Excepto, dijo, con traficantes de influencias y corruptos

Por La Redacción
IUDAD DE MÉXICO (apro).- En medio de la polémica con la cúpula empresarial, Andrés Manuel López Obrador, candidato presidencial de la coalición Juntos Haremos Historia, dijo que, si gana las elecciones, tendrá una “buena relación” con los empresarios, excepto con los traficantes de influencias y los corruptos.
Durante un encuentro con miembros del Consejo Nacional Agropecuario (CNA) en un hotel de Polanco en esta capital, el tabasqueño fue cuestionado sobre cómo será su relación con el sector empresarial si se convierte en presidente de México, a lo que respondió:
“Buena. En la campaña nos reunimos con empresarios de todos los estados y nosotros no estamos en contra de los empresarios que trabajan, invierten y generan empleo. Nosotros estamos en contra de los traficantes de influencias y sobre todo de los corruptos”.
En su discurso aseguró que hay hombres de negocios que se han dedicado a hacer relaciones con los políticos o “son los jefes los que mandan”. Luego, criticó: “Ya se acostumbraron, no quieren dejar de robar. Ese es el fondo del asunto. Y lo otro es que son muy vanidosos y no quieren perder el privilegio de mandar”. Esa frase desató aplausos y risas de los asistentes.
Luego, aclaró: “Yo no tengo enemigos ni quiero tenerlos. Lo que pasa es que se mal acostumbraron, se sienten los dueños del país. Puro tráfico de influencia en la cúpula”.
Tras esa aseveración, el exjefe de gobierno preguntó, irónico, a los empresarios campesinos: “¿Cuándo van a tener ustedes un negocio como la planta de fertilizantes que les deje cuatro mil 500 millones de dólares? iNi todos juntos! Y éstos, nada más arriba: ¡Oye!, está la planta, te la vendemos, y vámonos. Ahí es donde tenemos diferencias”.
El candidato recordó su visita ayer a Ciudad Madero y se quejó: “Me molesta ver parada la Refinería, le invirtieron dos mil 500 millones de dólares para reconfigurarla, trajeron empresas extranjeras, pero se fugó el dinero, se fue por el caño de la corrupción y ahí está la refinería convertida en fierro viejo. Eso no puede seguir”.
Tras el ejemplo, López Obrador insistió en que no tiene diferencias con los empresarios”, pero aclaró a los integrantes del CNA: “No les estoy haciendo la barba. No soy lambiscón. Les estoy diciendo lo que en verdad siento. Y es que ustedes son aliados de nuestro proyecto y vamos adelante. Va a haber oportunidad de seguirnos comunicando, cuenten con nosotros”.