene poder espiritual. Muchos feligreses que se han acercado a las iglesias con el mejor de los sentimientos no tienen la madurez, ni la capacidad para discernir lo auténtico de estos falsos líderes espirituales. No pueden evaluar el grado de crecimiento espiritual que tienen las personas que los dirigen. Hablando de falsos profetas el señor Jesucristo dijo: “Por sus frutos los conoceréis”.
Los principales frutos que deben mostrar los líderes son los frutos del Espíritu. El primero de esos frutos es amor. Muy pocos líderes espirituales proyectan ese amor. Muchos cristianos son meros religiosos, pero en su trato con los demás no proyectan su amor. No es raro, que uno de estos religiosos le tire el teléfono a media conversación a otro, en lo que se podría considerar una falta de amor.
El señor Jesucristo mencionó muy claramente que los fariseos decían unas cosas y hacían otras. Hoy día sucede lo mismo. Algunos de los dirigentes espirituales mienten, roban y cometen delitos, como los cometería cualquier presidiario. El grado de desarrollo espiritual de muchos líderes religiosos es relativamente pobre. Es muy frecuente que se conozcan casos de violaciones, seducciones, adulterios, robos, homosexualidad y otros hechos denigrantes, que cometen algunos de ellos. Se sabe de pastores que piden crédito y no pagan. Una pregunta que se puede hacer, es sobre la autoridad moral con que estos líderes predican acerca de los principios de las escrituras.
Se sabe de muchos casos de pastores pederastas, quienes evidentemente no están viviendo conforme a los principios de la primera iglesia. Hasta se ha sabido de grandes líderes que han caído presos por este tipo de delitos. Ante una ola evidente de atropellos, no es de extrañar que en el viejo continente centenares de personas están dejando las iglesias. Ya no asisten a los servicios religiosos y los templos se están vendiendo, porque los gastos de mantenimiento de los grandes edificios antiguos es relativamente alto.
La gran pregunta que se puede hacer el lector es la siguiente: ¿será que todos esos sucesos son evidencia de que la iglesia cristiana universal se está extinguiendo? ¿será posible que la segunda venida de Jesucristo está cerca?