Por La Redacción
CIUDAD DE MÉXICO (apro).- En la situación de violencia y pobreza que prevalece en México, los 39.2 millones de niñas, niños y adolescentes se encuentran en primera línea: la tasa de homicidios de menores de edad alcanza siete por cada 100 mil, uno de cada 11 asesinatos perpetrados en el país tiene a un adolescente de entre 15 a 19 años por víctima, y las autoridades registraron más de siete mil niños y adolescentes desaparecidos en 2014; es decir, una tercera parte de la población desaparecida.
Además, 74% de los menores de edad sufre por lo menos una carencia social, ocho de cada 10 niños indígenas viven en pobreza y dos millones y medio de menores se ven obligados a trabajar.
“Las niñas, niños y adolescentes mexicanos y centroamericanos son víctimas de violaciones a derechos humanos por acción, coacción, incumplimiento u omisión de las instituciones del Estado mexicano en sus tres órdenes de gobierno”, planteó la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) en un amplio informe.
Y añadió:
“Ello se acompaña, además, de los efectos de las violencias del contexto; de la pobreza multidimensional que padecen; de los procesos de exclusión y marginación; y, fundamentalmente, de la acumulación intergeneracional de desigualdades socioeconómicas y socioterritoriales que afectan a nuestro país en la actualidad”.
La CNDH, junto con otras instituciones, aprovechó la celebración del día de la niñez para recordar algunos datos sobre la situación en la que viven los menores de edad, que suman uno de cada tres habitantes del país.
El Consejo Nacional para la Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) recordó, por ejemplo, que 19% de los niños que viven en áreas rurales padece desnutrición crónica, misma que desencadena una serie de consecuencias “negativas e irreversibles” a futuro: incrementa el riesgo de mortalidad temprana y ataca el desarrollo del cerebro a largo plazo.
Esa institución resaltó que, en 2016, dos de cada 10 niños de entre tres y cinco años no atendían ningún programa educativo preescolar. Ese año, uno de cada cuatro adolescentes de entre 15 y 17 años ya no asistía a la escuela –por motivos económicos–, y un millón 370 mil niños vivían demasiado lejos de su centro de estudios, lo que implicó un alto riesgo de deserción escolar.
Nueve de cada 10 menores que laboran se dedican a ocupaciones no permitidas por ley, y “esta situación afecta su acceso y aprovechamiento a la educación, pues el 37% de ellos no asiste a la escuela”, deploró el Coneval.
La CNDH recordó también que entre 2013 y 2014, el maltrato infantil se disparó en un 50% -el número de denuncias creció de 18 mil 227 a 27 mil 675-, y subrayó que “se trata de un fenómeno subregistrado, pues apenas unos cuantos casos llegan a ser del conocimiento de las autoridades”.
Y no sólo esto: planteó que la mitad de las más de 600 mil víctimas de violencia sexual reportadas anualmente en las cifras oficiales son mujeres menores de edad.