¿QUIEN SERA LA PROXIMA PRIMERA POTENCIA?

Por Luis Melgar Carrillo. (lumelca@live.com.mx)

La economía mundial se ha deteriorado como consecuencia de la crisis económica de los Estados Unidos. Esta se inició el año 2008 con la crisis hipotecaria de los bancos. Ese año, miles de desempleados de las fábricas y otras empresas del país del norte, no pudieron seguir pagando sus cuotas de las casas que habían comprado a plazos.
Antes de esa crisis, se otorgaban créditos para vivienda a cualquier persona que tenía empleo, casi con solamente solicitarlo con una sonrisa. La debacle se precipitó cuando los bancos y otras instituciones de crédito comenzaron a expropiar las viviendas que los desempleados no podían amortizar. El negocio de los bancos no es vender bienes raíces. Son instituciones que no tienen la infraestructura para comercializar. Por tal razón lo más fácil fue venderlos por el monto de la deuda de los clientes morosos.
Los bancos comenzaron a rematar miles de viviendas, a la tercera o cuarta parte del precio comercial. Una persona sensata no compraría una vivienda nueva a los precios que se ofrecían en el mercado. Naturalmente los nuevos compradores se volcaron a las viviendas que ofrecían los bancos. La consecuencia fue que la industria de la construcción entró en crisis por falta de demanda.
La industria de la construcción tiene uno de los mayores efectos multiplicadores en la economía. Un incremento en la construcción provoca un auge en los otros sectores. Ese auge es consecuencia de dos aspectos: El primero es que esa industria tiene un índice de ocupación muy alto. Para construir se necesitan obreros que en salarios representan entre un 40 y un 50 % del costo total. Esos obreros consumen comida, ropa, vivienda, automóviles y en general una serie de bienes que reactivan la economía.
El segundo es que un porcentaje alto de los insumos de esa industria son producidos internamente. El cemento, la madera, el hierro y otras industrias colaterales a la construcción también tienen un porcentaje alto de empleados, que son personas que también consumen. Cuando la industria de la construcción entra en crisis, lo que se provoca es más desempleo. Por tal razón, este desempleo provoca un deterioro más que proporcional en la economía.
Por el déficit de demanda, los bienes raíces bajaron de precio. Personas que tenían deudas mayores por sus casas se encontraron que en el mercado se ofrecían casas de mejor calidad y mayor tamaño, a un precio muy inferior que la deuda que estaban pagando. Eso trajo desesperación y pánico. Mucha gente sacó sus ahorros de los bancos pensando que podrían entrar en quiebra.
El gobierno pensó que una inyección de capital sería suficiente para salvar la crisis y de esa manera le inyectaron a los bancos e instituciones financieras setecientos mil millones de dólares. Pese al esfuerzo la economía no se logró reactivar rápidamente.
¿Por qué razón? La respuesta es que el detonante de toda esa situación fue el gran desempleo original. Todos los noticieros anunciaban antes de la crisis los despidos masivos en empresas como Ford, General Motors y muchas otras.
¿Por qué razones se dieron estos despidos masivos? La respuesta es obvia. Estados Unidos planificó su economía en dos grandes industrias. La industria automotriz y la de enseres electrodomésticos tales como lavadoras, refrigeradores y planchas.
En esos años, en Estados Unidos el salario mínimo de un obrero era mayor a diez dólares la hora. En china, un obrero ganaba cinco dólares al día. Los chinos habían mejorado su calidad. Los precios que ofrecían dejaban fuera de mercado los productos americanos. De esa cuenta Estados Unidos dejó de ser el líder en la mayoría de los mercados internacionales.
Desde 1995 se publicaban cifras alarmantes. En esos años 65 % de los productos de su propio mercado interno eran importados. En su propio mercado interno habían perdido la batalla. Los mismos americanos estaban dispuestos a comprar productos de otros países como Tailandia, Japón, China, India, y aún de Latinoamérica.
La salida que encontraron los gobiernos del país del norte fueron las guerras. La guerra permitió reactivar la economía, pues se fabricaron armas, fusiles, aviones y muchos otros pertrechos necesarios para la guerra. Se le obligó al mundo a financiar esas guerras. Por ejemplo, en la guerra del golfo, los aportes de Japón y de Alemania fueron de dieciséis mil millones de dólares.
Algunos países grandes de América Latina tienen cuatro principales fuentes de divisas: El petróleo, el turismo, las remesas familiares y el narcotráfico. El narcotráfico es tolerado por muchos gobiernos porque es una fuente importante de divisas.
Con la crisis americana en Latinoamérica se afectaron directamente el turismo y las remesas familiares. El narcotráfico ha mermado como consecuencia de la fabricación clandestina de drogas de laboratorio dentro del mismo país americano. Para los productores de petróleo, solamente queda como esperanza que los precios de mercado suban, o que al menos se mantengan.
Los países latinoamericanos que no producen petróleo, aún tienen algún mercado de sus productos agrícolas. Si los productores de petróleo merman su economía, también se van a ver afectados los proveedores de productos agrícolas, al reducir sus posibilidades de mercado.
El desempleo ya se ha dejado sentir en México, Colombia y Brasil. Como se mencionó, el desempleo trae consecuencias directas en la economía. De continuar esta tendencia ¿Qué va a suceder con los países en Latinoamérica?
La respuesta no es fácil. Sin embargo, invito al lector para que reflexione sobre la situación, y le pida a Dios que los gobernantes encuentren una salida. Una posible salida puede ser dejar de ver a Estados Unidos como “la meca”, para tratar de volcar los ojos hacia China. China se perfila como la nueva primera potencia mundial.