“La Loka” y “La Diabla” son dos antros asentados en pleno centro de San Blas que impunemente violan las reglas ambientales en materia de altos decibeles, denuncian muy molestos turistas y habitantes de San Blas

Por: José Guadalupe Guerra Rivas

San Blas Nay.- Domingo 12 de enero del 2020.- Cansados de lanzar gritos en el desierto, por falta de atención de parte de la alcaldesa de San Blas, Candy Yescas Blancas, en torno a las múltiples denuncias por los altos decibeles que emiten los dos antros apostados en la zona centro del turístico puerto, los ciudadanos, vecinos de esa zona que sufren las consecuencias del ruido provocado por los inconscientes propietarios de la Loka y La Diabla, han decidido unirse para juntar firmas y solicitar la intervención del delegado de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (PROFEPA) y a las instancias correspondientes para denunciar formalmente a los propietarios de esos lugares que los fines de semana abusan de su cercana relación con la alcaldesa Candy Yescas para subir el volumen de sus potentes equipos de sonido causando daños a terceros ya que los vecinos del centro aseguran que comienzan a tener perdida del sueño y falta de capacidad laboral por las desveladas forzadas que les provoca el no poder dormir los días sábados y domingo que son los días de actividad en esos antros.
Los denunciantes han dejado claro que no tienen problemas con los negocios ya que se entiende que estos son parte normal en una zona turística, en lo que no están de acuerdo es en que haciendo gala de la prepotencia y el abuso de autoridad, los propietarios de esos antros tengan sus negocios prácticamente al aire libre, han pedido de manera amable y reiteradamente que los dueños de esos centros cierren sus espacios para que el sonido no se esparza por toda la zona del centro donde la gente tiene derecho a descansar, pero sus peticiones han sido olímpicamente ignoradas y al parecer más adrede lo hacen.
Cabe destacar que la alcaldesa de San Blas Candy Yescas, hace días emitió un oficio de advertencia a los propietarios de esos antros para que se aplicaran al reglamento sobre contaminación ambiental, esto fue ignorado por los propietarios y fueron clausurados, tal y como lo había advertido la alcaldesa, pero esto fue solo por unos días, lo que hace pensar que fue una faramalla instrumentada bajo acuerdo con los propietarios de los ruidosos antros y Candy Yescas, ya que en estos días volvieron a abrir subiéndole aún más a sus sonidos.
Esto es interpretado como una burla más de Candy y los abusivos empresarios y ha provocado la reacción de los ciudadanos que aseguran que tomaran otras acciones ya que no consideran justo que mientras unos se divierten y ganan dinero, ellos estén sufriendo las consecuencias de una autoridad omisa e irresponsable que parece burlarse de la gente que la eligió para servir y no para burlarse de sus problemas.