LA SOLIDARIDAD

Por Luis Melgar Carrillo. (lumelca@live.com.mx): La solidaridad es otro valor que refuerza la posibilidad de tener influencia. Ser solidario significa tener la sensibilidad de identificarse con las necesidades y debilidades de las otras personas y participar en la búsqueda de una salida ante un conflicto que se les presente. Por ejemplo, cuando un pariente o amigo se está trasladando de casa, participar con ayuda ante la situación es una manera de solidarizarse con él. Hay muchas maneras de hacer efectiva esta solidaridad. Por ejemplo preparar la comida para el día del traslado y llevarla es una manera de compartir su carga.
En las sociedades en general se está perdiendo ese valor. Los miembros de las grandes ciudades solamente viven en función de sus intereses individuales. Por el contrario en las pequeñas sociedades, la gente vive más en comunidad. Si una persona percibe que alguien se solidariza con él, es proclive a aceptar su influencia. Si, por el contrario, lo que se percibe es que al otro solamente le interesan sus asuntos, este otro pierde esta oportunidad.
Como ejemplo de solidaridad se puede analizar esta anécdota: Un conductor de un vehículo miraba, todos los días, a unos peatones que tomaban la misma ruta que él, para ir a sus trabajos, en otra ciudad. Al pasar observaba que para trasladarse pedían con el dedo que los vehículos los pudieran llevar, lo que en jerga criolla se denomina un raite. Un día tomó la decisión de parar y de ese día en adelante los llevaba cada vez que los encontraba.
Algún tiempo después quiso la mala fortuna que se le reventara una llanta en la carretera. Los transeúntes se bajaron y le dijeron que muchas gracias, que iban a pedir a otro conductor para que los llevara. El conductor se tuvo que bajar y cambiar sin ayuda, la llanta rota por la de repuesto. Cuando terminó de cambiarla, se subió a su vehículo con las manos sucias y se fue.
Los transeúntes que habían caminado algunas cuadras, al verlo venir de nuevo le pidieron con el dedo que los llevara. El conductor muy amablemente los recogió y los llevó a su destino. Sin embargo, al reflexionar reposadamente sobre la falta de solidaridad de los peatones, decidió cambiar su ruta y nunca más volvió a pasar por la calle en que estos transeúntes pedían que los llevaran. Esos peatones no habían sido solidarios. La consecuencia final para ellos, fue que perdieron la influencia que pudieran haber ejercido y de esa manera ganarse la buena voluntad de quien los llevaba casi todos los días.
Las oportunidades de ser solidario pasan. Posiblemente hay ocasiones en que nunca más se repitan. Hay una frase muy bonita y relacionada directamente con la anécdota: “Nada de lo que fue hecho podrá volver a hacerse”.
Un pasaje bíblico describe el concepto solidaridad, cuando unos salteadores dejaron tirado y mal herido a un hombre. Pasaron por el camino un sacerdote y un levita, quienes, al advertir la situación, simplemente continuaron su viaje. Sin embargo un samaritano, dolido por la situación, no solamente recogió y curó al asaltado, sino que dejó provisión en el mesón para cubrir algunos gastos futuros. Jesucristo dejó claramente establecido que ese samaritano era el verdadero prójimo del ofendido.
David, quien fue acosado por el rey Saúl, tuvo dos oportunidades de matar a quien lo perseguía para quitarle la vida. La primera vez mientras Saúl dormía en la cueva de Adulam. Simplemente cortó un trozo de su capa en vez de decapitarlo, y posteriormente se la mostró. La segunda fue cuando el rey Saúl dormía en su campamento. La grandeza que mostró David en estas ocasiones, fueron actos de solidaridad. Sucesos que finalmente lo condujeron al liderazgo sobre Israe.l Para que una persona sea solidaria, es muy importante que sea sensible y capaz de percibir tanto el dolor ajeno, como las vicisitudes y adversidades por las cuales atraviesa la otra persona. Esa sensibilidad es consecuencia de un progreso en el refinamiento y la edificación de su personalidad. Uno de los versículos más cortos de la Biblia menciona que el señor Jesucristo lloró ante la confrontación con la muerte del hermano de Marta y de María. Su respuesta fue llamar de su sepulcro a Lázaro, quien fue resucitado. Jesús evidenció su solidaridad, al devolver a la vida a su hermano.
No cabe duda que en la historia de la humanidad vez tras vez el maestro de Galilea fue un gran ejemplo de solidaridad. Su sensibilidad ante el dolor ajeno dio como respuestas las siguientes: Jesús devolvió la vista a los ciegos, enderezó, jorobados, levantó a paralíticos, dio de comer a las multitudes, liberó de demonios a los cautivos, sanó enfermos y resucitó a muertos. En el devenir de la humanidad, no ha habido otro líder que haya podido dividir la historia en dos: antes y después de Cristo. Dos mil años después de su muerte cientos de miles de personas aún lo siguen. José, el hijo de Jacob es otro ejemplo de solidaridad. Pese a haber sido vendido por sus hermanos, y como consecuencia haber pasado cerca de 13 años en la cárcel, José, ante la crisis de alimentos perdonó a sus hermanos y les dio cobijo en Egipto, bajo su administración. José fue solidario con ellos.
Un buen líder tiene la sensibilidad para reconocer cuando las circunstancias lo han colocado en la posibilidad de ser solidario y de actuar en concordancia. Es una manera muy directa para ganarse la buena voluntad de aquellos a quienes se pretenda influenciar. Ser solidario es una manera efectiva y muy clara de actuar en pos de la consolidación del grupo. Ser solidario es una manera directa para ganar liderazgo.