*Aseguró el padre Raúl Vera se han convertido en los “embajadores de Cristo” para evidenciar las injusticias en México.

POR ARELI VILLALOBOS
CIUDAD DE MÉXICO (apro).- A tres años de los hechos violentos en Guerrero en los que desaparecieron 43 normalistas de Ayotzinapa, los padres de las víctimas ingresaron a la Basílica de Guadalupe, en la Ciudad de México, y participaron en una misa realizada en su memoria.
Con una visita al santuario mariano acabó la serie de manifestaciones llamada “43 esperanzas de memoria y lucha”, que los padres de los estudiantes desaparecidos iniciaron el pasado 21 de diciembre.
Los familiares de las víctimas del caso Ayotzinapa realizaron hoy una marcha-peregrinación sobre la Calzada de Guadalupe rumbo a la Basílica para pedirle a la Virgen fortaleza en su lucha por la justicia.
A las 16 horas, en el santuario, el obispo de Saltillo, Coahuila, Raúl Vera López, ofició una misa en la que aseguró que los familiares de los normalistas se han convertido en los “embajadores de Cristo” para evidenciar las injusticias en México.
“Lo que están haciendo los padres es por el bien de esta patria, para que esas cosas no se permitan, (porque los gobernantes) no están ahí para cubrir infamias, no están ahí para presentar ‘verdades históricas’, están ahí para proteger la vida de los mexicanos”, dijo.
En su mensaje, Vera expuso que “están equivocadas” las personas que pretenden “ocultar” que hay gente matándose en este país. “A ustedes (la Virgen) María los quiere muchísimo; así cual Juan Diego, son sus embajadores, los llevarán ante jueces, ante los gobernantes. No se preocupen, ustedes darán testimonio de vida, y el espíritu de Dios está hablando por ustedes”.
Al terminar su homilía, también pidió por los desaparecidos del país, suplicó por fortaleza y valentía para las familias de las víctimas, y para que las autoridades impartan justicia.
Posteriormente, en el púlpito de uno de los santuarios más visitados del mundo, Hilda Hernández e Hilda Legideño, madres de normalistas desaparecidos, en un mensaje a nombre de la comitiva, denunciaron que las autoridades no han avanzado en su caso.
“Venimos con la esperanza de que nuestro rezo sea escuchado y que nuestro clamor de justicia sea atendido. Nuestra fe en el Dios de la vida nos da certeza de que nuestra lucha no será en vano. Que la madre de Jesús nos ayudará para dar con el paradero de nuestros hijos.
“La clase política se burla de nosotros. Los que están siendo investigados, sin rubor alguno, hoy se postulan para ocupar nuevos cargos, mientras que los poderosos se unen al silencio cómplice y criminal.
“Cuando hemos salido a buscar justicia nos enfrentamos con un gobierno insensible que utiliza a la propia policía para hostigarnos, para reprimirnos. Un gobierno que nos descalifica, que nos estigmatiza”.
Al término de su mensaje, Hernández y Legideño, quienes en 2015 viajaron a Estados Unidos para ser recibidas por el Papa Francisco, se dirigieron a la Virgen de Guadalupe para que les conceda fuerza y les ayude a que el Mecanismo Especial de Seguimiento del caso Ayotzinapa sea un instrumento “eficaz que obligue al gobierno a investigar a profundidad”.
Después, en las puertas del recinto –donde una hora antes de la misa integrantes del movimiento se enfrentaron con policías de la Ciudad de México, porque les impidieron ingresar al lugar con una camioneta que sería utilizada en un mitin político– el padre Vera López acompañó a la comitiva de padres de familia.
En ese lugar, donde los manifestantes se quedaron un rato más para comer, el prelado expresó que si se quiere salvar al país, se debe acompañar a los grupos sociales como el del caso Ayotzinapa. “Estos hermanos están luchando por la justicia, ellos son los que tienen la fuerza, ellos sí saben cómo se debe gobernar, ellos sí saben cómo se debe administrar la economía nacional, ellos sí saben cuál es la responsabilidad ciudadana.