¿SE ESTARÁ TERMINANDO EL CRISTIANISMO? VII

Los Frutos del Espíritu

Por Luis Melgar Carrillo. (lumelca@live.com.mx)

Desde mediados del siglo veinte, un porcentaje alto de los europeos, ha estado abandonando las iglesias cristianas.   Es muy probable que, entre otras razones por lo cual lo están haciendo,  sea tanto por las formas de trato que reciben de sus líderes, como por la condición que algunos dirigentes proyectan al mostrar un bajo índice de crecimiento espiritual.

Muchos de los líderes cristianos del siglo veintiuno, han perdido la mira del cristianismo original de la primera iglesia.   Se puede afirmar que, en  muchos casos se trata de falsos líderes y falsos profetas.     En relación a falsos profetas Jesús mencionó que vienen vestidos de ovejas, pero que por dentro son lobos rapaces.   Literalmente dijo: “Por sus frutos los conoceréis.  Todo  buen árbol da buenos frutos, pero el árbol malo da frutos malos”.

En el cristianismo se conoce como el “nuevo nacimiento” al suceso que se produce cuando una persona con un corazón arrepentido, experimenta el milagro de que Dios permita que el Espíritu Santo, se introduzca en su corazón.    Esa condición significa que de allí en adelante esa persona, es considerada un verdadero Hijo de Dios.   Según las escrituras, el milagro se inicia cuando una persona no convertida, se arrepiente y confiesa con su boca que  Jesucristo es el “Señor”, y que Dios lo levantó de los muertos.

Las enseñanzas de la Biblia, y más concretamente las del apóstol Pablo muestran que el crecimiento espiritual en el corazón de un creyente nacido de nuevo, conduce a que se comiencen a manifestar, en su hacer diario, los frutos del Espíritu.  Esa proyección es progresiva y corresponde a su nivel de desarrollo.    Según las escrituras, los frutos del Espíritu, también llamados los frutos del amor, son los nueve siguientes:   Amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre y templanza.

Conforme un cristiano va madurando espiritualmente, comienza a proyectar esos frutos.   Por ejemplo, comienza a proyectar amor.    Quienes están cerca de esa persona que comienza a evolucionar,  empiezan a detectar por medio del trato que reciben, el amor que inicia a manifestarse en él.  Detectan que ese creyente comienza a dar evidencias de tener amor en su corazón.

Ese crecimiento es una muestra de que poco a poco la naturaleza de Dios se va impregnando en la vida de aquel que está evolucionando.     Por esa razón el apóstol Pablo menciona que es necesario que los creyentes crezcan en Cristo, edificándose en amor.

La meta del cristiano es un evento que el creyente va alcanzando poco a poco, conforme a su crecimiento espiritual.  Al principio de su caminata el apóstol Pablo dice que prosigue hacia la meta.   Al final de su vida confiesa haberla alcanzado.   Ese proceso de crecimiento se inicia con el nuevo nacimiento.   Se desarrolla de un modo parecido a como se da el  desarrollo de un nacimiento en lo natural.  El Espíritu Santo dentro del nuevo creyente se comienza a fortalecer y a crecer conforme recibe alimento.   En este caso, el alimento recibido debe ser alimento espiritual.   En lo natural un árbol maduro produce frutos.    En lo espiritual, los frutos del espíritu los comienza a proyectar un cristiano, conforme va madurando.

Por otra parte, es muy frecuente encontrarse con líderes espirituales cristianos que revelan poco crecimiento espiritual.  Por ejemplo, algunos muestran un alto grado de impaciencia.   Otros no revelan gozo.   También es frecuente encontrarse con que algunos no tienen dominio propio o  templanza, por ejemplo, hay muchos líderes obesos.    Cuando un líder revela con sus actos una pobre proyección de los frutos del Espíritu, da un indicio, para que los avisados comiencen a dudar de su grado de evolución.

Hoy día han salido a luz muchos casos de líderes que han seducido a niños.   Pastores pederastas que han sido denunciados por sus víctimas.    También se ha sabido de muchos otros líderes que frecuentemente caen en adulterio.  En general, muchos lobos rapaces han venido a enriquecerse a costa de sus fieles seguidores.   Jesús mencionó que los religiosos de su época hablaban unas cosas pero que hacían otras.   Dijo literalmente:  “Haced lo que dicen, pero no lo que hacen”.   Hoy día sucede lo mismo.

Cualquier persona observadora que trate de manera cercana por algún tiempo a un creyente, puede detectar tanto si esta persona ha nacido de nuevo, como si da evidencias de haber avanzado en su evolución espiritual.   Una clara evidencia de este crecimiento es por el temor de fallarle a Dios.  Otra es por la proyección de sus frutos espirituales.  Cuando un líder muestra poco crecimiento espiritual, es momento de preguntarse si esa persona en realidad ha nacido de nuevo.   Pudiera ser que si, que haya nacido de nuevo, pero que debido a su poco acercamiento a Dios no ha evolucionado.

Por esa razón algunos lobos rapaces no quieren que sus ovejas los conozcan y por eso evitan  tener un trato cercano con ellos.   Intuyen que en el momento en que, una oveja note la falta de crecimiento espiritual de su líder, probablemente comience a dudar de él.

Es fácil que una persona con poco discernimiento caiga en manos de algunos estudiosos de las escrituras, que por su dominio racional de los temas espirituales, los llegue a convencer y hasta a seducir.  Muchas ovejas se encuentran atrapadas en las garras de dirigentes que pese a su conocimiento racional, no tienen realmente un alto crecimiento espiritual.   

En Europa mucha gente ha dejado de seguir a estos falsos profetas, al advertir que en muchos casos muestran muy poca evolución.      En conclusión, la poca espiritualidad de los líderes es otra de las razones por las cuales en ese continente, muchas iglesias cristianas se han venido quedando vacías.