Por Dr. Héctor F. Amaya

OTRA VISIÓN DEL SÍNDROME DE DOWN

Hace unos días en el Día Mundial de los niños con Síndrome de Down,me puse a pensar,¿Por qué a mí me tocó la mala suerte o la desgracia de tener un hijo con Síndrome de Down ?,sino estoy tan vieja,acabo de cumplir los treinta y dos años,aunque sé de mucho casos de madres jóvenes que han tenido un hijo Down. Me pregunto,¿por qué a mí?,si no tengo antecedentes en mi familia ,aunque he leído que éste es un accidente genético durante la gestación,un error de información es uno de los cromosomas del producto.
Lo que me extraña es que mis tres hijos anteriores hayan nacido bien,sin problemas,no me lo explico.Me han dicho que tener un hijo con Síndrome de Down es una bendición de Dios,pero yo lo veo como una maldición,tengo coraje,aún no puedo aceptarlo,mi esposo también está desconcertado,no sé que vamos a hacer,creo que no estamos preparados para educarlo,tendremos que resignarnos a ir aceptándolo poco a poco.
Ahora tengo un dilema,si debo educarlo en escuelas para niños Down, o en una escuela normal hasta donde pueda, para enfrentar la realidad y a la gente “normal” con la cual habrá de caminar el resto de sus días.He comprobado que ya muchos se han integrado a trabajos diversos productivos que los hacen ser útiles,pero aún me pregunto: ¿Por qué a mí? o tal vez deba cambiar y preguntarme ahora:¿ para qué me tocó a mí ser madre de un hijo con Síndrome de Down? ,¿ para qué haga algo por estos niños?,¿para qué me de cuenta de algo?,¿para qué?.

De mi libro :”Meditaciones cotidianas para quien las necesite” Vol.1