* Con la intención de prevenir el embarazo adolescente

EU. Miércoles 09 de mayo del 2018.- El gobierno de Donald Trump emitió nuevas reglas para otorgar subvenciones a los programas de prevención del embarazo adolescente; estas medidas favorecen a las iniciativas que promueven la abstinencia y no requieren pruebas tan rigurosas de efectividad.
Si bien el anuncio sobre las subvenciones —que fue emitido el 20 de abril por el Departamento de Salud y Servicios Humanos— no excluye a los programas que proporcionan información sobre métodos anticonceptivos y sexo protegido, sí alienta de manera explícita a las iniciativas que promueven la abstinencia.
Según el gobierno, también se considerarán otros programas que busquen “reducir los riesgos asociados a la conducta sexual”, aunque en el caso de esas iniciativas también se menciona un “énfasis en los programas de apoyo para suspender esa conducta”, una frase que muchas personas involucradas en las campañas de prevención del embarazo adolescente interpretaron como un llamado a los jóvenes sexualmente activos para que dejen de tener relaciones sexuales.
“Lo que no se menciona para nada es qué información sobre métodos anticonceptivos y enfermedades de transmisión sexual se le puede proporcionar al adolescente si decide seguir teniendo relaciones sexuales”, señaló Andrea Kane, vicepresidenta de Política y Alianzas Estratégicas en Powerto Decide, una organización estadounidense cuyo objetivo es prevenir los embarazos no planeados. “Hablan de las habilidades necesarias para evitar el sexo y para volver a vivir sin tener relaciones. En realidad no se considera a los jóvenes que siguen teniendo relaciones sexuales ni se dan opciones para ayudarlos a prepararse para el futuro”.
El Departamento de Salud y Servicios Humanos se negó a concedernos una entrevista para hablar sobre el anuncio.
Los grupos que reciben subvenciones del gobierno federal esperaban un cambio en las reglas desde el año pasado, cuando Valerie Huber, directiva de una organización que apoya la abstinencia, asumió el cargo de jefa de personal del Departamento de Salud y Servicios Humanos, una instancia que supervisa la salud de los adolescentes.
Poco antes de su designación, Huber escribió en un artículo de opinión que el mejor mensaje para los jóvenes era “evitar los riesgos asociados a las relaciones sexuales entre adolescentes, no solo reducirlos”. Describió el enfoque del gobierno de Obama como un sistema que “normaliza el sexo entre adolescentes”.
Antes la mayoría de las organizaciones que reciben fondos del gobierno federal tenían que elegir entre una lista de métodos que han demostrado, por lo menos conforme a una evaluación rigurosa, su efectividad para cambiar algún comportamiento sexual, como reducir la tasa de embarazo o las tasas de actividad sexual. Con las nuevas disposiciones se ha eliminado ese requisito.
Conforme a los lineamientos del gobierno de Obama, las organizaciones que recibían la mayoría de las subvenciones debían ofrecer cursos de una lista de opciones basadas en estudios científicos. En las nuevas disposiciones solo se establece que deben cumplir requisitos más generales como “apoyar actitudes y creencias personales que valoren evitar los riesgos asociados a la conducta sexual”.
Jon Baron, directivo de la Fundación Laura y John Arnold, un organismo sin afiliación partidista, opinó que este enfoque es como “comenzar de cero, como si no hubiéramos ganado ninguna experiencia. Mientras no se cuente con la evaluación de un programa concreto con temas específicos, asistentes y personas reales para impartirlos, en realidad no se tiene evidencia confiable”.