La Comunicación por palabras y la comunicación No Oral

Por Luis Melgar Carrillo. (lumelca@live.com.mx):

Cuando una persona quiere aumentar su carisma personal la comunicación que debe tratar de proyectar, es el tipo de mensaje, cuyo propósito principal sea que los interlocutores se percaten, que quien lo trasmite es digno de fiar, que es alguien leal, que seguirá fiel a las personas a las cuales se pretenda influenciar.
La comunicación es el proceso de transmitir ideas, que conducen a que el receptor perciba y piense aquello que el trasmisor está pensando y que trata de informar. Hay un sinnúmero de formas por medio de las cuales se puede establecer la comunicación. Para fines de análisis del carisma personal, hay cuatro formas principales de comunicarse, y que son las siguientes: Comunicación por palabras, comunicación no oral, comunicación por símbolos y comunicación electromagnética.
Las comunicaciones además del mensaje directo que transmiten a través de las palabras que se usan, muchas veces también manifiestan lo que se, piensa y siente de tanto de sí mismo, como de los interlocutores. Si se quiere influenciar a los otros de alguna manera se debe comunicar dos mensajes claves. El primero es, que quien habla se estima a sí mismo. También se debe comunicar que se estima a quien lo escucha.
Muy pocas personas se sentirán inclinadas a tratar de seguir, o a reverenciar a quién perciban débil. Por ejemplo, el alcoholismo y la drogadicción son síntomas de debilidad. Alguien con esas dependencias tiene menos probabilidades de llegar a ser líder. Las personas en general se sienten atraídas hacia aquellos que dan muestras de estar seguros de sí mismos. La comunicación es un mecanismo por medio del cual se puede llegar a percibir esta seguridad.
El lenguaje verbal que se usa incluye aspectos como los siguientes, las palabras que se escogen, el tono de la voz, los gestos, la forma de mirar, los ademanes, la postura corporal, así como la actitud en general que se tenga hacia las personas que escuchan. Esas formas permanentemente están trasmitiendo mensajes como los siguientes: Al usar palabras soeces está diciendo: “Yo no me estimo”. Al gritar: “Yo no te estimo y. tampoco me estimo yo”. Al fruncir el ceño: “Estoy contrariado contigo” o “tú eres culpable”. Al suplicar: “Tu vales más que yo”.
Por otra parte casi nadie se siente inclinado a seguir a aquellos que amenazan su propia posición, seguridad, tranquilidad o satisfacción actuales. Por tal razón los síntomas de agresión o amenaza ponen a la defensiva ante quien así atenta contra los demás. La comunicación también deja entrever cuál es la posición del interlocutor, respecto a los que pretende influenciar. En la medida en que alguien proyecte actitudes positivas hacia sus interlocutores, provocará que sus palabras modifiquen su comportamiento y lo sigan. El líder debe ser capaz de manifestarle al grupo que es él y no otra persona quien está en posibilidad de dirigirlos, protegerlos y en general de ser su guía. Para comunicar estos conceptos no son suficientes solo las palabras.
Por otra parte, lo que una persona haya hecho en el pasado habla de lo que pueda hacer en el futuro. El refrán “si así es el camino, ¿cómo será el pueblo?”, cristaliza la esencia de este mensaje. En el momento en que las otras personas comiencen a percibir que en el pasado quien pretenda ser líder, ha hecho cosas contrarias a lo que ha estado diciendo que va a hacer, provoca desconfianza. Las acciones pasadas son testimonio de lo que se pueda hacer.
Un grupo que perciba que quien pretenda dirigirlo no está en posibilidad de trabajar para buscar logros para su causa, en esa medida le quita su apoyo. Por tal razón, la comunicación que se proyecta, deberá ir encaminada a tratar de buscar el beneficio del grupo. Desde esta perspectiva, la tarea principal del líder es estarle recordando permanentemente al grupo, que se está interesado en sus necesidades. Este mensaje lo podrá trasmitir de muchas formas. El líder no deberá perder de vista que en último término son las acciones concretas las que mejor hablan acerca de las intenciones. Como dice el refrán, “Obras son amores y no buenas razones”.
El otro aspecto que se debe cuidar respecto a la comunicación oral es que las personas que se dirijan a un determinado grupo, deben tratar de mantener su comunicación al nivel del grupo receptor. Por ejemplo, si se le está hablando a obreros o a campesinos, no se deberán usar palabras de difícil comprensión que mantengan una distancia o separación entre el que habla y los receptores. Muchas veces este auditorio no comprende el significado de algunas palabras rebuscadas. Sin embargo, si se le está dirigiendo el mensaje a un grupo de intelectuales, la comunicación se podrá dirigir al nivel de los escuchas. En cada caso, las palabras deberán ser congruentes con el tipo de auditorio.
Por todo lo anterior, se pueden sacar dos conclusiones. La primera es que para que un mensaje luzca como auténtico, la persona que lo emite debe de creer en su contenido. En otras palabras que viva y sienta el mensaje que trasmite.
La segunda conclusión es que las personas que buscan liderazgo, deberán analizar el tipo de auditorio al cual se están dirigiendo, y por lo mismo analizar previamente, el tipo de palabras a utilizar, las cuales deberían ser congruentes con el nivel de educación y formación de los oyentes. Este análisis conduce a que cada mensaje y discurso pronunciado, debe de sintonizarse con el nivel intelectual de los escuchas. Esto último implica que los mensajes que se trasmitan deben de ser analizados previamente, para tratar que el mensaje, llegue a ser de alta aceptación.