Mujeres indígenas víctimas de la violencia intrafamiliar a causa de este vicio le exigen al alcalde de El Nayar que ya pare la proliferación de giros negros

Por: Verónica Ramírez

Tepic, Nayarit.- Lunes 01 de julio del 2019.- Persiste a grande escala el alcoholismo y la violencia en la sierra de Nayarit con la complacencia del alcalde municipal de El Nayar, Adán Frausto Arellano, porque permite la venta irracional de bebidas alcohólicas.

Un grupo de mujeres indígenas se manifestaron en la capital nayarita, señalando el grave problema social de alcoholismo que trae de cabeza a los pueblos de las zonas serranas y el indiscriminado aumento de violencia intrafamiliar a consecuencia de éste.

Denunciaron los casos de  mujeres golpeadas por sus maridos y hasta por sus propios hijos en su papel de “hombres de la casa”, bajos los influjos de bebidas embriagantes y hasta de algunos enervantes.

Miles de pesos ha invertido el gobierno del estado para combatir este cáncer social pero los resultados no se observan a lo largo de la entidad, señalaron.

Bajo la equivocada idea de los llamados   “usos y costumbres”  en la zona serrana,  los golpes a las mujeres son   tolerados en el seno familiar.

La situación es tan grave que  en su desesperación piden medidas extremas como la clausura de giros negros, y que los camiones repartidores dejen de surtir los negocios antes de que los maridos maten a golpes a sus mujeres.

El alcalde del lugar, Adán Frausto Arellano no les hace caso y hasta se hace la “víctima” argumentando que también hay hombres maltratados.

Por otra parte, las denunciantes señalaron que el pasado viernes, una tromba azotó las comunidades serranas de El Sauz y  Paso de Álica, municipio Del Nayar derrumbando techos y paredes de más de 150 viviendas de ambos asentamientos indígenas,  sus habitantes piden auxilio al gobierno y Ayuntamiento quienes los mantienen en el olvido.

Los lángaros de los gobiernos, sólo buscan a los indígenas para tomarse fotos y pedirles el voto y nunca más regresan a la sierra en donde las condiciones de vida son pésimas.

Un grupo de mujeres de los pueblos originarios arribaron a la capital nayarita con la exigencia de ser escuchadas, ya que el pasado 25 de junio, una tromba provocó severos  destrozos en sus humildes casas.

“Volaron nuestras ramaditas, tumbó paredes de adobe, hizo quebradero de láminas, se fue la luz y no pudimos tomar pruebas  porque no contamos con teléfonos celulares porque somos de bajos recursos. Por ello,  solicitamos  láminas galvanizado ya que hasta el día  de hoy, ni el gobernador Toño ni el alcalde Adán Frausto, nos han dado ningún apoyo”, explicó Luz Eneyda Rivera.

La tragedia no ocasionó pérdidas humanas pero sí cuantiosas daños materiales en las más de cien viviendas de ambas localidades y no obstante los daños ocasionados por ese fenómeno meteorológico,   las autoridades brillan por su ausencia.

El temor de las familias -en su totalidad indígenas-,  es que las lluvias están encima, se filtra el agua por la falta de paredes y techos, los menores y ancianos continúen mojándose y las enfermedades respiratorias proliferen, porque ya comenzaron algunos casos de neumonía, reveló Eneyda Rivera.