* Estaban destinados para los damnificados de La Montaña de Guerrero

POR MATHIEU TOURLIERE

TLAPA DE COMONFORT, Gro. (Proceso).-La Montaña de Guerrero sufrió dos desastres naturales en septiembre de 2013 –una tormenta tropical y un huracán– que sumieron a la población local en una miseria más profunda de la que ya padecían: 90% es pobre y la mitad enfrenta pobreza extrema. Medio año después de las tragedias Rosario Robles, titular entonces de la Sedesol, llegó a hacer promesas de reconstrucción, para la cual se destinaron fondos federales por más de 40 mil millones de pesos. Pero las promesas se quedaron en eso. La funcionaria nunca regresó y las empresas contratadas para reconstruir dejaron todo a medias.
Andrés Neri Ventura, delegado de la cabecera municipal de Tlacoapa, en la región guerrerense de La Montaña, señala un montón de láminas acanaladas tirado en el suelo, junto a una obra que iba a ser un plantel preescolar pero que fue abandonada hace cuatro años.
El hombre recuerda con amargura las promesas que hizo Rosario Robles Berlanga en el auditorio del pueblo en abril de 2014. La entonces secretaria de Desarrollo Social sostuvo que el plantel estaría terminado para que los niños iniciaran “el próximo ciclo en aulas nuevas”.
“‘¡Que no se sientan solos, yo también estoy con ustedes!’, dijo. Pero nomás vino a engañar: mira cómo nos dejó. Todo lo que comprometió Rosario Robles, pues nada… Quizá tiró dinero ahí nada más, a las oficinas de la Sedatu o no sé qué empresa. He visto en las noticias que ahí, igual en México, no termina su palabra”, deplora.
Al frente de la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol), Robles encabezó el Plan Nuevo Guerrero (PNG), que el presidente Enrique Peña Nieto lanzó para reconstruir la entidad después de la devastación que dejaron el huracán Manuel y la tormenta Ingrid en septiembre de 2013.
En La Montaña, la región indígena más pobre de Guerrero, comunidades enteras fueron devastadas por torrentes de lodo y piedras que arrasaron cultivos, casas y escuelas. La población damnificada, ya pobre antes del desastre, se hundió en la miseria.
En los meses posteriores al desastre –a raíz del cual murieron 101 personas y más de 16 mil viviendas quedaron destruidas–, la funcionaria viajó a las comunidades de La Montaña, donde repartió despensas y certificados para la construcción de casas.
Cuatro años y medio después, y pese a una inversión federal de más de 40 mil 247 millones de pesos, Tlacoapa y los demás pueblos de La Montaña están llenos de construcciones abandonadas: viviendas sin techo, puertas ni ventanas; hospitales y escuelas a medio construir y carreteras con peligrosos socavones.
El avance real del PNG apenas alcanza 43%. Más de la mitad de las 9 mil 332 viviendas prometidas en el estado sigue sin acabarse, y una cantidad incalculable de fondos públicos destinados a la reconstrucción terminó en los bolsillos de funcionarios y empresarios corruptos, como lo documentó en septiembre pasado Ezequiel Flores, corresponsal de este semanario en la entidad.