• Esta afecta a millones de personas en todo el mundo

México. Miércoles 18 de septiembre del 2019.- Agencias.- Cuando la alimentación de los niños no contiene el hierro suficiente, las consecuencias son desgarradoras.
Tardan más en desarrollar el lenguaje, tienen problemas con la memoria a corto plazo, disminuye su capacidad de atención y les va peor en la escuela.
“Puede que nunca lleguen a explotar del todo su potencial físico y mental”, asegura Wolfgang Pfeiffer, director de investigación de HarvestPlus, una organización de Washington que desarrolla cultivos mejorados nutricionalmente.
“Si sufren carencias durante la infancia, de adultos aprenden un 20% menos”, añade.
En las zonas más pobres de la India y de China, millones de niños tienen problemas por falta de hierro.
Y se estima que en el sur de Asia el 50% de las mujeres embarazadas tienen deficiencia de hierro, algo que también es frecuente en América del Sur y en África subsahariana.
Pero el hierro es solo uno de los ejemplos. Hay varias docenas de micronutrientes que debemos consumir en pequeñas cantidades pero con regularidad para mantenernos saludables.
Se trata de sustancias como el zinc, el cobre, vitaminas y folatos como el ácido fólico y la vitamina B9.
Se cree que 2.000 millones de personas, el 30% de la población mundial, carecen de uno o más micronutrientes esenciales. Como resultado, muchas tienen problemas de salud graves y de por vida.
Sin embargo, están empezando a aparecer nuevas formas de abordar las deficiencias de micronutrientes como la falta de hierro.
En 2012, la organización HarvestPlus lanzó una nueva versión del mijo perla, un cultivo básico en la India. Conocido como dhanashakti, este mijo contiene niveles mucho más altos de hierro.
En 2017 se comercializó a más de 70.000 agricultores, principalmente en el estado de Maharashtra, donde mucha gente depende de este alimento. Ahora decenas de miles de niños indios consumen este mijo rico en hierro.
Los resultados fueron “fantásticos”, afirma Pfeiffer. “Este alimento mejoró los niveles de hierro y el rendimiento físico y cognitivo de los adolescentes”, explica.
La popularidad del dhanashakti podría hacer que miles de niños crezcan con cuerpos y cerebros sanos.
El mijo perla mejorado es una de las docenas de nuevos cultivos que están creando HarvestPlus y otros grupos de investigación.
Estos cultivos contienen más nutrientes vitales capaces de resistir enfermedades y de sobrevivir a condiciones climáticas extremas, como sequías y olas de calor.
El objetivo es mejorar la salud y el bienestar de las personas más pobres y vulnerables del mundo.

Las alternativas no son suficientes

Tradicionalmente, las deficiencias de micronutrientes se compensaban agregándolos a los alimentos o tomando pastillas.
Por ejemplo, en muchos países se aconseja a las mujeres embarazadas que tomen suplementos de ácido fólico para asegurarse de que obtienen suficientes folatos.
Además, muchos cereales para el desayuno están “fortificados” con hierro y vitaminas.
Pero estas estrategias tienen límites. Si la gente no puede pagar las pastillas o no tiene acceso a una farmacia, seguirán sin obtener los micronutrientes suficientes.
Además, agregar micronutrientes a los alimentos es un proceso constante: a cada lote de cereales hay que añadirle artificialmente la dosis de hierro y vitaminas.
Un enfoque mucho más simple sería tratar la planta a partir de la cual se hace el cereal y asegurarse de que contenga los micronutrientes ya desde el principio.
Este es el pensamiento que conduce a la biofortificación, el proceso de creación de cultivos que tienen niveles inusualmente altos de micronutrientes como el hierro.
“Ahora mismo tenemos más de 300 variedades de todos esos cultivos, presentes en más de 35 países”, dice Pfeiffer, de HarvestPlus. “Ya hay más de 50 millones de personas que consumen esos cultivos”.
Para hacer un cultivo biofortificado, HarvestPlus debe responder a tres preguntas, explica Pfeiffer

  1. ¿Se puede producir un cultivo con niveles más altos de un nutriente sin dañar otros rasgos como la productividad o la resistencia a la sequía?
  2. La gente que consume el nuevo cultivo ¿puede absorber los nutrientes adicionales? ¿Y mejora esto su salud?
  3. ¿Los agricultores y los consumidores están dispuestos a adoptar el cultivo biofortificado?
  4. Uno de los mayores éxitos de HarvestPlus fue abordar la deficiencia de vitamina A en África.
  5. Existen varias versiones de la vitamina A, y HarvestPlus consiguió producir cultivos enriquecidos con betacaroteno. Se trata del pigmento naranja-rojo que se encuentra en las zanahorias, las calabazas y los mangos.
  6. En Zambia, por ejemplo, HarvestPlus comercializó maíz biofortificado con vitamina A.
  7. Los niños que comen el nuevo maíz tienen las pupilas más receptivas que los que no lo consumen, lo que sugiere que contribuye a protegerlos contra futuros problemas de visión.
  8. Del mismo modo, ahora algunos agricultores de Ruanda cultivan frijoles fortificados con hierro diseñados por HarvestPlus. Laura Murray-Kolb, de la Universidad Estatal de Pennsylvania, demostró que estos frijoles reducen la deficiencia de hierro en 128 días.
  9. Dificultades añadidas en Sudamérica
  10. En Sudamérica, este desafío es más complejo que en África o Asia, según Marilia Regini Nuti, directora regional de HarvestPlus para América Latina.
  11. El problema es que no hay un solo cultivo básico del que dependan la gran mayoría de las personas, como es el caso de Zambia con el maíz.
  12. En esta región la gente come arroz, frijoles, mandioca, maíz y una gran cantidad de otros alimentos, y la lista varía notablemente incluso dentro de cada país.
  13. Así, Nuti y su equipo desarrollaron un enfoque distinto, según el cual biofortifican alimentos múltiples a través del cultivo selectivo para influir lo más posible en la dieta de las personas.
  14. Un cultivo menos conocido que demostró ser crucial es el caupí, relacionado con los guisantes y los frijoles.
  15. Es una legumbre, lo que significa que alberga bacterias en las raíces que “fijan” el nitrógeno del aire. Como resultado, el caupí es alto en proteínas.
  16. Hay muchas variedades cultivadas, de las cuales quizás las más famosas sean los frijoles de ojo negro.
  17. “El caupí es muy importante para Brasil porque crece en suelos áridos, donde los frijoles no pueden crecer”, explica Nuti.