Si el gobierno de Donald Trump impone aranceles a las exportaciones mexicanas de petróleo, la medida impactará los precios de la gasolina, incluso de la electricidad en nuestro país, advirtieron especialistas energéticos.

Primero un poco de contexto. El presidente republicano de los Estados Unidos amenazó al gobierno de su homólogo mexicano, Andrés Manuel López Obrador, con gravar todos los productos que México exporta si éste no acaba con la inmigración y tráfico de drogas hacia la economía más grande del mundo, el pasado 30 de mayo de 2019.

«A partir del 10 de junio de 2019, los Estados Unidos impondrán un arancel de 5% en todos los bienes importados desde México», declaró el magnate inmobiliario en un comunicado emitido por la Casa Blanca.

El conflicto comienza con el tipo de petróleo crudo que vende nuestro país a la potencia norteamericana. La mezcla mexicana se considera pesada, es decir, entre 22 y 10° grados API. Este commodity solo está disponible principalmente en tres países: Canadá, México y Venezuela, pero este último ha sido vetado por Trump.

Hasta marzo de 2019, Pemex exportó un promedio de 1.12 millones de barriles de crudo diarios, de los cuales, 47% fue a Estados Unidos, de acuerdo con su más reciente reporte financiero. Esta compra se debe a que Estados Unidos tiene una sobreoferta de crudo ligero shale que proviene de las cuencas Bakken, Eagle Ford y Permian.  La mayoría de las refinerías en Houston y de la Costa del Golfo están diseñadas para procesar crudo pesado. Ante un petróleo más caro, los refinadores trasladarían el impacto a los combustibles que producen.

«Lo más probable es que México va a tener un efecto al alza hacia los combustibles, sobre todo por los refinados de Texas. Cuando los importemos, nos va a pegar a los mexicanos», declaró el director general de la consultora energética GMEC, Gonzalo Monroy.

Nuestro país importa más de 60% de diésel y gasolina que demanda la economía mexicana desde Estados Unidos, pues las seis refinerías de Pemex operan por debajo del 40% de su capacidad. Además, los seis complejos están diseñados para procesar crudos ligeros.

Y si el gobierno mexicano responde con aranceles a energéticos estadounidenses, el impacto sería «brutal».

«Si México hiciera lo mismo que pretende Trump, obviamente el costo del gas natural aumentará y por lo tanto, la electricidad. México se metería en una espiral inflacionaria. Esperemos que las cabezas más racionales prevalezcan, y que México no termine sobrereaccionando y dándose un balazo en el pie».

La nación que gobierna López Obrador importa 80% del gas natural que demanda, cuyo principal uso es para generar luz. Reguladores, empresas y cámaras industriales han advertido el riesgo al que está expuesto el país, pero  el gobierno de Morena ha sido ambiguo y ha relegado su estrategia de gas a lo que se obtenga con el incremento de su plataforma petrolera.

El experto energético de la firma Mercury LLC, Arturo Carranza, recuerda que por tratarse de un asunto de seguridad para Estados Unidos, sus políticas comerciales no aplican para productos energéticos, pero coincide en que si hay aranceles a exportaciones petroleras, aumentarán los costos de refinerías americanas que impactarán a los consumidores estadounidenses y mexicanos.

«Aumentaría los costos de refinerías en EU que podrían trasladarlo a los consumidores estadounidenses y mexicanos, pero es poco probable, pues la política energética se cuece aparte», comentó.

Beneficios que se esfuman

En medio de su guerra comercial con China, Trump retiró aranceles al acero y aluminio mexicano, el 17 de mayo. Esta decisión beneficiaba entre 10 y 15% al costo de la refinería de Dos Bocas, cuya licitación de project manager se declaró desierta por el presupuesto de 8,000 mdd y lapso de tres años para su producción.

Pero con el repunte del dólar frente al peso, se terminarían estos ahorros.

López Obrador respondió a Trump que su lema de «Estados Unidos primero» (America First) es una falacia y pidió resolver el problema a través de la diplomacia de ambas naciones. El secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard voló a Washington DC para reunirse con el secretario de Estado, Mike Pompeo, el próximo miércoles 5 de junio.

«Vamos a ver mucha incertidumbre. Apenas está empezando esta nueva escaramuza», agregó Monroy.