• Convierte al embarazo en un infierno

México. Viernes 17 de mayo del 291.- Agencias/ Para Hannah Dalton, el embarazo significó ocho meses de no poder tomar líquidos sin vomitar, más de 27 visitas al hospital para terapias intravenosas y vivir de medicamentos contra la enfermedad.
Todo por causa de la hiperémesis gravídica (HG), la severa enfermedad del embarazo que la duquesa de Cambridge, Kate Middleton, también ha experimentado tres veces.
Hannah, de 30 años y proveniente de Essex, un condado al sureste de Inglaterra, estuvo en cama durante seis meses, terminó en una silla de ruedas y sintió como su cuerpo comenzó a apagarse.
“Cuestioné seriamente si todavía valía la pena tener este embarazo”, confiesa.
“Queríamos una familia más grande, pero existía la posibilidad de que yo no pudiera aguantar más. Pensé que me estaba muriendo”, agrega.
Con el apoyo de su familia, sin embargo, Hannah continuó con su embarazo y, en abril, dio a luz a una niña.
En el momento en que comenzó el parto, la enfermedad cesó.

Experiencias

Más de 5,000 mujeres de todo el Reino Unido han compartido su experiencia de HG con BBC News.
• La mayoría ha considerado terminar su embarazo.
• Una de cada tres pensó en suicidarse.
• Alrededor de tres cuartos quedaron con problemas de salud física y mental a largo plazo, incluido el trastorno de estrés postraumático (TEPT) y la depresión.
• Una de cada tres dijo que su experiencia con su médico de cabecera había sido “precaria”.
El año pasado, los hospitales del Reino Unido tuvieron más de 36.000 ingresos de mujeres embarazadas que necesitaban atención urgente debido a enfermedades extremas y deshidratación.

Cambios hormonales

Las causas de la hiperémesis gravídica son desconocidas. Hay evidencia de que puede ser una enfermedad hereditaria. Y, si una mujer tuvo HG en un embarazo anterior, es más probable que la tenga en el siguiente.
Los científicos del King’s College de Londres y de Guy and St Thomas Hospital están llevando a cabo un estudio que se extenderá por cuatro años (el más extenso del mundo), con la esperanza de encontrar respuestas.
Para ello, los científicos tomarán muestras de sangre y el historial de al menos mil mujeres ingresadas en el hospital con los síntomas más graves de HG.
También estudiarán el diagnóstico de otras mujeres reclutadas a través de la organización benéfica en apoyo a esta enfermedad.
La investigación buscará vínculos genéticos y cambios hormonales, en particular una proteína, la GDF15, producida por la placenta, que afecta a la parte del cerebro que controla los vómitos y las náuseas.

Consecuencias
de por vida

La consultora obstétrica Catherine Williamson asegura que el mayor problema es que los tratamientos existentes no son lo suficientemente buenos.
La doctora asegura que lo que quieren es identificar las causas genéticas para reconocer con anterioridad a las personas en riesgo y, de esa manera, desarrollar tratamientos “mucho más efectivos”.
“Así, ojalá, no habrán más mujeres con hiperémesis porque podremos controlarla”, dice.

¿Qué es la hiperemesis gravídica?

• La HG es muy diferente a las náuseas matutinas, que afectan aproximadamente al 80%de las mujeres embarazadas.
• Si bien las náuseas matutinas son desagradables, las mujeres generalmente pueden continuar con su vida diaria, y comer y beber normalmente. Pero las personas con HG pueden vomitar más de 50 veces al día y sentir náuseas constantes y graves.
• Las complicaciones pueden incluir una deficiencia grave de vitaminas debido al vómito excesivo, la pérdida significativa de peso, la deshidratación y la desnutrición, lo que pone en riesgo la salud de la madre y del bebé.
• A menudo, una mujer que padece esta enfermedad puede estar en cama durante meses, afectando su salud física y mental a largo plazo.
• Una de cada 100 mujeres embarazadas ingresa al hospital debido a una enfermedad grave durante el embarazo.
• El Servicio Británico de Asesoramiento sobre el Embarazo (BPAS) estima que el 10% de las mujeres con HG interrumpe su embarazo.
• Antes de que se introdujera la terapia intravenosa, la HG era la principal causa de muerte en el embarazo temprano.
• Hay pruebas que sugieren que la novelista y poeta inglesa, Charlotte Bronte, murió de HG en 1855: su certificado de defunción decía tuberculosis, pero tenía cuatro meses de embarazo, y había tenido náuseas y vómitos severos.
Caitlin Dean, de la organización Pregnancy Sickness Support, dice que no tratar la HG puede traer serios riesgos.
“Cada vez más, la evidencia sugiere que, si bien es poco probable que las náuseas y los vómitos dañen a los hijos, las complicaciones de la HG, como la desnutrición, la deshidratación y la salud mental, pueden causar consecuencias de por vida tanto para la madre como para el bebé”, dice.
Dean, además, asegura que aunque hay “muchos médicos que brindan una excelente atención basada en la evidencia”, también hay médicos que “no reconocen la enfermedad, son reacios a prescribir el tratamiento adecuado o desconocen la base de la evidencia”.
Esto, explica Dean, conduce a una gran cantidad de sufrimientos innecesarios, costosos tratamientos hospitalarios y, de forma frecuente, a la interrupción de embarazos.
“En 2019, hay muy poca excusa para no proporcionar este nivel básico de atención a mujeres embarazadas”, agrega.

Medicamentos

Desde el escándalo por el fármaco denominado talidomida, a fines de la década del 50’, ha habido preocupación por ingerir medicamentos durante el embarazo.
El sedante, que tenía como fin aliviar las náuseas y los vómitos en las futuras madres, causó miles de casos de malformaciones congénitas.
Pero, de todas formas, la mayoría de las mujeres con HG terminan tomando algún tipo de medicamento para controlar los vómitos.
Solo uno, el denominado Xonvea, está permitido en Gran Bretaña, pero las alternativas -como la ciclizina, el proclorperazina y el ondansetrón-, también se prescriben con regularidad y son consideradas seguras por los médicos que tratan la enfermedad.
Las mujeres también pueden recibir vitamina B6 y B12 o esteroides. Si esto no funciona, es posible que deban ingresar al hospital para recibir tratamiento, incluida la terapia intravenosa.