Diplomáticos declaran en las audiencias públicas sobre un potencial proceso de destitución contra el presidente de Estados Unido

Washington – El embajador William Taylor afirmó hoy que la atención del presidente Donald Trump sobre un asunto de “interés nacional” para Estados Unidos, como las relaciones con Ucrania,  ha sido presionar para que ese país eche hacia delante investigaciones que le beneficien políticamente.

Taylor -a cargo interinamente de la embajada de Estados Unidos en Kiev-, reafirmó el conocimiento que tuvo, por medio de altos funcionarios del gobierno federal, de que el presidente Trump había decidido frenar asistencia militar y una visita del nuevo presidente ucraniano a la Casa Blanca hasta que se iniciara una investigación en contra del ex vicepresidente Joseph Biden, su hijo Hunter, la empresa de gas Burisma y la teoría, sin fundamento conocido, de que Ucrania interfirió con las elecciones estadounidenses de 2016.

El embajador Taylor y el subsecretario adjunto de Estado para Europa del Este, George Kent, testifican hoy en la primera audiencia pública del Comité de Asuntos de Inteligencia de la Cámara de Representantes sobre un potencial proceso de destitución en contra del presidente Trump, a quien se investiga para determinar si abuso de su poder al condicionar asistencia a Ucrania a una investigación formal en ese país sobre los Biden, la empresa Burisma o hasta la teoría conspiratoria de que Ucrania intervino en las elecciones de 2016.

“Como principio general, no creo que Estados Unidos deba pedir a otros países que participen en investigaciones o enjuiciamientos selectivos y políticamente asociados contra opositores de quienes están en el poder, porque tales acciones selectivas socavan el estado de derecho independientemente del país”, indicó el subsecretario Kent.

Taylor advirtió que para promover esas investigaciones, se creó un canal de comunicación sobre Ucrania, “altamente irregular”, que incluyó al abogado personal de Trump, Rudolph Giuliani, al jefe interino de Gabinete de la Casa Blanca, Mick Mulvaney, al entonces secretario de Energía, Rick Perry, al embajador de Estados Unidos ante la Unión Europea, Gordon Sondland, y el ex enviado especial a Ucrania Kurt Volcker.